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Los familiares de Ludmila dijeron que no fueron atendidos en el hospital Alassia

Fueron al centro de salud para que con nuevos análisis le confirmen si la pequeña de tres años está afectada por los efectos de glifosato en sangre.

Sábado 27 de Abril de 2019

Los familiares de Ludmila Terreno, la pequeña de apenas tres años cuyo caso conmueve al país desde que en febrero de 2018 este diario diera a conocer que sus compromisos de salud habrían sido causada por una presunta contaminación con agroquímicos, denunciaron ayer que no fueron atendidos en Santa Fe.

Oriundos de Bernardo de Irigoyen, a 110 kilómetros al norte de Rosario, fueron a la ciudad de Santa Fe buscando que se le hagan análisis definitivos que confirmen si el caso de la nena es causado por la presencia de glifosato en su sangre. Eso fue lo que en 2018 le dijeron los médico, cuenta Mariela, su abuela.

La posibilidad es del todo verosímil dado que la precaria casa donde viven los Terreno, aunque no está en zona rural, se halla casi lindante a un depósito de agroquímicos. Dónde además, pese a las prohibiciones, se lavarían maquinarias usadas para la fumigación con distintas clases de venenos. La complejidad del caso se agrava porque la familia asegura que quienes hasta ahora han tratado a Ludmila no les dieron los resultados de los análisis que los llevaran a concluir que posee un cuadro supuestamente producido por glifosato en sangre, lo que la pondría en el umbral de una casi segura leucemia. La situación llevó a la familia a presentar una denuncia penal para que se investigue el caso.

"Ahora ella está muy decaída" dice la abuela. Esa es la causa por la que fueron al Hospital de Niños Orlando Alassia: "Esperamos para ver dónde le vamos a hacer los laboratorios. El jueves cuando llegamos no nos atendieron", dijo ayer.

"El doctor nos preguntó qué tiene y le contamos que había ido primero a Barrancas donde le pusieron inyectable y nos dijeron que la trajéramos que no nos dejáramos estar. Y no sabemos qué pasó ayer no nos atendieron y nos dijeron que los dolores de pancita, cabeza y vómitos que tenía era por gases. No le dieron nada porque afirmaron que no podían hacerle laboratorio. Insistimos y nos atendió otra doctora que nos dio análisis de orina y le preguntamos por qué no de sangre. El año pasado cuando vinimos nos atendieron bien", relató.

La mujer ratificó que hicieron la denuncia penal porque viven en una zona residencial y a "30 metros hay un depósito de venenos y el caso de la nena no es el único", y refirió que "el jefe comunal denunció al papá de Ludmila" para no hacer caso al pedido de más controles comunales.

También se quejaron porque "en 2017 los médicos del Alassia le dijeron a la mamá de Ludmila que los análisis que entonces le hicieron revelaron que tenía glifosato en la sangre pero nunca nos dieron esos resultados escritos pese a que los pedimos". Dicen que cuando en su pueblo se enteraron que venían al hospital llegó la policía a su casa sin que haya quedado claro que buscaban.

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