Jueves 10 de Agosto de 2023
La justicia condenó a 20 años de prisión a un hombre acusado de abusar sexualmente de su hija en San Javier durante casi tres décadas y de amenazar a su ex pareja y madre de la víctima. La pena fue dispuesta en forma unánime por los jueces José Luis García Troiano, Sebastián Szeifert y Nicolás Falkenberg, en el marco de un juicio oral y público que finalizó este jueves en tribunales de la ciudad de Santa Fe.
Los magistrados también revocaron la prisión preventiva domiciliaria del condenado, quien tiene 73 años y fue identificado con las iniciales J.F.C, y ordenaron que quede privado de su libertad en un establecimiento carcelario.
"La pena es muy similar a la que habíamos solicitado en nuestros alegatos. Estamos conformes, aunque aguardaremos los fundamentos de los magistrados", resaltó el fiscal Francisco Cecchini, quien estuvo a cargo de la investigación y junto a su par, Guillermo Persello, representó al Ministerio Público de la Acusación (MPA) en el debate.
El funcionario judicial también hizo hincapié en que "el tribunal rechazó el pedido de la defensa e hizo lugar al nuestro para que el condenado quede privado de su libertad en una cárcel de la provincia y se revoque la prisión domiciliaria a la que había accedido por su edad".
Cecchini precisó que "la condena resuelta en el juicio fue por tres abusos sexuales cometidos entre 2008 y 2016", y aclaró que "los ataques a la integridad sexual de la víctima fueron cometidos durante casi tres décadas".
En tal sentido, subrayó que "la mujer relató con mucha valentía y coraje cómo comenzó a ser abusada en 1992 cuando ella iniciaba la escuela primaria, y contó que el último ataque fue horas antes de la detención del condenado en 2020".
Destacó que "las agresiones fueron cometidas de forma sistemática en una vivienda de San Javier bajo graves amenazas". Y en esa misma línea señaló que "para que su hija no hablara con otras personas sobre lo ocurrido, el condenado la amedrentaba con armas y le aseguraba que estaba en condiciones de quitarles la vida a ella y a otros integrantes de la familia".
Asimismo, remarcó que el abusador, cuyo nombre completo no fue brindado por el MPA para no revictimizar a su hija que tiene su mismo apellido, "llevó a cabo sus conductas ilícitas en un contexto de violencia de género física, verbal y psicológica que él ejercía", para luego indicar que "lo sucedido menoscabó la dignidad, la integridad y la seguridad personal de las víctimas".
Amenazas
La condena impuesta también fue por el delito de amenazas coactivas en perjuicio de su ex pareja y madre de la víctima, a quien en agosto de 2020 amedrentó con un facón, lo que motivó la llegada de agentes policiales al domicilio y dio inicio a la investigación.
"La denuncia por esa amenaza fue clave, porque mientras la mujer contaba en la Comisaría de la Mujer lo que había ocurrido minutos antes, su nieta _e hija de la víctima de los abusos_ brindó información de los ataques sexuales que desde hacía años se venían dando en la familia y que nadie se animaba a contar", destacó Cecchini.
"Este _añadió_ es un caso paradigmático en el que el mayor esfuerzo lo hicieron las propias víctimas y los testigos. El mérito es de ellas. Todo lo que se pudo conocer en el juicio fue gracias a los testimonios de la mujer abusada, de su madre amenazada y de su hija mayor de edad".
El fiscal sostuvo que "desde la Fiscalía trabajamos mucho no sólo técnicamente, sino también para acompañar a la familia". Y enfatizó que "la mujer abusada tuvo el coraje y la valentía de exponer detalles de su vida completa ante el tribunal", para finalmente manifestar: "Tal como lo definió ella misma, fueron casi 30 años de un calvario".