Lácteos Verónica podría reactivar una de sus plantas en Santa Fe tras diez meses de parálisis

La histórica empresa láctea negocia un acuerdo con una firma cordobesa para volver a producir en la localidad de Lehmann. Los trabajadores acumulan meses sin cobrar. La compañía arrastra deudas por casi 120 mil millones de pesos.

19:05 hs - Miércoles 21 de Octubre de 2026

Después de casi diez meses de parálisis y con una crisis financiera que amenaza su continuidad, Lácteos Verónica podría volver a poner en funcionamiento su planta de Lehmann, en el departamento Castellanos. La empresa analiza un acuerdo con una firma láctea de Córdoba para retomar la producción mediante un contrato de fasón, una modalidad que permitiría utilizar las instalaciones y parte del personal para elaborar productos destinados a otra compañía.

La posibilidad fue comunicada este lunes a los trabajadores por el gerente de la fábrica, Santiago Meyer, quien anticipó que existen conversaciones con Santa Clara, una empresa radicada en la zona de Villa María y Villa Nueva, Córdoba, interesada en producir leche en polvo en las instalaciones santafesinas. También se mencionó la posibilidad de elaborar dulce de leche.

La novedad llega en un momento especialmente delicado para la compañía, que solicitó la apertura de su concurso preventivo de acreedores y mantiene sus tres plantas prácticamente paralizadas, todas ellas ubicadas en la provincia de Santa Fe (Lehmann, Suardi y Clason). La situación es todavía más angustiante para los trabajadores, que cobraron por última vez en febrero y arrastran atrasos salariales desde 2025.

Cómo sería la reactivación de Lácteos Verónica

La alternativa en estudio consiste en un contrato de producción a fasón. Este sistema permite que una empresa utilice la capacidad industrial de otra para elaborar productos por encargo, sin necesidad de comprar las instalaciones.

En este caso, Santa Clara aportaría el trabajo productivo que permitiría volver a utilizar la infraestructura de Lehmann, mientras Verónica pondría a disposición sus equipos y parte de su personal.

La iniciativa no implica la venta de la fábrica, sino un acuerdo comercial para aprovechar una planta que lleva meses sin actividad y que cuenta con 112 trabajadores.

La puesta en marcha exigiría comenzar por las tareas de mantenimiento y acondicionamiento de los equipos. Recién después podrían incorporarse los operarios encargados de la elaboración de productos. También sería necesario restablecer servicios vinculados con la seguridad, la limpieza y el comedor.

No obstante, todavía quedan aspectos fundamentales por resolver: cuántos trabajadores serían convocados, bajo qué condiciones regresarían a sus puestos y, especialmente, cómo se afrontarían los salarios adeudados.

Diez meses sin producir y trabajadores que esperan cobrar

La posibilidad de volver a producir generó expectativas entre los empleados, aunque también desconfianza. No es la primera vez que se anuncia una alternativa para recuperar la actividad de Lácteos Verónica y, hasta ahora, ninguno de los intentos permitió resolver definitivamente la crisis.

Entre septiembre y diciembre de 2025 se habían acordado esquemas de producción para terceros que debían sostener la elaboración de leche en polvo. Sin embargo, esos compromisos no tuvieron la continuidad esperada y la situación financiera se siguió deteriorando.

En Lehmann, muchos trabajadores debieron buscar otros empleos o actividades para sostener a sus familias ante la prolongada falta de ingresos.

La paralización también tuvo consecuencias sobre los proveedores y productores tamberos vinculados con la empresa, que comenzaron a acumular importantes acreencias a medida que Verónica dejaba de cumplir sus compromisos comerciales.

La crisis se profundizó durante 2025, cuando la compañía comenzó a incumplir el pago regular de salarios. A mediados de ese año, sus tres plantas industriales, ubicadas en Clason, Suardi y Lehmann, atravesaban graves dificultades productivas.

En diciembre, después del incumplimiento de un cronograma de pagos semanales acordado con el gremio Atilra, los trabajadores interrumpieron las actividades.

Para comienzos de 2026, la fábrica de Clason estaba completamente detenida por falta de leche cruda y alrededor de 700 empleados de la compañía atravesaban problemas para percibir sus ingresos.

Una empresa histórica con deudas por casi $120 mil millones

Fundada en 1923 por la familia Espiñeira, de origen español, Lácteos Verónica se convirtió en una de las empresas tradicionales de la industria láctea argentina. Desde la década de 1960 desarrolló su estructura industrial en Santa Fe y llegó a ocupar un lugar importante dentro del sector.

En sus mejores años, procesaba más de un millón de litros de leche diarios, exportaba productos a Argelia y distintos mercados de Medio Oriente y llegó a registrar ventas externas por más de 102 millones de dólares.

Incluso durante la pandemia logró alcanzar niveles récord de comercialización. Sin embargo, los problemas financieros no eran nuevos. En 2019 ya había atravesado un Procedimiento Preventivo de Crisis que le permitió reestructurar parte de sus compromisos.

La situación volvió a agravarse en abril de 2025 y terminó por afectar toda la estructura productiva.

En agosto de 2026, la compañía solicitó el concurso preventivo ante el Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 17, a cargo del juez Federico Güerri.

Los balances presentados en el expediente muestran la magnitud del deterioro. Al 30 de junio de 2026, Verónica registraba activos por $109.234 millones frente a pasivos por $118.496 millones, lo que representa un patrimonio neto negativo superior a los $9.200 millones.

A eso se suman más de 2.900 cheques rechazados por encima de los $11.200 millones y una deuda bancaria cercana a los $4.745 millones.

La conducción de la empresa atribuyó el deterioro a la caída del consumo, el aumento de los costos fijos, las dificultades para obtener financiamiento y la falta de capital de trabajo para comprar leche cruda.

También se produjo una fuerte reducción de personal: de una plantilla que llegó a superar los 700 empleados, la compañía pasó a declarar 362 trabajadores.

Otro episodio que profundizó la crisis fue la separación de Las Becerras SA, la firma agropecuaria vinculada con la familia propietaria que abastecía de materia prima a la industria. En septiembre de 2025 se concretó una división que derivó esa producción hacia otras empresas lácteas del sur santafesino.

La operación provocó cuestionamientos y denuncias de presunto vaciamiento. Al mismo tiempo, alrededor de 150 tambos que habían abastecido a Verónica comenzaron a organizarse para reclamar deudas millonarias.

Qué pasará con las plantas de Clason y Suardi

Mientras intenta encontrar una salida para Lehmann, Lácteos Verónica busca avanzar con la venta de sus otras dos plantas industriales.

Antes de solicitar el concurso, el 2 de julio, la empresa había firmado boletos de compraventa por 15,5 millones de dólares para transferir los establecimientos de Clason y Suardi.

La planta de Clason fue comprometida por 9 millones de dólares a Lacterra, mientras que la de Suardi se acordó por 6,5 millones de dólares con Copalac.

Los contratos contemplan pagos en tres cuotas, a los 18, 30 y 42 meses, con garantías hipotecarias. También incluyen compromisos vinculados con la continuidad de la actividad industrial y del personal.

Sin embargo, las transferencias todavía necesitan autorización judicial y no constituyen operaciones definitivamente cerradas.

Un dato que generó interrogantes en el sector fue que ambas sociedades compradoras se habían constituido apenas semanas antes de la firma de los acuerdos.

El establecimiento de Lehmann, a diferencia de las otras dos fábricas, quedó fuera de esas negociaciones.