La Región

La niña que cayó al vacío desde un cuarto piso en Santa Fe volvió a clases

Aunque lenta, su recuperación es favorable y con buenas perspectivas. Los padres valoran su fortaleza. "Es mi heroína", dice el papá

Domingo 11 de Agosto de 2019

A más de ocho meses de su accidente, Jazmín Augsburger, la niña de 10 años que cayó al vacío del cuarto piso de un hotel de Santa Fe, volvió a la escuela donde cursa, en Reconquista.

El retorno de Yazmín revolucionó a la escuela Nº 1.362 Segumaichaquen de la ciudad norteña. Los padres no habían avisado de la vuelta, y su presencia tomó por sorpresa a los compañeros. Ella, en tanto, mostró toda la fortaleza y energía con la que afronta su recuperación.

Yazmín está en rehabilitación, trabajando con kinesiólogos que la ayudan a recuperar la movilidad, perdida a raíz de los múltiples traumatismos sufridos, y con nutricionistas que la organizan en su alimentación para recuperar peso, que había perdido y obligó a una nueva internación este año. Su papá, Jonatan, contó que a pesar de todo "está muy motivada porque los médicos la autorizaron a volver a la escuela, algo que ella quería y que ahora la puso muy contenta".

La vuelta al aula será paulatina. Comenzará dos horas por día y luego se le irán sumando horas hasta llegar a la jornada completa, algo que, según contó el padre, se produciría en 15 o 20 días. "La idea es que empiece a retomar su vida normal. Sabemos que le va a ser bien a ella, desde la parte emocional, desde muchos aspectos, le va a favorecer en su recuperación. Así que vamos por buen camino", afirmó el papá.

El caso

Tal cual lo publicó oportunamente LaCapital, la madrugada del jueves 22 de noviembre pasado, Yazmín, entonces de 9 años, se precipitó al vacío desde el cuarto piso del hotel Castelar, en Cortada Falucho y 25 de Mayo, de la capital provincial. Integraba un contingente escolar de Reconquista.

Fue una caída de 18 metros de altura, que le provocó heridas y traumatismos de gravedad. Una vez trasladada al Hospital de Niños Orlando Alassia de Santa Fe, la niña fue intervenida quirúrgicamente por las fracturas sufridas en tibia y peroné, pelvis y sacro, y quedó internada.

Un indigente dedicado a cuidar coches que a esa hora dormía en la plaza de enfrente del hotel advirtió la caída de la nena y corrió hasta la Comisaría 1ª a pedir auxilio. Efectivos policiales se acercaron y pidieron la urgente presencia de personal médico de emergencia, que trasladó a la pequeña hasta el hospital Alassia. Allí, los médicos constataron que presentaba fracturas en ambas piernas, en el maxilar y en el cráneo.

La niña integraba un contingente de alumnos de cuarto y quinto grado de la escuela Segumaichaquen de Reconquista, el cual había llegado a la ciudad de Santa Fe el miércoles anterior para realizar visitas guiadas a diversos puntos de la ciudad, pasar la noche, para luego viajar a Rosario.

En un principio se especuló conque aquella noche la nena habría sufrido un episodio de sonambulismo. Los padres negaron que tuviera ese trastorno del sueño, pero fue ella misma quien reveló lo que le había pasado: se levantó a cerrar una ventana, se paró en una cama de la que perdió el equilibrio, se enredó con una cortina y finalmente cayó.

Tras su internación en el Hospital de Niños, que duró un mes, fue intervenida en varias ocasiones. Los primeros días de julio debió volver a Santa Fe y estuvo internada nuevamente unos días a raíz de que los controles ambulatorios detectaron que se encontraba con bajo peso.

El retorno

"No habíamos anunciado su vuelta al colegio. Entramos de sorpresa, se revolucionó un poco la escuela. Ahora, los chicos la cuidan mucho, le están encima para que se sienta bien", contó el papá. Y comentó: "Tiene una fortaleza especial, la admiramos mucho, pasó por momentos muy feos, duros, que los sigue teniendo, porque la rehabilitación es incómoda a raíz de los dolores en las piernas cuando empiezan a estirarse los músculos. Es mi gran guerrera, no sé si un adulto hubiera soportado todo esto".

El hombre confesó que para la familia "todo esto fue muy difícil, pasamos por momentos feos, otros más alegres, nuestro estado de ánimo lo maneja ella; cuando ella está bien, estamos todos contentos, cuando hay bajones, nos arrastra. A nueve meses casi del accidente, es difícil de digerir", dijo, aunque confía en que con el apoyo de toda la familia y amigos, ella volverá a tener su vida normal.

Restarán un par de años para saber si su sacro podrá soportar su peso y poder recuperar sus piernas. Saben que el proceso es largo, pero la fuerza de voluntad de Yazmín y los avances demostrados generan esperanza.

Su mamá, Macarena Toledo, subrayó que va a ser un proceso que lleva mucho tiempo. "Seguimos con kinesiología y el objetivo ahora es que levante un poco el peso. Está tomando una leche especial que la ayudará a recuperarlo", manifestó. "La parte difícil ya pasó, que era cuando ella estaba en terapia, estaba en riesgo de vida. Este es el proceso largo que queda, que es la recuperación", destacó.

En sintonía con su esposo, Macarena mostró su admiración por la polenta de Yazmín. "Tiene una fortaleza, un vocabulario y una mente que me dejan sorprendida muchas veces", dijo. Y reveló: "Cuando ella me ve cansada a mí, me da más fortaleza. La verdad es que estoy orgullosa y feliz porque le está poniendo (a su recuperación) todas las ganas. Incluso, en el hospital y en muchos lugares más, siempre alienta a la otra persona. Yo confío en ella y sé que va a salir adelante".

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