La emblemática capilla rural de Landeta ya forma parte del patrimonio histórico provincial

Se declaró como "Bien Histórico Provincial" a la capilla Santísima Virgen de la Natividad, un edificio centenario que guarda memorias de los primeros colonos del departamento San Martín

10:18 hs - Viernes 16 de Octubre de 2026

En un reconocimiento que trasciende lo arquitectónico y pone en valor una porción fundamental de la historia santafesina, el gobierno de Santa Fe oficializó la declaración de la Capilla Rural Santísima Virgen de la Natividad, ubicada en la zona rural de Landeta, como Bien Histórico Provincial.

La medida fue establecida mediante el decreto Nº 2144/2026, que destaca el valor patrimonial del templo, sus características constructivas, su estrecha relación con el paisaje rural y la conservación de elementos que remiten a los orígenes de la colonia.

Más que un edificio religioso, la capilla representa uno de los testimonios materiales más significativos del proceso de colonización agrícola que dio forma a buena parte del centro-oeste santafesino.

Una capilla que hizo historia

La historia del templo está íntimamente vinculada al desarrollo de la Colonia Landeta a comienzos del siglo XX. Su construcción respondió a una necesidad concreta de las familias que se asentaban en la región, en una época marcada por la expansión de la actividad agrícola y la llegada de inmigrantes europeos.

La capilla fue habilitada para el culto el 8 de septiembre de 1904, luego de las gestiones realizadas ante el Obispado de Santa Fe. Ese mismo día se celebró la primera ceremonia religiosa, coincidiendo con la festividad de la Natividad de la Santísima Virgen María, advocación que terminó dando nombre al edificio.

Sin embargo, su importancia excedió rápidamente el ámbito espiritual. En aquellos años, cuando las distancias eran grandes y las comunicaciones escasas, la capilla se convirtió en un verdadero centro de la vida comunitaria.

Según la reseña histórica incorporada al decreto provincial, el lugar funcionaba como punto de encuentro para los vecinos, acompañaba el ritmo de las tareas rurales y servía incluso para convocar a la población ante situaciones de emergencia. Su presencia contribuyó a fortalecer los vínculos sociales y a consolidar una identidad común entre los habitantes de la colonia.

Patrimonio arquitectónico y cultural

Entre los aspectos valorados por la provincia sobresale la tipología edilicia del templo, correspondiente a una nave única lineal, una característica distintiva de muchas construcciones religiosas rurales de la época.

Su fachada, de inspiración historicista y lenguaje ecléctico, constituye otro de los rasgos que enriquecen su valor patrimonial. A ello se suman la autenticidad de sus componentes originales y el excelente estado de conservación que presenta más de un siglo después de su inauguración.

El entorno natural que la rodea también forma parte del reconocimiento. La integración entre arquitectura y paisaje potencia el carácter simbólico del edificio y refuerza su significado dentro de la memoria colectiva de la región.

Además, la capilla conserva en su interior un valioso conjunto de bienes patrimoniales que permiten reconstruir aspectos de la evolución social y religiosa de la colonia a lo largo del tiempo.

La declaración lleva las firmas del gobernador Maximiliano Pullaro y de la ministra de Cultura Susana Rueda, consolidando la protección institucional de un espacio considerado clave para comprender la historia rural santafesina.

Un pueblo forjado por inmigrantes y el ferrocarril

Hablar de la capilla también es hablar de los orígenes de Landeta. La localidad fue fundada en 1893, aunque sus primeros asentamientos se ubicaban a unos cinco kilómetros al norte del emplazamiento actual.

Los pioneros fueron principalmente inmigrantes italianos, en especial provenientes de la región del Piamonte, que llegaron atraídos por las oportunidades que ofrecía la expansión agrícola.

El crecimiento del pueblo estuvo estrechamente ligado al avance del ferrocarril. Las tierras donde luego se desarrollaría el casco urbano pertenecían a Antonio Landeta y Juan Landeta, apellido que terminaría identificando de manera definitiva a la localidad.

El primer paso del tren por la zona se registró el 11 de diciembre de 1911, mientras que el 30 de julio de 1918 fue aprobado el proyecto urbano diseñado por José Toraglio y E. Dovare, cuya planificación incluía una plaza central rodeada por doce manzanas.

Antes de adoptar su denominación actual, el pueblo llegó a ser conocido como Schiffner. Con la llegada del ferrocarril y el crecimiento urbano comenzó una nueva etapa de desarrollo.

En ese recorrido histórico, la capilla rural Santísima Virgen de la Natividad permanece como un testigo privilegiado. Sus muros conservan la memoria de aquellos primeros colonos que ayudaron a construir la identidad productiva, social y cultural de la región, una herencia que hoy recibe el reconocimiento y la protección de toda la provincia.

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