La Región

La crónica de un crimen que conmovió a toda la comunidad santafesina

El asesinato conmueve tanto por la alevosía como por la vida de una mujer que buscaba la superación.

Domingo 18 de Febrero de 2018

Vanesa Castillo tenía 33 años y era mamá soltera de una nena de 11 años. Vivía en Santa Rosa de Calchines y recorría todos los días 48 kilómetros en su moto desde esa localidad hasta Alto Verde para dictar clases. Desde que obtuvo el título comenzó a hacer suplencias en distintas escuelas de la costa santafesina hasta que, desde hacía varios años, cumplía el rol de maestra en la Nº 533 Victoriano Montes.

Este año tenía la posibilidad de titularizar y completar sus años de carrera en este establecimiento de Alto Verde. Además estudiaba el profesorado de Historia en el instituto Superior del Profesorado Nº 8 Almirante Guillermo Brown, donde cursaba el segundo año.

Pero el jueves pasado, la docente fue sorprendida por un ex convicto, dicen que ex alumno suyo, quien le asestó 13 puñaladas, aunque fue una, la que le dio directo en el corazón, la que produjo su muerte. El hombre la sorprendió a la salida de la escuela cuando se movilizaba en moto, como lo hacía habitualmente para ir y volver de su casa en Santa Rosa de Calchines. Tras el brutal ataque, la maestra fue trasladada de urgencia al Hospital José María Cullen, pero al ingresar ya había fallecido.

En un primer momento, los investigadores señalaron que el móvil del ataque habría sido el robo. Con el paso de las horas, fue tomando fuerza la hipótesis de una venganza por haber sido la docente quien habría denunciado a su victimario por abusar de una alumna. Aunque esto es objeto de investigación, la Fiscalía dio detalles de qué fue lo que motivó, al menos en apariencia, la agresión: la negativa de la mujer a comprarle una ojotas a su agresor, y a llevarlo en su moto (ver nota aparte).

Tras el crimen, y con datos aportados por los vecinos de la zona, el sindicado agresor fue hallado en la casa de su madre, situada a unos 150 metros del lugar del hecho. Allí se había atrincherado, rodeado por efectivos de la policía y de Prefectura.

Pasadas las 14 del jueves, el hombre se entregó en medio de incidentes protagonizados por vecinos que intentaban lincharlo, lo que fue impedido por los policías. Fue identificado como Juan Ramón "Chacho" Cano, de 34 años, quien el año pasado había salido de la cárcel de Coronda tras cumplir tres años de prisión por "abuso sexual y tentativa de robo".

Ayer, la Justicia imputó a Cano por homicidio calificado con alevosía y ensañamiento en contexto de violencia de género, y le dictó la prisión preventiva (ver aparte).

El estigma del barrio

Alto Verde intenta sacarse de encima el estigma de un barrio violento, pero el crimen de la docente volvió a sacudir y entristecer a toda la comunidad. "El barrio está muy triste, era una persona muy querida y nos indigna desde todo punto de vista", dijo Hugo Cabrera integrante de la asociación vecinal Pro Mejoras Alto Verde. El año pasado, las instituciones que integran la red solicitaron la implementación de un sendero seguro, sobre todo en los establecimientos educativos.

"Veníamos de un fin de semana en el que se hicieron los corsos con unas 10 mil personas en la calle. Después de muchos años las familias estuvieron en la vía pública sin ningún problema, y Alto Verde estaba muy contento porque pudimos volver a ocupar el espacio público", recordó Cabrera. Y manifestó: "Este crimen fue un baldazo de agua fría porque ahora no sabemos qué hacer, son muchas las maestras que dan clases ahí, están asustadas porque a cualquiera le podría haber pasado. El tema ahora es que la policía lo detuvo y lo llevan donde corresponde, pero después es la Justicia la que decide qué hacer. Si esta persona hubiera estado presa no habría ocurrido este hecho".

   María Teresa Martínez es regente del Almirante Brown donde esta docente estudiaba y se mostró conmocionada. "Las docentes que dan clases en Alto Verde lo hacen con una pasión que es digna de destacar y que pase algo así nos tira el ánimo abajo a todos", dijo con dolor.

   Estos días estuvo en la institución realizando algunas consultas sobre una materia que iba a rendir mañana. "Estaba en segundo año. Tenía muchas pilas, empuje y ganas de estudiar y de perfeccionarse. No teníamos problemas que fuera con sus hijos, y varias veces lo hizo, creíamos que había que darle la posibilidad a todos", agregó.

   La docente manifestó su repudio ante este hecho. "Era una excelente estudiante, una colega, nos toca muy de cerca y estamos muy dolidos por lo que le sucedió", concluyó.

Movilizados

El crimen convocó el viernes a más de mil santafesinos que se unieron en una marcha silenciosa. La columna de autoconvocados, en su mayoría docentes, partió desde la Fuente de la Cordialidad hasta la sede de la Estación Belgrano. Vestidos con sus chaquetas identificadoras de las agrupaciones representadas, guardapolvos o remeras negras exhibieron carteles con pedidos de esclarecimiento, investigación y por supuesto, justicia. "Todos somos Vanesa" marcaban a su paso, acompañados también por aplausos.

   "Queremos que se investigue hasta las últimas consecuencias, su agresor ya había sido denunciado por ella", dijo en diálogo con la prensa una de las docentes y reclamó: "No queremos que esto quede impune".

   Después vendría el velorio y el sepelio, en el que se congregaron miles de personas de Santa Rosa de Calchines, de Santa Fe, desde donde se trasladó una numerosa cantidad de docentes, e incluso alumnos y ex alumnos de Alto Verde.

   El asesinato de Vanesa Castillo conmueve hasta las lágrimas por donde se lo mire. Por la alevosía con el que fue perpetrado, por el sacrificio de una madre soltera, docente, que recorría casi 50 kilómetros para ir a dar clases a una escuela humilde, y además guardaba tiempo para estudiar. Una vida esforzada, de abnegación, truncada de golpe por un acto de violencia extrema.

Informe: Diario UNO Santa Fe



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