Miércoles 01 de Septiembre de 2021
La explosión ocurrida el viernes 13 agosto último en el patio interno de la Unidad Regional I de Policía de la ciudad de Santa Fe, donde sufrieron heridas tres efectivos, motivó una declaración de la Cámara Argentina de Empresas de Fuegos Artificiales (Caefa), que desmiente que la deflagración haya sido producida “por fuegos artificiales”-
Al menos tres efectivos, entre ellos un jefe policial, sufrieron con heridas de diversa consideración luego de una serie de explosiones producidas ese viernes en el patio interno de la Unidad Regional I. Algunos testigos relataron a distintos medios que alrededor de las 8.30 comenzaron a escucharse fuertes explosiones provenientes del interior de la UR I, ubicada en Urquiza al 700, en el barrio Sur de la ciudad de Santa Fe.
“Escuché una explosión hace unos 10 minutos, salí y vi gente corriendo. Pregunté y me dijeron que habían explotado algo en la zona de explosivos” contó una vecina por la emisora santafesina LT10.
En tanto, desde la Cámara Argentina de Empresas de Fuegos Artificiales (Caefa) sostuvieron que “deseamos la pronta recuperación de los heridos por la explosión producida en el Depósito de Brigada de Explosivos de la Unidad Regional I de Santa Fe”.
“Las noticias periodísticas se refirieron al hecho como una supuesta explosión causada por pirotecnia, pese a que se habría escuchado una sola explosión, y no una seguidilla de sonidos como ocurre cuando se activan productos pirotécnicos”, advirtieron desde Caefa.
Desde la Cámara aseguran que “las prohibiciones municipales a la venta y uso de fuegos artificiales que proliferaron en la provincia de Santa Fe, pueden ser el motivo de este lamentable hecho. Los agentes de control dentro de sus funciones están obligados a cumplir con estas normas e incautar mercadería de distintos orígenes, en contraposición a una actividad regulada a nivel nacional por la ley Nº 20429”.
“El camino para evitar estos lamentables acontecimientos, sabemos por nuestra vasta experiencia y conocimiento de causa, es autorizar la venta y uso de productos de venta libre legales, que son rigurosamente controlados y permitidos por la Anmac. Y no prohibir todos los productos, como es en este caso. Ya que se abre la puerta a la venta clandestina, sin control ni testeos previos”, sostienen.