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Imputaron a un hombre por un asesinato en Casilda

La defensa alegó que el fallecido había hostigado y amenazado a su matador previo al ataque.

Domingo 19 de Noviembre de 2017

El sospechoso del asesinato a balazos de un hombre de 41 años en Casilda, perpetrado en la madrugada del viernes último, fue imputado ayer por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Además, se le dictó la prisión preventiva y seguirá detenido la alcaidía de la Unidad Regional IV de policía del departamento Caseros.

Así fue resuelto por la jueza de la investigación penal preparatoria, Mariel Minetti, en el marco de una audiencia donde hizo lugar al planteo de los fiscales, Juan Pablo Baños y Marianela Luna, y rechazo el pedido de la defensa que pretendía la libertad del incriminado o al menos una morigeración de la medida a través de un arresto domiciliario.

Los representantes del Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Casilda se valieron de testimonios y una serie de evidencias para fundamentar que el presunto autor del hecho fue a buscar a su víctima, Leandro Brizola, para terminar ejecutándolo de cuatro disparos en cercanías de la estación YPF, situada en Tucumán y Ovidio Lagos, y tras ello gritarle: "Viste lo que te pasó por hacerte el vivo".

La defensora pública, Trinidad Chiabrera, intentó refutar lo expuesto al manifestar que el imputado, identificado como Jorge V.A., de 65 años, y quien se abstuvo de declarar, actuó bajo "emoción violenta". La funcionaria aludió a una serie de situaciones de "provocación" que su defendido habría venido soportando desde el año 2015 a la fecha por parte del occiso, fundamentalmente en la sede del Casilda Club donde el hoy acusado era conserje hasta antes de ser apresado por la policía, pocas horas después del crimen.

"Evidentemente existe una situación previa que motivó la acción de mi defendido", sostuvo la letrada para, entre otras consideraciones, justificar la reacción del presunto homicida ante lo que definió como "un cuadro de violencia sostenida de la víctima" que afectó su "capacidad emocional", al tiempo que endilgó a Brizola, quien practicaba karate, una serie de agresiones y amenazas que habrían llevado al incriminado a cometer el delito que se le achaca.

Tras evaluar lo ventilado en la audiencia la magistrada interviniente consideró que existen "elementos de convicción suficiente" para sospechar de la culpabilidad del imputado en el hecho investigado, por lo que dispuso que continúe encarcelado ante la peligrosidad de fuga y entorpecimiento procesal que significaría otorgarle la libertad o una prisión domiciliaria.

Minetti fundamentó su decisión al valerse de pruebas aportadas por Fiscalía donde, entre otros elementos recolectados que comprometen seriamente la situación del imputado, aparecen "testimonios concordantes" de testigos presenciales del fatídico suceso y el secuestro del arma homicida. Y también sostuvo su medida en que el delito atribuido no admite una condena de ejecución condicional ya que prevé una pena alta de aplicación efectiva.

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