La Región

Hallaron restos de un gliptodonte en la localidad de Arteaga

Es de una especie que vivió hasta 10 mil años antes de Cristo, pero el ejemplar dataría de entre 20 mil y 30 mil años. Característico de la zona

Viernes 02 de Febrero de 2018

Los restos de un gliptodonte de entre 20 mil y 30 mil años de antigüedad fueron hallados en la localidad de Arteaga. Según los especialistas, la variedad encontrada, el meo sclerocalyptus, pudo haber sido una especia característica del sur de Santa Fe.

La pieza se encontró cuando se realizaba una excavación en una vivienda para construir una cámara séptica, pero los operarios se encontraron con la sorpresa de restos extraños. Inmediatamente, se hizo contacto con Luciano Brambilla, paleontólogo investigador de la Universidad Nacional de Rosario que tiene a su cargo la búsqueda de restos en la cuenca del Carcarañá, quien fue al lugar a constatar la presencia de los restos y determinar de qué especie se trata.

En diálogo con LaCapital, Brambilla explicó que genéricamente se trata de un gliptodonte, y que es de la especie meo sclerocalyptus, un animal parecido al armadillo actual pero de coraza dura (el armadillo actual tiene la coraza articulada).

Justamente lo que apareció es una parte de la caparazón, y se esperaba poder hallar también huesos del animal, algo de la cola y la cabeza, aunque la búsqueda continuó ayer toda la jornada y se extendería hasta mañana.

"Estamos trabajando para ver qué es lo que sale", contó el investigador.

Luego explicó que esta especie es, de todos los gliptodontes, probablemente la más chica, y que este ejemplar pudo haber pesado entre 150 y 200 kilogramos en su metro y medio de desarrollo.

Más de 20 milenios

"Estos animales vivieron durante el pleistoceno, desaparecieron hace 10 mil años, pero éste en particular tendría entre 20 mil y 30 mil años de antigüedad, por el lugar donde apareció y los sedimentos que rodeaban al animal", dijo Brambilla. Y recordó que en los últimos años empezaron a aparecer restos de esta especie, un poco también porque la búsqueda se volvió más intensiva, hay otros elementos tecnológicos y mejores comunicaciones para recurrir rápidamente a los especialistas.

Además, consideró que esta especia del mamífero tuvo que haber sido "icónica" de la región del sur de Santa Fe al final del pleistoceno (período comprendido entre 2,59 millones de años y 10 mil años antes de Cristo), porque es común encontrarlo en esta zona y no, por ejemplo, en Buenos Aires.

"Una vez que el resto se recupere en bruto, será llevado al museo de Arteaga para su limpieza y posterior exhibición. Lo que va a salir ahora es una buena porción del caparazón. Por lo menos la coraza será expuesta, hay que ver si rescatamos algo de la cola y la cabeza", anheló el especialista, en plenas tareas de extracción.

Al cierre de esta edición, el investigador reveló a este diario que se habían encontrado ya algunas piezas de lo que habría sido la cabeza del mamífero, lo que alentaba la esperanza de poder rescatarlo más entero se lo que pensaron.

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