Luego del colapso de una alcantarilla, que interrumpió la circulación, la provincia financió la reparación temporal en el corredor de jurisdicción nacional
14:20 hs - Miércoles 08 de Abril de 2026
Tras cinco días de corte total, la ruta nacional 34 quedó nuevamente habilitada al tránsito a la altura de la localidad de Lehmann, en el departamento Castellanos, luego de que se completaran los trabajos de reparación provisoria en una alcantarilla colapsada que había generado un riesgo estructural severo para la circulación vehicular.
El colapso fue detectado de manera fortuita por personal de la comuna de Lehmann, lo que derivó en inspecciones técnicas que confirmaron el deterioro interno de la estructura y obligaron a disponer el cierre inmediato del corredor. La interrupción afectó tanto al tránsito regional como al de larga distancia en una de las arterias nacionales más importantes del territorio santafesino.
Si bien se trata de una ruta de jurisdicción nacional, el gobierno de Santa Fe decidió intervenir ante la falta de una respuesta inmediata por parte de Vialidad Nacional. De acuerdo con lo explicado por el director de Coordinación Interjurisdiccional de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), Mauro Bertorino, la instrucción fue acelerar todos los pasos necesarios para restablecer la circulación en el menor tiempo posible.
La solución adoptada consiste en la colocación de caños aliviadores de alta densidad, que permiten restituir el paso vehicular de manera provisoria mientras se aguarda la construcción y colocación de los módulos definitivos. Según precisó el funcionario, esta etapa transitoria demandará alrededor de 20 días, tiempo necesario para la fabricación a medida de las estructuras que reemplazarán la alcantarilla dañada.
Cuello de botella
Durante el período de corte, el tránsito pesado fue desviado por rutas provinciales y caminos secundarios que no estaban preparados para soportar ese volumen, lo que provocó daños significativos en la infraestructura vial de la región. Frente a esta situación, la provincia anunció que realizará un relevamiento y gestionará ante la Nación algún tipo de resarcimiento por las roturas ocasionadas.
La reapertura del tramo se concretó con un operativo especial de seguridad vial y señalización, aunque las autoridades advirtieron que la solución actual es provisoria y que la obra definitiva será clave para evitar nuevos episodios de riesgo en este sector estratégico para la producción y la logística del centro y centro-norte santafesino.
Tránsito complicado
El corte total de la ruta nacional 34 generó fuertes complicaciones para el tránsito, con un impacto directo en la actividad productiva, el transporte de cargas, viajeros y la movilidad cotidiana entre Rafaela, Sunchales y otras localidades del departamento Castellanos. A la interrupción de una de las principales arterias del centro-norte santafesino se sumó un extendido régimen de lluvias, que dejó fuera de servicio a numerosos caminos rurales y obligó a concentrar los desvíos exclusivamente sobre rutas provinciales pavimentadas, incrementando tiempos de viaje, costos logísticos y niveles de congestión.
La imposibilidad de utilizar trazas alternativas de tierra profundizó el malestar de transportistas y automovilistas, que debieron afrontar recorridos considerablemente más extensos y demoras prolongadas, en algunos casos de varias horas. Además, el desvío masivo del tránsito pesado hacia rutas y caminos secundarios que no están diseñados para ese volumen aceleró el deterioro de la infraestructura vial de la región, un escenario que motivó reclamos de comunas y usuarios y que dejó en evidencia la fragilidad del sistema ante la caída de un solo punto crítico del corredor nacional.
Alertas en otros tramos
Más allá del colapso puntual de la alcantarilla en Lehmann, el episodio volvió a poner en evidencia el estado crítico que presentan otros tramos de la Ruta Nacional 34 y de las vías alternativas de la región. El desvío forzado del tránsito pesado, sumado a un flujo sostenido de camiones que circula habitualmente por el corredor, profundizó el deterioro de la carpeta asfáltica en sectores ya castigados, con la aparición de pozos, ahuellamientos y acanalamientos que afectan la seguridad vial.
A esta situación se suman las roturas registradas en distintos pasos a nivel, donde la combinación de alto tonelaje y escaso mantenimiento acelera la degradación de la calzada. Comunas y usuarios vienen advirtiendo que estos puntos críticos, aunque menos visibles que un corte total, representan riesgos permanentes y refuerzan la necesidad de una intervención integral y sostenida sobre el corredor nacional, más allá de soluciones de emergencia ante eventos puntuales.