La Región

Familia solidaria pide que se apele un fallo en su contra

El caso niño conocido por su apodo como "Kiki" sigue siendo parte de agenda pública de Santa Fe.

Sábado 03 de Marzo de 2018

El caso niño conocido por su apodo como "Kiki" sigue siendo parte de agenda pública de Santa Fe. La familia que pretende adoptarlo —pese a que por los canales habituales no puede hacerlo por haberlo tenido en guarda solidaria— quiere que el abogado defensor del niño, José María Quiroga, apele la decisión judicial que dispuso que el menor de tres años no regrese al hogar de Cristina Morla y Sergio Gigliotti, una vez que corran los plazos legales.

   Quiroga no ha hablado con la prensa. Pero Gigliotti, un conocido periodista de Santa Fe, le dijo ayer a La Capital que es su intención que el fallo del colegiado no quede firme. Eso aún no ha acontecido. Es más, ayer no se sabía si la Subsecretaría de Niñez ya se había notificado.

Plazo

Este dato es importante porque a partir de entonces recién empieza a correr el plazo para recurrir el fallo de los tres magistrados que, a su vez, se manifestaron en el mismo sentido que la jueza de primera instancia, Susana María Romero, quien le había dado la razón a la Subsecretaría de Niñez en su planteo de que el niño no debía ser retornado al hogar de Gigliotti-Morla.

   La pareja no es actora civil y no puede intervenir en el juicio. Lo es el niño por eso el Estado le garantiza un defensor oficial que en este caso es el doctor Quiroga. Y es a Quiroga a quien, dice Gigliotti, le han pedido que deje expedita la vía para seguir apelando las decisiones y llegar a la Corte en caso de ser necesario al ratificarse en la batalla que han emprendido por recuperar al niño que, insisten, los eligió como padres.

   Además se declaran agraviados porque afirman que "el Tribunal Colegiado de Familia Nº 3 de Santa Fe dejó firme el fallo de primera instancia (con lo que) no sólo le acepta los argumentos a la subsecretaría, sino que nada dice de la mora en que esta recurriera en la asistencia al niño".

No más de seis meses

La ley establece que un pequeño dado en guarda a una familia sustituta, también llamadas solidarias, no puede permanecer más de seis meses en ese hogar. Y ese plazo es el máximo que contempla para evitar que pase, precisamente, lo que sucede con el menor Kiki: que se creen lazos afectivos que luego dificulten una adopción a través del registro único de adoptante que es donde deben inscribirse las familias que estén en condiciones de reunir los requisitos para ser padres adoptivos.

   A "Kiki" el Estado no lo retiró del hogar de Gigliotti y Morla por casi dos años. El niño toda la vida consciente la vivió allí. Cuando empezó a hablar empezó a identificar a los miembros de la pareja como sus padres. Esto movió al matrimonio a solicitar a la justicia una medida de excepción para que se les permita, pese al impedimento legal por ser guardianes de "Kiki", adoptarlo.

   Sobrevino entonces la controversia que se ventila en los medios de prensa y, simultáneamente, en los estrados judiciales.

   Con el fallo del Tribunal Colegiado 3 la pareja siente que se convalida la negligencia del Estado que debió retirar el niño a los seis meses y no lo hizo hasta casi el triple del tiempo y sólo porque la pareja expresó su deseo de formalizar la relación con una adopción. "Quizás si no hubiéramos dicho nada, 'Kiki' estaría con nosotros y quién sabe cuántos años más, porque se habían olvidado de él".

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