La Región

El Centro Cultural de Pueblo Nuevo sufrió un verdadero desvalijamiento

Entre lo robado está la plata que habían recaudado para que el Grupo de Baile Folclórico viajara a participar del Festival de Cosquín.

Viernes 11 de Enero de 2019

Cristian Jurado mira con impotencia y resignación la sala vacía, empapelada con afiches de marquesina que promocionan distintas películas. Es que hoy pensaban pasar un continuado de dos filmes, con entrada libre y gratuita, como parte de las actividades que desarrolla el Centro Cultural Nuevo Pueblo, en Villa Gobernador Gálvez. Pero los ladrones les ganaron de mano.

Ayer por la mañana, una vecina encontró entreabierta la puerta lateral del Cine América, el único que queda en pie en la ciudad, donde funcionan el Grupo de Danza Folclórica con su escuela, y la Asociación Civil Nuevo Pueblo que regentea la sala desde hace seis años. Cuando los responsables llegaron al lugar, se encontraron con un panorama desolador: les habían robado dos proyectores, la consola de sonido, una máquina de humo, luces, una bicicleta, 15 sillas, mercadería del bufete y, lo que les duele en el alma, 50 mil pesos que destinados al viaje del grupo folclórico, que el 29 de este mes iba a bailar en Cosquín junto al violinista Leandro Lovato.

El robo se produjo durante la madrugada, cuando manos anónimas sustrajeron parte del mobiliario y se llevaron un sueño, años de esfuerzo de una institución que trabajaba por el barrio. "Eso es lo que más lastima. Hacemos todo para la gente, aquí las puertas están abiertas Hacemos un trabajo de contención. Pero se ve que algunos muchachos necesitaban dinero para otras cosas", dice Cristian apesadumbrado.

El América es un típico cine teatro de barrio. Se ingresa por la ochava de Italia y Remedios Escalada, en Pueblo Nuevo. Tiene el piso embaldosado, un escenario elevado, una pantalla de cine y un bufete. Entran 250 espectadores en la platea baja, más otros cien en la platea alta. Las butacas se arman con sillas de plástico que se apilan cuando no hay espectáculo.

Hace seis años se hicieron cargo del edificio del América, pero la Asociación Civil funciona como tal desde septiembre del año pasado. Para 2019 tenían proyectado empezar a solventar los gastos asociando a las personas que van a realizar las distintas actividades.

Unas 70 familias giran en torno al centro cultural, y el Grupo de Danza Folclórica, que también funciona en el lugar, tiene 24 años de trayectoria y 90 bailarines. La escuela da cursos de folclore, danza brasileña y otros ritmos. En el centro también se dictan clases de guitarra, ajedrez y taekwondo. La actividad es intensa y se trabaja con entusiasmo.

Mientras Cristian habla con LaCapital, empieza a llegar gente de los grupos que funcionan en el lugar, sobre todo docentes y alumnas de la escuela. Allí están Yamila González y Leonel Castillo, ambos profesores. "Somos una escuela que funciona desde hace 24 años y desde hace seis que pudimos alquilar de forma privada y mi tía, Sandra Pérez, puso a funcionar un centro cultural. Acá se hace todo a pulmón, para pagar el alquiler hacemos eventos, vendemos rifas y lanzamos bingos. Hace unos meses hicimos el trámite para convertirnos en asociación civil para tener algunos beneficios", dice Yamila.

En plena charla con este diario, un muchacho entra en el salón con un proyector que, asegura, encontró "tirado al lado de la vía". Es "el más viejito", el que ya no usaban pero que funcionaba. Está todo mojado y no saben si podrán ponerlo en marcha. Al nuevo, al que tenían en uso, todavía lo estaban pagando. Todos salen disparados a buscar más cosas, o a alguien que pueda darles una pista. Parecen no medir el riesgo. "Es que la impotencia es tan grande que la gente reacciona como puede, como le sale, aquí hay mucho esfuerzo invertido", explica la profesora.

En el centro cultural, todos tienen la misma sensación. Cristian la resume así: "Creíamos que no nos iba a pasar a nosotros, que estamos haciendo algo por la gente del barrio. Pero nos pasó. Es muy triste, cuesta mucho recuperarse".

Cuentan que Pueblo Nuevo se caracterizaba por ser uno de los barrios más tranquilos de Villa Gobernador Gálvez. Es el más antiguo, se formó con inmigrantes que llegaron a trabajar al frigorífico, y está poblado por mucha gente de edad avanzada. Pero de hace algunos años a esta parte, el barrio no resultó ajeno a varios fenómenos que afectan a todas las urbes. La droga se vende a cara descubierta y en lugares públicos, y potenciado por eso creció también el delito. El Centro Cultural funciona en este marco como un lugar de contención, pero no escapó al robo, pese a los dos candados con los que los responsables del lugar sellaban la puerta lateral, la misma por la que otros entraron y les quitaron equipos, mobiliario y dinero.

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