La Región

El acusado de un femicidio entró en shock y no fue a imputativa

El presunto asesino de la joven Katerina Quinteros fue trasladado a un hospital. Rufino, conmovida.

Sábado 17 de Febrero de 2018

El principal sospechoso del asesinato de la joven Katerina Quinteros, de Rufino, no pudo participar de la audiencia imputativa que se iba a celebrar ayer en horas del mediodía en Venado Tuerto por encontrarse shockeado. Walter C., de 25 años, fue derivado en principio a la comisaría 2ª, de donde sería trasladado al Hospital Nodal Doctor Gutierréz con custodia policial. Se aguarda que en las próximas horas pueda participar de la audiencia. Así lo hizo saber el fiscal Horacio Puyrredón, que entiende en el horrendo caso de femicidio que sacudió a la comunidad rufinense.

La chica tenía 18 años y vivía con sus pequeñas mellizas Valentina y Lucía, de dos años, y uno de sus hermanos en la humilde vivienda de Carlos Gardel al 1500, en Rufino. Estaba separada desde el 20 de diciembre. Su pareja, Walter C., es oriundo de San Gregorio, localidad cercana a Rufino, y nunca soportó que la mujer lo dejara para irse a vivir con sus padres.

De hecho, desde fines de diciembre del año pasado tenía dispuesta una perimetral para no acercarse a su mujer, a la que había amenazado, según los familiares, con matarla a ella "o a culquiera de los familiares"; es decir, al padre de la chica, la madre u otro mienbro de la familia Quinteros.

El hecho ocurrió la noche del miércoles, en una zona casi límite de la ciudad, última zona adonde llega el alumbrado público y se abre el campo de sembradíos, a metros del alteo del canal Oeste. Habían pasado las 23 horas cuando, aparentemente después de una discusión, el joven apuñaló a la muchacha, escapó con el torso desnudo (aunque cuando lo encontraron tenía puesta ya una remera) y se metió en el campo, donde los familiares de la chica abandonaron su búsqueda.

En la escena del crimen, una muy precaria vivienda contigua a la de sus padres, se encontraba su hermano de 13 años, quien presenció el asesinato de la joven y fue quien fue a pedir auxilio a sus padres al grito de "están matando a Katerina".

La mamá de las mellizas fue llevada a la Clínica Modelo, de esa ciudad, pero los esfuerzos por rescatarla fueron vanos, ya que llegó sin vida al centro asistencial. Tenía una herida a la altura del antebrazo izquierdo de 12 centímetros de largo y dos de profundidad, pero la que le causó la muerte fue la que le asestó a la altura del pecho, y que dañó la arteria pulmonar. A las 4 de la mañana, Walter C. fue hallado por la policía, aparentemente dispuesto a entregarse, en inmediaciones de la ruta 33.

Medidas

El caso quedó en manos de los fiscales Horacio Puyrredón (titular) y Mauricio Clavero (adjunto). En diálogo con este diario, Puyrredón relató que la noche del miércoles recibió un llamado de la policía dando cuenta de un hecho de violencia de género en el que un hombre había herido de una puñalada a una joven.

Entre las medidas tomadas por Puyrredón estuvo, además de la autopsia, registros fotográficos y filmográficos, y els secuestro de elementos útiles para la causa, la convocatoria de la sección Perros de la policía para rastrillar el arma homicida, que sería un cuchillo de unos 14 centímetros de largo y 2,5 centímetros de hoja.

También se esperaba la declaración de testigos, entre ellos, un muchacho que grabó lo que habría sido el encuentro con Walter C., en la vía pública, cuando éste huía de la persecución que habían iniciado los familiares de la víctima y vecinos para dar con su persona. En ese audio se lo escucha extenuado y asustado, pidiéndole a su interlocutor que llamara a la policía, y se deslizaba que era mejor eso que entregarse a la furia de los civiles.

Walter C. tiene 25 años y reside en San Gregorio, localidad del departamento distante 106 kilómetros de Rufino por la vía alternativa, ya que la ruta Nº 7 está cortada en un tramo. Allí vivía con Katerina, hasta que ella abandonó la casa y volvió a su ciudad para vivir en una casa contigua a la de sus padres.

En el muro de Facebook de Walter abundan, mezcladas con escenas de jineteadas, las fotos de sus hijas, en distintas etapas de los escasos dos años que tienen las pequeñas, y en una hasta se lee "son la razón de mi felicidad". Pero lo que aparentemente serían celos y una violencia instalada hizo estragos en la relación con la madre de las niñas, que terminó de la peor manera: Katerina murió apuñalada por quien fue su pareja y padre de sus mellizas.

Cuando fue capturado la madrugada del jueves, el joven fue trasladado directamente a Melincué, acaso para evitar alguna pueblada en Rufino. Ayer tenía que someterse a audiencia imputativa, pero no lo hizo, presa de un shock nervioso.

el fiscal. Horacio Pyrredón está al frente de la investigación, y ordenó una serie de medidas.

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