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Dudosa muerte de dos jóvenes en una persecución de la policía

Las víctimas iban en moto y perdieron la vida al impactar con un patrullero. Familiares y amigos cuestionan la versión oficial.

Martes 09 de Junio de 2020

Tras la confusa muerte de dos jóvenes en San Nicolás en medio de una persecución policial por violar el aislamiento obligatorio, familiares y amigos realizaron ayer una marcha pidiendo justicia. Los chicos se movilizaban en moto y perdieron la vida al impactar contra un patrullero.

El 1º de junio Ezequiel Corbalán, un villense de 31 años que trabajaba como cadete, fue hasta San Nicolás a hacer un servicio. A la noche se encontró con su novia y amigos en la casa de Ulises Rial, de 25 años que era empleado metalúrgico. Cerca de las 3.30, Ezequiel y Ulises salieron en la moto para ir a comprar una cerveza y no regresaron.

Según testimonios de los familiares, se encontraron con un control de la policial al que intentaron evadir sabiendo que estaban incumpliendo con el aislamiento obligatorio.

Perseguidos por un móvil, terminaron colisionando con otro patrullero que se sumaó al operativo. El accidente fue a tan sólo diez cuadras de la casa de Ulises. Los jóvenes no llevaban el casco y el golpe contra el pavimento resultó fatal. Rial falleció en el acto y Corbalán terminó con graves heridas que ocasionaron su muerte el pasado viernes.

El hecho, caratulado como doble homicidio culposo, lo lleva adelante el fiscal Darío Giagnorio, de la UFI 6 de San Nicolás, quien ordenó pericias mecánicas en el móvil policial y en la motocicleta y aguarda el resultado de exámenes de sangre de ambos conductores y el relevamiento de posibles cámaras de seguridad que den cuenta si hubo o no persecución.

"Tengo sospechas de que el móvil policial pudo hacer una maniobra imprudente o ilegal pero es una investigación que va a llevar un largo tiempo. Hasta ahora no hay testigos del momento exacto en que se produce el impacto", resumió Giagnorio a La Capital. La Dirección General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad también intervino en el caso puesto que los acusados son efectivos de la Policía Bonaerense.

Los familiares de las víctimas no niegan que los jóvenes intentaron evadir el control pero aseguran que el móvil policial fue el que ocasionó la tragedia. "A ellos los mataron y estamos dispuestos a mover cielo y tierra para que la verdad salga a la luz", aseguró a este medio, Verónica Arias, mamá de Ulises.

La mujer contó que Ulises trabajaba como empleado metalúrgico en la planta Siderar y tenía una nena de un año y medio. "Esa noche como no volvió, estaba preocupada. Llamé al hospital y me dijeron que no había entrado ningún herido. También me comuniqué con la comisaría y tampoco me dijeron nada".

"Durante la noche no se sintieron sirenas y eso coincide con los testimonios de vecinos que dicen que los persiguieron con las luces de los móviles apagadas y sin darles advertencia. Me enteré de su muerte a las 9 de la mañana cuando miré Facebook buscando alguna noticia".

"Quieren hacernos creer que fue una mala maniobra y que ellos chocaron el vehículo, pero al hablar con testigos, me enteré que todo fue muy dudoso. Los policías movieron los cuerpos y la moto, subieron a mi hijo a la ambulancia ya muerto y no como dicen, que falleció cuando lo trasladaban. Incluso sus amigos que se quedaron en mi casa esperando a que regresaran, vieron pasar una ambulancia muy lentamente y sin sirenas", agregó Verónica.

La mujer no entiende por qué no se apartó a los efectivos: "Los policías que participaron de esa persecución siguen trabajando, los veo porque pertenecen a la departamental del barrio Parque Norte que está a dos cuadras de mi casa. Y me llamó la atención que al otro día del accidente, trasladaran a su jefe".

Sandra Corbalán, la mamá de Ezequiel, aseguró que el móvil que los atropelló, "venía sin luces y sin sirena y se lo tiraron encima. Los vecinos me contaron que la policía los hizo meter adentro de sus casas y cerraron calles para que nadie se acercara. Luego llamaron a dos ambulancias, a mi hijo lo metieron adentro de una y al otro chico, que ya estaba muerto, en otra".

Ezequiel y su familia eran de San Nicolás y hacía tres años se mudaron a Villa Constitución. El joven hacía poco que había alquilado su propia vivienda ya que laboralmente le iba bien. "Mi hijo no tenía antecedentes y era un chico muy trabajador. Estuvo en varios restaurantes y ahora, por la pandemia, se había dedicado a la cadetería", resumió Sandra, que participó ayer de la marcha junto a Verónica y un centenar de personas.

La movilización fue desde plaza Mitre hasta los Tribunales de San Nicolás. Al llegar ante el edificio judicial, pidieron al fiscal una explicación. "Nos dijo que había que esperar. Los policías insisten en que los chicos tocaron al patrullero. Para nosotras le tiraron el móvil encima", dijeron ambas madres.

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