La Región

Declaró uno de los curas que pidió que se denunciara en la Justicia a un sacerdote por abusos

El ex vicario Bonnín declaró en los tribunales de Paraná. Tras su participación un abogado querellante pidió que declaren 2 nuevos testigos.

Martes 24 de Abril de 2018

En la tercera jornada del juicio que se le sustenta al cura Justo José Ilarraz por abuso y corrupción de menores en el seminario de Paraná, entre los años 1985 y 1993, declaró ayer, entre los siete testigos previstos, el párroco Leandro Bonnín, ex vicario de la iglesia Nuestra Señora de La Piedad de Paraná, quien fuera firmante de la carta que se le envió —en 2010— a monseñor Mario Maulión, entonces arzobispo de Paraná, pidiéndole que se denunciase a Ilarraz en la Justicia.

Tras la carta, a Bonín lo destinan, en 2015, como párroco a la diócesis de Roque Sáenz Peña, de Chaco.

Tras las declaraciones del cura Bonnín, uno de los querellantes, el abogado Walter Rolandelli, confirmó al portal Elonce TV que pedirán la declaraciones de dos nuevos testigos, mencionados por el religioso.

Según el profesional del derecho, "Bonnín relató lo que sabía de este hecho. Fue un relato muy importante. Señaló a un profesional de la salud, el cual le mencionó sobre los abusos que había en el Seminario". Rolandelli confirmó que solicitarán que declare "el profesional de la salud que parece que atendió a víctimas", y acotó: "La declaración de curas es clave para reconstruir este gran rompecabezas. Hay otro testigo que ejercía el sacerdocio. Pediremos que comparezca, ya que, según Bonnín, dijo: «En el Seminario me cag. . . la vida»".

Otro testimonio que llamó la atención fue la del sacerdote Diego Rausch, párroco de Santa Teresita. El hombre declaró —según los querellantes— con muchos olvidos.

Hay que recordar que Rausch, es hermano de Hernán, una de las víctimas de Ilarraz que denunció al cura en 2012. Para los querellantes, Rausch trató de beneficiar a Ilarraz.

Una declaración diferente fue la cura Leonardo Tovar que, al momento de las denuncias, estaba al frente de la parroquia de San Benito, y que producto de reclamar justicia, solicitó su traslado a la ciudad de Quilmes, en Buenos Aires.

El cura se mantuvo sus dichos dando al tribunal una importante cantidad de datos que escuchó, le dijeron y confirmaron las sospechas sobre Ilarraz. Tovar, además dejó en claro las presiones que recibió de autoridades de la Iglesia de Paraná, y estimó que hubo responsabilidades al ocultar el caso de Ilarraz.

Cura casi preso

En un cuarto intermedio los jueces Alicia Vivian, Gustavo Pimentel y Carolina Castagno evaluaron el pedido de detención formulado por los fiscales Alvaro Piérola y Juan Ramírez Montrull, como de las querellas, contra el cura David Hergenreder. Según contó a Diario Uno el querellante Marcos Rodríguez Allende se pidió la detención ante "las importantes contradicciones y olvidos que tuvo este cura. Entendimos que podría haberse incurrido en el delito de falso testimonio". El Tribunal evaluó el tenor de la declaración y decidió no disponer la inmediata detención del cura.

La causa, desarrollada a puertas cerradas en los tribunales de Paraná, se prolongará hasta el 11 de mayo, y está basada en siete denuncias por abuso y corrupción de menores cuando Ilarraz tenía bajo su tutela a los jóvenes que cursaban el ciclo básico de una escuela secundaria orientada al sacerdocio. Sus víctimas escogidas fueron alumnos del interior de la provincia que vivían en el internado.

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