Lunes 16 de Octubre de 2023
Varias familias iniciaron en Roldán un proyecto de vida llamado Comunidad Madre Tierra en el que los une el amor a la naturaleza, la sustentabilidad y el respeto por cada ser en un marco de armonía y cooperación.
Madre Tierra está ubicada sobre el kilómetro 332 de la viaja ruta 9, donde tiempo atrás estaba el camping la Asociación Mutual de Trabajadores Municipales de Rosario (Amtram). Por entonces, ya existía un viejo casco de estancia, una pileta y un bosque con especies nativas.
Ya son cuatro familias que se instalaron en el predio de 12 hectáreas pero el proyecto contempla albergar unas diez más. La comunidad tiene un sector de uso común y otra zona destinada a las viviendas particulares.
Sus residentes lo siguen forestando, realizan apicultura y huerta biodinámica, permacultura y talleres vivenciales terapéuticos, mingas y también encuentros en los que propician la hermandad y la experiencia comunitaria.
El proyecto está abierto para quienes deseen sumarse a esta forma de vida en la que se apunta a generar el menor impacto ambiental y reconstituir vínculos entre las personas y con la naturaleza.
Comunidad Madre Tierra surgió del deseo de personas que se contactaron inicialmente para un proyecto de educación libre denominado La Casita Rosario y que fue el primer jardín de pedagogía alternativa de la ciudad y la región.
La Casita abrió sus puertas en el año 2013, luego sus hijos crecieron y pasaron a otras escuelas, pero las familias que formaron parte de esa iniciativa educativa, profundizaron su amistad. “La pandemia cayó como anillo al dedo porque ahí tuvimos más tiempo para pensar el proyecto de la comunidad”, recuerda Germán Porta y explica que “los integrantes del grupo tenemos una visión conjunta de una educación distinta, cambiar el paradigma de la tradicional a una nueva”.
Fue en el año 2012 que empezaron a vincularse por las redes sociales y de boca en boca. “Conformamos una tribu como se llamaban en ese momento y trabajamos con la educadora María José Vaiana (coordinadora de la formación en educación libre, acompañante y supervisora de proyectos educativos) que recién había regresado de España con la idea de un proyecto y justo se encontró con nosotros que estábamos en esa búsqueda. Así fundamos la escuela”, contó Porta.
Porta explicó que “se trata de una educación donde se respeta al niño, al ser y a su proceso interno, donde no se evalúa a todos por igual. Buscamos que no se dé tanta importancia al contenido sino que aprendan lo que necesita para la vida, que es ser autónomos, desarrollarse y tener una relación amorosa con los demás”.
“Hoy googleamos y tenemos lo que queremos. No necesitan de una escuela que le dé tanta información, obviamente sí contenidos básicos de matemática, lengua o historia, pero que se hagan mix”, sumó Porta y comentó que los hijos de la comunidad, actualmente van a escuelas con sistema Montessori o Barton.
Forma de vida
En Madre Tierra sus miembros se hacen cargo de la basura que generan, construyen casas energéticamente eficientes con materiales nobles y buscando la sustentabilidad. También comparten una alimentación saludable con producción propia de huerta, granja y están forestando un bosque comestible de donde obtendrán frutas, frutos secos, semillas, condimentos, hierbas medicinales y hongos, entre otros productos.
“Las palabras comunidad y espiritualidad, para muchos son mal miradas. Se imagina los hippies del año 70 que vivían todos desnudos. Para nosotros es tener un punto en común, una misma visión”, resalta Porta.
En Madre Tierra cada uno tiene su zona privada con su casa y hay espacios comunes; en la casona del viejo casco cuentan con cocina, dormitorios para personas que estén de tránsito y quieran quedarse a dormir y un salón para eventos y retiros.
“En ese espacio común nos reunimos para hablar del cuidado de la naturaleza, de cómo tratamos el agua, de cómo construimos las casas, el uso que hacemos de la energía eléctrica, el gas, y sobre todo de cómo hacer un trabajo social muy fuerte”, describe Porta.
Luego está el sector de producción comunitario, con un aviario, gallinas y el bosque comestible. “Son proyectos vivos que se van gestando con las personas, el lugar, el medio ambiente y nosotros nos vamos relacionados e intercambiamos información”.
En materia de salud, la mayoría prefiere la medicina holística, las plantas medicinales. “Tratamos de no utilizar medicamentos tradicionales, pero si los necesitamos lo consumimos, igual que ir a un hospital o clínica. Hacemos vida normal pero con un grado de conciencia y cada familia lo maneja a su gusto”, aclara Germán que tiene 42 años, es ingeniero en sistemas y trabaja mucho con teletrabajo.
“Voy pocos días a Rosario. En mi tiempo libre, con otros miembros de la comunidad, estoy haciendo un vivero de nativas, huerta y soy apicultor, todas actividades que aprendí de grande”. El pasado 30 de septiembre concretaron una forestación de más de 100 árboles.
“Todos los meses realizamos una jornada de mantenimiento y embellecimiento de nuestro espacio y es una gran oportunidad para que otras personas conozcan nuestra propuesta de vida en comunidad”, afirma Porta.
También cuentan con un programa de madrinazgo y padrinazgo de árboles y colmenas de abejas, donde cualquiera puede participar con su aporte de voluntariados o haciendo donaciones. Madre Tierra está abierta para quienes deseen compartir y disfrutar “un día en comunión con la naturaleza, poniendo las manos al servicio de la creación colectiva”.
La comunidad cuenta con juegos y cancha de fútbol. Incluso pueden llegar un día antes y quedarte hasta un día después ya que hay dormis y espacio para acampe. La web es comunidadmadretierra.ar el correo: contacto@comunidadmadretierra.ar o bien coordinar con Alejandra al 341 3502012. La próxima actividad programada será un taller de agricultura biodinámica dictado por Nati Ricci y la propia Comunidad Madre Tierra y tendrá lugar el sábado 4 de noviembre.