La Región

Caso Perassi: para los jueces no hay forma de sostener el relato de la Fiscalía

El tribunal advirtió que los fiscales no tenían una acusación sólida a partir del aporte que hicieron ellos mismos, sin que intervinieran las defensas

Viernes 17 de Mayo de 2019

Para condenar a alguien por un delito, un robo por ejemplo, lo primero en un juicio es, antes que adjudicarle la culpa a alguien, corroborar que ese robo existió. En el juicio por los hechos que provocaron la desaparición de Paula Perassi, explican los tres jueces que presidieron las audiencias, lo que no se pudo probar es que esos hechos hayan sucedido. A los acusados se les atribuyó haber privado de la libertad a Paula, haberla trasladado desde su domicilio a la casa de una mujer que practicaba abortos, haber interrumpido su embarazo contra su voluntad y haberla ocultado hasta el presente luego de que esa práctica le causara la muerte. Los jueces sostienen que absolvieron a todos los acusados no porque sus acciones quedaran en duda, sino porque la Fiscalía no pudo acreditar que las cosas se hubieran dado del modo descripto. A veces, inclusive, lo que quedó probado es que los sucesos ocurrieron de manera distinta.

Ayer se conocieron los motivos por los que en forma unánime el tribunal que juzgó a nueve personas por provocar la desaparición de Paula o encubrir ese delito quedaron libres de culpa y cargo. Los jueces Griselda Strologo, Alvaro Campos y Mariel Minetti señalaron que muchos delitos pueden ser apreciados a través de los sentidos. Por ejemplo, la existencia de un homicidio empieza a probarse con la aparición de un cuerpo sin vida. Pero en este caso la existencia material de los delitos que se dijo llevaron a la desaparición de Paula debían sustentarse en una secuencia de indicios tan fuerte que concluya que las cosas pasaron tal como lo argumentó la Fiscalía. Y que fue eso lo que falló.

Sobre la hipótesis central

La hipótesis central de la Fiscalía fue que Paula desapareció tras practicarse un aborto que salió mal, impulsada por su amante, Gabriel Strumia, quien no deseaba la llegada de un hijo extramatrimonial. Para el fiscal esto impulsó a Strumia a llevar a su amante a Timbúes junto a su empleado Darío Díaz. Los tres estuvieron primero tomando algo en el "Viejo Bar" de esa localidad y luego se dirigieron a la casa de Mirta Ruñisky, que practicaba abortos, para dar término al embarazo de Paula, la tarde del domingo 18 de septiembre de 2011.

La presencia de Strumia, Paula y Díaz en el bar fue sostenida por un testigo que era mozo, José María Zanoni, que dijo ser vecino de Díaz, y describió a Strumia y a Paula, en coincidencia con sus fisonomías. Refirió que los vio allí a las 18.15 de ese día. Pero valiéndose de medios técnicos también presentados los magistrados rechazaron que los tres hayan estado allí. Indicaron que Paula hizo una extracción de 500 pesos en un cajero de San Lorenzo a las 18.30 de ese día e hizo llamadas que impactaron en antenas de esa ciudad. Señalaron que a esa hora el celular de Strumia había sido tomado por la antena correspondiente a su domicilio en Puerto San Martín a la vez que su hijo lo ubicaba en su casa junto al grupo familiar con apoyo del video de las cámaras de su vivienda. Y que un tercer testigo, Alexis Rodolfi, señaló que ese domingo Díaz estuvo en su casa hasta las 21, que no es en Timbúes sino en Totoras.

No es que los jueces pusieron en duda ese encuentro en el bar. Afirmaron directamente, por los datos volcados en el juicio, que no sucedió. Lo mismo hacen con la idea de que Díaz fue quien supuestamente trasladó a Paula desde su casa a Timbúes en su Chevrolet Corsa. Tal afirmación, para los jueces, ningún indicio prueba el traslado de Paula a Timbúes por parte de Díaz. Los magistrados rechazan que un sabueso de la sección Perros hubiera reconocido rastros de la mujer al apoyar el hocico en el asiento trasero del auto de Díaz y al haber entrado en su propia casa. Valoran que un testigo experto señaló que las células epiteliales que un sabueso identifica con el olfato no pueden durar más de 48 horas y que para la pericia donde se utilizó al animal ya habían pasado 83 desde la desaparición de Paula.

Para el tribunal, de la evidencia rendida en el juicio no surge nada que indique que la víctima estuviera bajo amenaza, intimidación, atemorizada o engañada por alguien de su entorno, ni por ninguna situación que propiciara su traslado a Timbúes. Para los jueces, de la prueba aflora lo contrario, "porque según los dichos de su pareja, Paula sale voluntariamente de su casa diciendo que buscaría la tarea de su hijo".

Otra cosa incomprobable es la realización del aborto, "ya que los comentarios traídos a juicio no dieron solvencia y relevancia suficiente para establecer siquiera que haya sucedido, mucho menos en el lugar que se dijo se habría realizado". Los jueces dicen que no se encontraron rastros, manchas, huellas, datos relacionados o testimonios que la ubiquen a Paula o a los acusados en la casa de Mirta Ruñisky.

"No surge de ninguna evidencia o acumulación de la misma que efectivamente ese 18 de septiembre se haya realizado un aborto a Paula Perassi en el domicilio de Mitre 798 de Timbúes, posibilidad que si bien no se descarta como una de las tantas del abanico imaginario de lo que pudo haber sucedido con ella por estar embarazada, de ninguna manera puede aseverase que sucedió, todo ello por falta de sustento probatorio en su materialidad. Mucho menos entonces pudo evidenciarse que a consecuencia de ese aborto Paula Perassi muriera. Si bien es cierto que dado al tiempo transcurrido, la falta de contacto con sus hijos y familiares, puede presumirse que ella ya no se encuentra con vida, no hay certeza de tal extremo ni evidencia para sostener que sucedió según la teoría del caso acusatoria", argumenta el tribunal.

Sobre el encubrimiento

Si no se acreditó el plan criminal aludido por los acusadores, a los policías que fueron sentados en el banquillo por encubrimiento de un plan no probado tampoco se los puede acusar. Los jueces señalan que las medidas más importantes de la causa con que la Fiscalía llevó a juicio a los civiles juzgados fueron realizadas por los policías, a quienes no obstante atribuyeron encubrir, desviar u obstaculizar el accionar judicial.

En definitiva, para los jueces Strologo, Campos y Minetti no hay forma de sostener con argumentos el relato de la Fiscalía. Y fue un error la calificación legal porque la privación de la libertad seguida de muerte es, para los jueces, en este caso, un constrasentido si Paula tuvo una muerte no intencional a causa de un aborto. No tiene racionalidad que alguien escoja un aborto para provocar la muerte de alguien. Y privación de libertad seguida de muerte presupone dos actos intencionales.

Con la misma prueba de Fiscalía

Una cuestión paradojal es que los jueces indican que, sin que intervinieran las defensas, el tribunal advirtió que la Fiscalía no tenía una acusación sólida por lo que los mismos fiscales aportaban. El tribunal llegó a la absolución con la producción de prueba de la Fiscalía. Por ejemplo los datos que refutan la reunión en el bar de Timbúes los ofrecen los mismos fiscales. Los jueces dicen que cuando termina la producción de prueba de la Fiscalía ya era suficiente para absolver.

El tribunal consideró que la Fiscalía no tuvo argumentos y que eso llevó a dictar la absolución. En el recorrido de este caso, sin embargo, dos camaristas de Rosario advirtieron que había evidencia abundante como para llegar a juicio. El trámite no sólo termina con personas que estuvieron más de tres años en prisión, sino bajo un estado de confusión social ante una valoración tan dispar de la prueba. Si pruebas, no hubo condena, pero las preguntas sobre el destino de Paula y el funcionamiento de la Justicia siguen pendientes de respuestas.

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