La Región

Casilda: condenan a cuatro policías por golpear brutalmente a un hombre

El hecho ocurrió en junio de 2016 y los uniformados seguían prestando servicio en la fuerza. La pena fue de tres años de prisión en suspenso.

Miércoles 17 de Octubre de 2018

Cuatro policías que seguían prestando servicio en la fuerza tras ser denunciados hace un par de años por golpear brutalmente a un hombre en Casilda, fueron condenados ayer a la pena de tres años de prisión en suspenso además de ser inhabilitados por el doble de tiempo para ejercer cargos públicos.


Así lo resolvió el juez Carlos Pareto en el marco de un juicio oral y público que tuvo a cargo en los Tribunales de esta ciudad cabecera del departamento Caseros y donde consideró suficiente las pruebas aportadas para responsabilizar penalmente a los acusados como coautores de los delitos de privación ilegal de la libertad y vejaciones agravadas por el uso de violencia contra Sebastián "Viejita" G., de 32 años.

El episodio en cuestión ocurrió en Casilda entre la noche del 29 y la madrugada del 30 de junio de 2016 cuando la víctima fue aprehendida, sin motivos aparentes, en inmediaciones de las calles Lavalle y Mendoza donde lo subieron violentamente a un móvil del Comando Radioeléctrico para luego trasladarlo a diferentes lugares para agredirlo hasta ser abandonado en una zona rural por los uniformados que terminaron siendo condenados.

Se trata de Leonardo Javier Frangi, de 40 años, Diego Sebastián Facino, de 37; Emiliano Sebastián Barticevic, de 35, y Emir Jonatan Cabral, de la misma edad, quienes, cuando la condena quede firme, no podrán, al menos por seis años, continuar trabajando en la policía santafesina ni percibir remuneraciones salariales como pudieron hacerlo hasta ahora al no ser separados de la institución.

Así lo explicó ayer a LaCapital la fiscal de la Unidad de Violencia Institucional, Karina Bartocci, quien se mostró conforme con el fallo, pese a haber solicitado una pena mayor contra los imputados cuya defensa fue representada legalmente por Sergio Casas.

"Si bien pedimos cuatro años de prisión efectiva y la inhabilitación especial por ocho para todos los acusados, estoy muy contenta con esta sentencia", dijo la fiscal interviniente. Y en esa línea, aunque aún se desconocen los fundamentos del fallo, rescató la valoración del magistrado para juzgar lo ocurrido al sostener que dictó "una pena mayor a la mínima, que es de dos años, teniendo en cuenta la violencia ejercida contra la víctima".

Aunque la persona agredida cuenta con antecedentes penales su testimonio resultó tan convincente como una serie de evidencias que fueron fundamentales para probar el ilícito investigado.

Bartocci admitió que "valorando los agravantes y atenuantes de los imputados sabíamos que era difícil conseguir una condena efectiva" aunque ratificó su satisfacción por lo ocurrido. Y en ese sentido resaltó la importancia que tuvo en el juicio "la palabra de la víctima que, pese a haber pasado dos años del hecho, tuvo el valor de sostenerla con lujo de detallas hasta hoy, lo que da credibilidad".

Acreditación de lo sucedido

Y califico como claves para acreditar lo sucedido una serie de elementos objetivos como la constatación de las múltiples lesiones que sufrió la víctima y el hallazgo de una de sus zapatillas en uno de los lugares donde fue la agresión, además de imágenes captadas por medio de cámaras de seguridad que dieron aún mayor entidad a lo denunciado.

Al ser consultado su mirada sobre el accionar judicial para esclarecer casos vinculados con la violencia instituciones dijo que "es un tipo de delito donde generalmente se intenta restar credibilidad a la víctima ya que generalmente —como en este caso— tienen antecedentes policiales".

En ese contexto ponderó aún más el testimonio de "Viejita", quien actualmente está preso en la cárcel de Piñero, al manifestar que frecuentemente las personas que delinquen "no hablan porque naturalizan el tema de la golpiza al seguir estando en el circuito delictivo, por lo que valoro como dato importante que, en este caso, la víctima haya sostenido lo sucedido". "Esto —añadió— es un símbolo de que mas allá de los antecedentes nadie tiene derecho a golpear o sacar derechos individuales".

La madrugada de los hechos

Tras ser interceptado en la vía pública, Sebastián G., fue llevado en un patrullero policial hasta cerca del Frigorífico Rafaela de Casilda.

Allí los uniformados lo golpearon y causaron lesiones graves además de, no conforme con ello, llevarlo a un campo ubicado a la vera de la ruta provincial 26 a unos siete kilómetros de Casilda con dirección a Fuentes, donde también le pegaron y dejaron en el lugar hasta que logró ponerse de pie e ingeniárseles para regresar a su casa de barrio Granaderos a Cabello.

Desde allí había salido horas antes para comprarle cigarrillos a su madre que al volver lo recibió ensangrentado por la impiadosa golpiza policial.

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