La Región

Casilda: acusado de violar a sus hijos negó los cargos y buscó victimizarse

Oscar Pardini pidió declarar, proclamó su inocencia y dijo que se armó "un circo" para perjudicarlo. Hoy son los alegatos de clausura.

Miércoles 28 de Agosto de 2019

Oscar Pardini, el hombre acusado de violar a una hija, que dejó embarazada, y abusar de otros tres hijos cuando también eran menores de edad, hechos por los cuales está siendo juzgado en Casilda, negó los cargos en su contra luego de que expusieran más de treinta testigos que se sumaron a una serie de evidencias tendientes a probar su culpabilidad.

Tras el inesperado pedido de hacer uso de su derecho a declarar, lo que se suponía podría ocurrir en la instancia de alegatos de clausura que comenzará mañana, el imputado apeló a un relato que lejos estuvo de mostrar algún atisbo de arrepentimiento. Asumió una actitud similar a la que tuvo hace poco más de dos años cuando en la audiencia imputativa donde además se dispuso su prisión preventiva, se limitó a proclamar su inocencia argumentando que se trataba de "un circo" para perjudicarlo, tal como dio cuenta oportunamente LaCapital.

La diferencia es que por entonces aún se desconocía el resultado del estudio genético de ADN por el cual se comprobó que es el padre de la beba que ya hace 19 años dio a luz una de las hijas, que lo denunció luego de años de sometimiento que mantuvo en secreto al igual que el resto de sus hermanos abusados.

A pesar de ser una prueba contundente sobre su paternidad y cuyo fundamento científico fue expuesto en el juicio por una bioquímica genetista, no resultó suficiente para que Pardini admitiera la responsabilidad de haber cometido ese hecho ni el resto de los delitos que se le achacan.

Pero fue aún más lejos al endilgarle a la Fiscalía, que en coincidencia con la querella pidió 33 años de condena, haber impulsado una acusación sin pruebas suficientes, algo que, más allá de lo que determine finalmente el Tribunal, sólo pareció una puesta en escena de victimización infundada y desesperada. Y más aún porque sus propia defensa insiste con la estrategia de intentar su sobreseimiento al plantear la prescripción de los hechos denunciados, a pesar de que el mismo argumento ya fue rechazado en primera instancia y ratificado por la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Rosario al considerarse que los casos investigados fueron "permanentes y continuados" y no prescribieron.

Sin embargo, vuelven a la carga con esa postura que ahora deberá evaluar el Tribunal encargado del juicio, que preside el juez Carlos Pareto y que también integran sus pares Juan José Tutau e Ignacio Vacca.

Lo ventilado a lo largo del debate dejó al descubierto evidencias tan fuertes y crudas como los desgarradores testimonios de las víctimas que, tal como también reflejó este medio, pidieron declarar sin la presencia de su padre en la sala.

No menos revelador fue el aporte de testigos que también evidenciaron la extraña personalidad del acusado, cuya vida social fuertemente apegada a la Iglesia católica contrastaba con su conducta dentro del hogar familiar donde abusó de cuatro hijos, que sufrieron un calvario hasta que se fueron de la casa y después de varios años tuvieron la valentía de denunciarlo.

Ahora sólo esperan de un veredicto que remedie parte del daño provocado por su propio padre que desconoce su culpabilidad sin ni siquiera reparar en el pedido de su único hijo varón que clamó para "se haga cargo" de sus actos luego de asegurar que ya no le guarda rencor.

El caso recaló en la Justicia en 2017 luego de un presunto caso de violencia intrafamiliar del que habría sido víctima una joven estudiante cuya madre, al ser entrevistada junto a ella por un equipo interdisciplinario, terminó admitiendo que su hija fue fruto de una violación que sufrió de su propio padre, al que denunció pocos días después ante Fiscalía. Y la misma decisión luego adoptaron tres de sus hermanos, que también padecieron abusos.

Si bien Pardini, como se desprende del testimonio que brindó en el juicio, no ignora tal derrotero, intentó distanciarse al sugerir que la acusación fue armada por Fiscalía, pese a las evidencias en su contra y cuya principal prueba es el estudio genético de ADN.

Su planteo fue de tal "cinismo" que algunos familiares de las víctimas que estaban presentes en la sala donde se lleva adelante el juicio se mostraron atónitos ante las "absurdas" explicaciones esgrimidas por el acusado para intentar desligarse de los delitos atribuidos. Claro que será la Justicia la que tenga la última palabra para resolver el caso más truculento que recuerde Casilda en materia de delitos sexuales.

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