La Región

Acusado de quemar a su mujer, quedó imputado y con arresto domiciliario

Es el caso del joven detenido por haber rociado presuntamente a su pareja con alcohol y arrojarle un fósforo. La víctima sigue internada

Viernes 07 de Julio de 2017

El joven acusado de rociar con alcohol y prenderle fuego a su mujer en Pérez quedó ayer imputado de los delitos de lesiones dolosas graves y amenazas coactivas, y se le dictó prisión preventiva domiciliaria por dos meses, con prohibición de acercamiento tanto físico como por cualquier medio electrónico con la víctima y su entorno. Si bien la acusación apelará la medida por creer que le cabe prisión efectiva, no hará lo mismo la defensa, que sin embargo buscará que el imputado pueda gozar del derecho de salir a trabajar.

La imputación fue dispuesta por el juez Carlos Leiva en la audiencia realizada ayer en los Tribunales provinciales. Allí, José Nicolás R., de 28 años, debió sentarse en el banquillo y escuchar los argumentos de los fiscales Lucas Altares y Alvaro Campos, quienes expusieron la acusación y pidieron la prisión preventiva del acusado. El abogado defensor, Eduardo Mario Sosa, solicitó la libertad de su defendido o, en su defecto, la prisión domiciliaria con posibilidad de salidas transitorias para poder desarrollar sus tareas laborales.

El 26 de junio de este año, Maite Rocío Villarruel, de 26 años, sufrió serias quemaduras en el rostro, cuello, tórax y extremidades que comprometieron el 13 por ciento de su cuerpo. Ocurrió en el domicilio de Yapeyú 1266, en la ciudad de Pérez, tras una fuerte discusión con su esposo, el ahora imputado. Las lesiones fueron producidas como consecuencia del alcohol que ardió en su cuerpo.

Agredida y amenazada

En la audiencia de ayer, los fiscales aseguraron, de acuerdo a testimonios y pruebas recabadas, que fue José Nicolás R. quien, tras agredir, insultar y pegarle con un trapo de piso a su mujer, le fue arrojando fósforos, hasta que la roció con el combustible y le tiró un nuevo fósforo encendido, que produjo la combustión y las graves heridas.

Según la acusación, la mujer se dirigió al Sanatorio Parque, de Rosario, donde fue intervenida. Pero camino al centro asistencial, el acusado la llamó y le dijo que si llegaba a declarar en su contra no los vería más a él y ni al hijo que tienen en común, de dos años, ya que se lo llevaría, lo mataría y después se quitaría la vida él mismo.

Este habría sido el motivo por el cual la víctima no quiso incriminar directamente al padre de su hijo, ya que el niño aún permanecía en poder del hombre y temía por su vida.

Los fiscales recordaron que al día siguiente, el mismo acusado se presentó ante la policía y dio una versión distinta de los hechos. Pero luego fue una hermana de la víctima, Noelia, y después la madre, quienes revelaron que la chica les había contado que fue su pareja quien la quemó.

Finalmente, el miércoles, Maite declaró que aquel 26 de junio su esposo la insultó, le pegó un puñetazo y que, después de una seguidilla de hechos violentos, ella se fue al baño, que él le arrojó alcohol, sobre todo en la cabeza, mientras le decía: "¿Te gusta?". Y que finalmente le arrojó un fósforo encendido. De acuerdo al mismo testimonio, la mujer le imploró que la ayudara a quitarse la remera y el corpiño, que estaban en llamas, cosa que el hombre no hizo. Y que finalmente el esposo le dijo que lo que tenía no era grave, que le pondría Platsul.

La joven se fue por sus propios medios al sanatorio, y denunció las amenazas que el hombre le hizo cuando estaba en camino.

A partir de esta última declaración, se pidió la imputación del acusado por los delitos mencionados.

Durante la audiencia también se ventiló que la mujer había querido dejar el domicilio el año pasado, pero que su esposo la llamó y le dijo que le iba a prender fuego la casa adonde se fuera. Y que no era la primera vez que la víctima había denunciado maltratos por parte del marido.

En la casa se secuestraron una botella de alcohol y se encontró un fósforo detrás del inodoro del baño.

Defensa

Aunque con un desenlace similar (las quemaduras y la internación) los acontecimientos que lo generaron fueron, en boca del acusado, absolutamente contrarios. Según José Nicolás R. fue su esposa quien lo llamó reiteradas veces al trabajo reclamándole por la rotura de un secador de pelo, que lo hostigó con mensajes de WhatsApp que él mismo dejó de responder, y que cuando llegó al domicilio ella comenzó a insultarlo, hasta que él rompió un plato. ella, siempre de acuerdo al testimonio del acusado, tiró comida al suelo, y en medio de insultos se tiró alcohol, encendió el calefón, se metió en el baño y se prendió fuego.

El joven relató que fue él quien le quitó la remera y le tiró agua con una ducha manual. Y que ella se retiró. Cuando se fue, él la llamó y le dijo que estaba "jugado por cuestiones anteriores".

"En la comisaría yo dije que me haría cargo de mi hijo. Me tuvieron una noche y después me liberaron porque ella había dicho que yo no era culpable", remató.

Entre otras cuestiones, el acusado dijo en su defensa, y ante preguntas de su propio abogado, que la chica tenía antecedentes de haberse querido autoinfligirse lesiones con un cuchillo, que era una persona que pasaba de la depresión a la euforia, que consumía medicamentos para la tiroides y otros que no supo identificar, pero que cuando no los consumía le cambiaba el carácter. Y contó que, pese a sus recomendaciones, ella nunca se quiso someter a un tratamiento psicológico. Además, narró que los tratos soeces eran continuos.

No obstante, y ante preguntas formuladas por los fiscales, el hombre reconoció que, aunque según la mujer habría amenazado con autolesionarse, nunca lo había hecho realmente.

Contrapunto

Los argumentos del joven no convencieron a la Fiscalía, que reconoce contradicciones en las declaraciones del imputado y asegura que las pruebas en su contra son claras, mientras que el primer testimonio de la víctima estuvo forzado por el temor. Por eso pidió una pena de efectivo cumplimiento y la prisión preventiva sin plazo.

La defensa argumentó que no había suficientes elementos probatorios sobre lo que había ocurrido en aquella casa el 26 de junio, y ponderó el comportamiento de su defendido después del episodio. Además, dijo que si se lo dejaba en prisión, se estaba "adelantando una pena".

El juez Leiva aceptó la acusación de los fiscales e imputó al acusado, además de dictarle prisión domiciliaria, aunque en un lugar distinto al de la unión convivencial. Y además de rechazar la posibilidad de que el imputado pueda salir a trabajar, prohibió cualquier acercamiento tanto físico como por algún medio electrónico (celular, redes sociales o de cualquier tipo).

La medida será apelada por Fiscalía, mientras que la defensa la aceptará pero insistirá con que el acusado pueda seguir trabajando.

será justicia. La sala de Tribunales, en los momentos previos a la audiencia imputativa.

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