Viernes 11 de Septiembre de 2020
La protesta que la denominada “familia azul” inició el miércoles a la mañana en la Jefatura de la Unidad Regional II en reclamo de mejoras en las condiciones laborales y una recuperación salarial, parece haber entrado en un compás de espera tras las negociaciones desarrolladas ayer entre los manifestantes y la jefa de la policía de la provincia, Emilce Chimenti. Pasado el mediodía, la directora general de la fuerza salió al portón de Jefatura vestida de civil y llevó adelante un diálogo tendiente a lograr un acuerdo que, no excento de complejidades, parece haberse logrado.
Mientras los voceros de los manifestantes aseguraron que “se mantienen las medidas de protesta bloqueando los portones de acceso a la sede de la unidad regional pero sin impedir que los patrulleros sigan trabajando (lo que se vio anoche a la hora en que cambiaron los tercios de guardia) y el personal de las comisarías pueda desempeñar su tarea”; desde el Ministerio de Seguridad se aseguraba que su titular, Marcelo Sain, recibirá el martes a delegados de los manifestantes “siempre y cuando depongan su medida y permitan que la policía trabaje normalmente”. Horas antes, el mismo ministro había sido verborrágico contra los manifestantes y quienes él considera fogonean la protesta, lo que enojó a la gente y llevó a que la Cámara de Senadores de la provincia exprese su repudio en un comunicado (ver página 24).
El mediodía de ayer la jefa de policía salió al portón de Ovidio Lagos al 5200 y habló con los manifestantes. Chimenti vestía de civil, sin las charreteras, aunque las tenga. Eso fue todo un gesto de la jefa de la fuerza que se mostró como una más de quienes estaban en la puerta. Entonces Chimenti se puso los guantes de arquera y comenzó a atajar todos los penales que le tiraban los manifestantes, a quienes les marcó que la carencia de líderes en el grupo entorpecía el diálogo. “Muchachos, yo quiero entablar una mesa de diálogo, necesito de ustedes un gesto, pero no me dan nada”, dijo la jefa a quienes la sometían a todo tipo de planteos. “Representenos usted jefa”, gritó uno. “Yo no soy el ministro”, dijo Chimenti.
Y hablando del ministro, el enojo de los manifestantes se endureció después de escuchar una entrevista que Sain dio en Radio 2 la mañana de ayer en la cual los calificó de “cachivaches” representados por “abogados de policías gatilleros”. “El ministro no nos puede faltar el respeto de esa manera. ¿Quién se cree que es?”, dijo uno de los apostados en Ovidio Lagos al 5200.
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De la reunión ante los portones de Jefatura Chimenti rescató a cinco policías activos, cinco retirados y dos abogados para conversar. Tras poco más de una hora las partes dieron su visión del asunto. “Acordamos una mesa de diálogo. Escuchamos los reclamos de los policías y los abogados que los representan. Esa mesa de diálogo será conformada por actores de toda la provincia”, explicó Chimenti.
“Nos vamos a quedar acá (frente a Jefatura) hasta que se asegure una mesa de diálogo con el ministro Marcelo Sain, la jefa de policía y todas las personas que sean convenientes”, explicó uno de los abogados y vocero de los manifestantes, encabezados ayer por Gabriel Sarla y Nair Moreno, quienes se sumaron a Evelyn Andreozzi y Jorge Bedouret. Esa mesa, se supo en horas de la tarde, se realizará el martes siempre y cuando los manifestantes no impidan el trabajo de la policía.
“El ministro hizo una oferta salarial (el miércoles) que fue ofensiva para todos los que estamos acá. Además, lejos de apaciguar las aguas, trató de «cachivaches» a personas que han dedicado más de 30 años de servicios. No es razonable que nos trate así”, indicó un portavoz.
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La noche de ayer, mientras el acampe seguía, las diferencias que la jefa de la policía había marcado al mediodía seguían. Los patrulleros que salían para cumplir su tarea eran bloqueados ante las cámaras de televisión por algunos manifestantes y entonces el diálogo era entre quienes querían salir a cumplir sus tareas y quienes se lo impedían.
La protesta empezó la mañana del miércoles a la sombra de lo que ocurría en Buenos Aires. Entonces unas 200 personas se convocaron y entregaron un petitorio de 11 puntos entre los que se destaca llevar el salario inicial a “85 mil pesos de bolsillo en la primera jerarquía aumentando en un 10% en cada escalón jerárquico”, la “actualización de horas extraordinarias y de servicio adicional”, el “rechazo a realizar más de 30 años de servicios para poder acceder a la jubilación tomando en cuenta que la tarea realizada es insalubre” y “mejorar las condiciones de acceso a la vivienda digna”.
En ese marco sostuvieron que la policía de Santa Fe es una de las peores pagas de la región centro del país con un básico de 6.125 pesos, que redunda en unos 33 mil pesos de sueldo para un suboficial inicial si se suman todas las sumas no remunerativas (en negro). En el mismo sentido, aunque por separado, las organizaciones gremiales no reconocidas Apropol y Utrapol, presentaron en conjunto un petitorio de seis puntos donde resaltaba un reclamo de sueldo para un suboficial recién ingresado de 60 mil pesos “en blanco ciento por ciento”.