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La multiplicidad de factores que se conjugó para originar el desborde del agua

Cambio climático, el «Niño», sudestada y la mano del hombre son algunos puntos que menciona Alejandra Coronel, doctora en Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Agrarias (UNR).

Domingo 16 de Agosto de 2015

El fenómeno del Niño, que continará hasta el verano, la sudestada y el cambio climático, son los tres componentes que se conjugaron y derivaron en las intensas y atípicas lluvias que se dieron en lo que va de este mes. Pero dañina inundación de los primeros días también responde a una multiplicidad de factores, pero relacionados con la depredación humana del medio ambiente, cuya gestión adolece de planificaciones y genera estos desequilibrios. Es la síntesis de la explicación que dio a La Capital la doctora en Ciencias de la Atmósfera y profesora en la cátedra de Climatología en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario, Alejandra Coronel.

   El fenómeno de estos anegamientos “es multifactorial, como está de moda decir por estos días. A largo plazo, el principal es el cambio climático por el que se ha cortado el período de recurrencia de los eventos más intensos: La cantidad de lluvia ahora se precipita en menos tiempo y más frecuentemente”, explicó la especialista.

   “Por otro lado hay un evento Niño, relacionado siempre con un aumento de la precipitación, que se da en otra escala de tiempo: lo común es encontrarlo en es primavera-verano, pero en este caso está teniendo efecto también en este invierno. Esto se asocia al cambio climático, además de la sudestada por la que hay vientos del sudeste que impide el desagüe natural de los ríos y canales, con lluvias y lloviznas. Hasta aquí las causas de por qué tanta caída de agua”, acotó.

   Del por qué tanta inundación, la profesional consideró que “si viviéramos en un paisaje natural, todos estos eventos intensos tal vez podrían ser absorbidos, pero el crecimiento de las ciudades y barrios privados y todo su suelo impermeabilizado hacen que no se pueda filtrar el agua lo suficiente como para prevenir los desbordes. Las urbanizaciones deberían tener más espacios y cordones verdes, y sin embargo cada vez más los vamos quitando”.

   Coronel habló también del uso del suelo en la agricultura: “Nono hay que ponerle estigma de ’mala’ a la siembra directa. Es ’buena’ cuando produce porque la producción aumentó y sirve para mantener el agua en el suelo. Pero con mayores precipitaciones es necesario pensar en una planificación, no sólo desde una sola ciencia, porque ahí el suelo está inhibido de absorber tanto. Además, no tenemos pendientes, por lo cual cuando se inunda una zona es muy difícil sacar el agua. Y es terrible lo que está pasando con los canales ilegales, que desaguan de un municipio a otro”.

   Para la especialista, los terrenos disponibles no deberían ser usados para viviendas particulares sino para la ser usados como espacios verdes, “pero las autoridades lindan con el negocio inmobiliario y es complicado tomar las decisiones políticas porque la gente también quiere los barrios privados. Hay oferta porque hay demanda. Entonces aquí se presenta el gran problema: no tenemos un ordenamiento territorial y el crecimiento de las ciudades debe ser sostenible o sustentable”.

Pronóstico. “El niño continúa. Vamos a tener en los próximos meses precipitaciones mayores esperables de lo normal y esta situación nos seguirá afectando todo el verano porque continuará hasta inicios del año que viene. Tal vez los eventos como éste, en el que cayeron en seis días 200 milímetros de lluvia, es decir, un quinto de lo que llueve en el año, no siempre se van a dar en este sector”, especuló la doctora en Ciencias de la Atmósfera.

   “Lamentablemente después nos olvidamos que ocurre y tenemos que empezar a tomar conciencia que nos puede pasar. Esta es una zona de tornados, de granizo y nos han tocado grandes inundaciones, como ocurrió en Santa Fe. Somos áreas vulnerables y hay que preverlo con acciones conjuntas”, opinó. Y citando a un colega, la profesora remarcó que “también los vecinos deben empezar a pensar en organizarse ante una situación de crisis. Uno está acostumbrado que las autoridades nos digan lo que tenemos que hacer y nos asistan. Tenemos que incorporar que estas situaciones nos pueden pasar, como cuando nos tocó con los cortes de energía a partir de la ola de calor en 2013, que también fue efecto de los extremos del clima”.

Desequilibrio. El sistema está en desequilibrio y empieza a ir de un extremo a otro, de años lluviosos como éste, a sequías y de un invierno con algunas olas de calor a otros muy fríos, como hace dos años, cuando proliferó la gripe A. Por supuesto gana ese calentamiento que en definitiva uno no lo ve a largo plazo. Nos tenemos que adaptar a esto y pensar en ir mejorando o mitigando en el caso del cambio climático en cuanto al efecto invernadero, las emisiones de gases, con energías alternativas, mejoramiento de uso del suelo y uso eficiente del agua, entre otras medidas”, remató.

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