La movida del bienestar físico y emocional crece en Funes

Se suman cada vez más espacios. La salud integral gana terreno en una ciudad que se presta para vivir en armonía.

Domingo 21 de Abril de 2024

Sentirse fuerte, física y emocionalmente. Tomar decisiones apropiadas. Tolerar lo mejor posible los avatares diarios. Conseguir un buen descanso. Aceptar los momentos difíciles. El bienestar incluye un montón de dimensiones.

Y si bien es cierto que estar en eje todo el tiempo es imposible, siempre se puede ganar un poco más de paz y tranquilidad. Vivir en Funes, como sucede en toda localidad alejada de las grandes ciudades, ya es un gran paso en ese sentido.

Tal vez, ese entorno, sea justamente el que impulsa a que sean cada vez más las propuestas que "el jardín de la provincia" suma en pos de una mayor calidad de vida.

Aunque la mayoría de quienes se acercan a los distintos espacios de bienestar físico, psíquico, artístico y espiritual que existen son mujeres en una franja que va desde los 30 a los 60 años, lo cierto es que las cosas van cambiando y hay más varones, de todas las edades, que buscan actividades que los ayuden a estar en armonía, en cuerpo y alma.

Ese cambio, gradual pero sostenido, es confirmado por María Fernanda Mazzón, fundadora de Espacio Yoga Funes, quien asegura que tiene entre sus alumnos a jóvenes varones y señores de más de 70 años que encuentran en las clases una buena opción para mantenerse activos físicamente y calmar "su cabeza".

Tal ha sido el crecimiento de la demanda que este instituto está construyendo un nuevo edificio para poder dar respuesta a los funenses y ampliar aún más su oferta de prácticas de yoga y otras propuestas. Es más, María Fernanda cuenta que hay gente de Fisherton (Rosario) o incluso de barrios más alejados de Funes que vienen hasta esta ciudad a tomar clases.

"Es una gran satisfacción ver que hay personas que nos eligen y se vienen hasta acá cuando históricamente era al revés: los funenses nos íbamos a Rosario para un montón de cosas", comenta.

"Esta es una ciudad hermosa. Amo este lugar. Vine a vivir acá cuando tenía 12 años así que me siento totalmente funense. Sin dudas la tranquilidad con la que transitamos nuestros días acá es una puerta de entrada para toda esta movida que tiene como objetivo central el bienestar", destaca la coordinadora de Espacio Yoga Funes.

Ella tomó contacto con esta práctica durante su tercer embarazo y encontró en esta práctica respuestas a sus necesidades físicas y espirituales, al punto que comenzó el profesorado y desde hace 21 años es profe de yoga. "En los comienzos dí clases en distintos lugares hasta que pude tener el mío. Fuimos armando un gran equipo y gracias a la excelente respuesta de la gente estamos en un proyecto mucho más ambicioso, que incluye convertirnos en una verdadera escuela de formación en el campo del yoga".

María Fernanda señala que ya se fue perdiendo la idea de que "hacer yoga" es para unos pocos y que no otorga cambios a nivel corporal. "El yoga te conecta con un montón de cosas buenas a nivel mental pero sin dudas a nivel físico también, otorgándote flexibilidad y al mismo tiempo fuerza, algo que antes no se entendía de esta manera entre el público general".

"Los efectos se ven en muchos planos", remarca. En Espacio Yoga Funes hay Hata Yoga, Yoga Integral, Kundalini Yoga y son pioneros en Yoga en Columpio, "una actividad novedosa que pueden hacer perfectamente las personas de mayor edad", señala María Fernanda, convencida de que el crecimiento en estas áreas llegó para quedarse en Funes.

Otros caminos posibles

Gabi Plano es la creadora y coordinadora de Casa Zulú, un centro de desarrollo personal que ya cumplió cuatro años. La aceptación que tienen las múltiples propuestas de este lugar es un claro ejemplo de la apertura que existe entre los funenses para sumarse a opciones más integradoras que mejoren su día a día, en muchos sentidos.

Gabi estudió Counseling Gestalt, una terapia humanística de la que obtuvo un título profesional y también se formó en el área educativa. A eso sumó años de experiencia en formaciones teatrales y arte dramático que transitó en diferentes países.

Este espacio, que convoca a gente de todas las edades y perfiles es "un centro de desarrollo personal y multiactividades con un propósito muy profundo que es que las personas encuentren su bienestar y su equilibrio de un modo integrativo", comenta a La Capital.

"Partimos de la idea de salud y educación como camino de nuevos paradigmas, desde la conciencia, transformación propia y aceptación, cada una de nuestras propuestas está atravesada por la filosofía, el arte y la educación emocional", agrega.

"La propuesta surgió de mi necesidad y mi deseo propio, como profesional y como persona, de que exista un mundo, un espacio distinto que se transforme en refugio del alma, con amor y con sabiduría, donde se mire a las personas desde la individualidad y que sientan que su existencia es importante", menciona, con serenidad y calidez.

El lema de Casa Zulú es "yo soy porque nosotros somos", dice Gabi. Y con ese concepto promueven nada menos que la idea de que "la identidad y la existencia de una persona están ligadas a las de los demás, que la armonía y el bienestar de la comunidad son fundamentales para el desarrollo personal y las potencialidades de cada persona".

¿Cómo lo trasladan a la práctica? El espacio brinda "una carta de posibilidades" para todas las necesidades. Además del menú de opciones, tienen profesionales "adecuados para acompañar" a quienes no saben aún qué necesitan exactamente para empezar a construir su propio bienestar. "Creemos que no hay una sola forma de estar en el mundo ni de enfrentar los conflictos y por eso ofrecemos tres territorios con profesionales elegidos para que eso suceda. Ellos están preparados desde la metodología Zulú", cuenta Gabi Plano.

Hay consultorios médicos, terapias psicológicas tradicionales y holísticas; clases físicas y de aprendizajes para todas las edades (incluso hay opciones para infancias y adultos mayores); arte y teatro ("donde coordino los fines de semana a pura cultura como filosofía existencial", relata).

En Casa Zulú está la clínica de cine con Cristian Cabruja y Viviana Trasierra, ambos con mucha experiencia y que acaban de estrenar la primera película 100% funense “La Fiesta” que fue precisamente gestada en Zulú .

"También contamos con la dirección teatral y clases de teatro con Vivi y Carolina Hall", agrega la fundadora del multiespacio.

El teatro “Primer Plano” es otra de las novedades. "Apoyamos y convocamos a artistas independientes, como Bbabka y El Gran Viaje o La Máquina de ser Feliz, entre muchos otros. Disfrutamos de conciertos de reconocidos artistas como Lucas Cervetti, Los Bardos, Dr. Chinaski, Luna Santa, entre otros.

Fomentar otras miradas

Buscamos llegar a todos los públicos posibles con mensajes que apunten a fomentar la buena energía, la empatía, la salud en todos sus aspectos, la motivación, generó que Casa Zulú tenga también una revista propia. "Es una revista gratuita informativa, cultural y el objetivo es que los ciudadanos puedan tener en papel notas a personajes públicos y trascendentes del mundo. Esas historias o vivencias de personas influyentes en el deporte, el periodismo y otras áreas son contadas desde un lugar integral y amoroso", dice Gabi.

Gabi nació en Rosario, vivió en distintos lugares del mundo. Hace cinco años llegó a Funes. "La naturaleza, el verde, la gente...el sonido y no el ruido, hicieron que encontrara mi lugar", comenta.

"Por mi forma de mirar la educación, por mi formación, empecé a sentir la necesidad de vivir de otra manera, y acompañar a mis hijas en ese desarrollo".

Gabi sonríe al decir que sí, que quiere cambiar el mundo y que en ese camino "empecé a armar un lugar donde a muchos les resuena eso que propongo". Casa Zulú es "una comunidad donde todos cooperamos", menciona.

Así se fueron creando talleres y cursos de una diversidad muy importante. "Algunas personas llegan por una actividad en especial y después descubren otras. Es un espacio que habilita la búsqueda". Y hace especial referencia a los niños y niñas que llegan a un espacio "del que no se quieren ir". Hay actividades muy variadas: tela, yoga para chicos, educación emocional.

"Siento que quien entra a Zulú ya se salió del paradigma y empieza a gestionar, a transitar otras cosas que le hacen bien, es conocerse y conocer otros mundos", resume.