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La lluvia tuvo a mal traer a la capital provincial y toda su zona

En algunos sectores de Santa Fe llegaron a caer doscientos milímetros, cuando el registro pluvial para febrero es de cien. La tormenta obligó a evacuar a unas 160 personas.

Jueves 26 de Febrero de 2015

Un muy fuerte temporal se abate sobre localidades del centro norte provincial, incluyendo la ciudad de Santa Fe, donde hay 160 evacuados. Las precipitaciones superaron los 100 milímetros, y en algunas zonas provinciales la marca —registrada en no más de 10 a 12 horas— llegó a los 300 milímetros.

El fenómeno que aún no cesó y se espera que, conforme lo pronosticado, la lluvia se extienda toda la jornada de hoy, generó toda clase de inconvenientes. Menos, felizmente, víctimas fatales. No, al menos, hasta el cierre de esta edición. No se trata de una exageración. No al menos para los capitalinos que en la historia reciente han tenido muertos a raíz de inundaciones.

La región que rodea a la capital provincial no registra mejor situación; un dato que suma inquietud a los santafesinos toda vez que por declive natural del terreno toda el agua acumulada hacia el norte y el oeste provincial desagua hacia el éste, es decir a los ríos Salado y Paraná, pero antes se encuentran a su paso con la urbe capitalina.

En zonas urbanas y rurales como Bauer y Sigel, Colonia Cello, Josefina, San Carlos, Esperanza y otras la lluvia caída ayer superó los 300 milímetros en la mayoría de ellas. Más allá de los también innumerables inconvenientes que generaron esas precipitaciones en cada una de las poblaciones y zonas rurales, este dato se sigue con atención en la capital provincial porque, como se dijera, es una masa que desagua en dirección de Santa Fe. Con un agregado en este caso, el escurrir del agua de la provincia de Córdoba, donde existe una significativa acumulación que empujará el discurrir hídrico.

El régimen pluvial para febrero que se considera regular de acuerdo a los registros históricos es de 100 milímetros. Entre la 0 de ayer y el mediodía en el sur de la ciudad la lluvia caída se medía en más de 130 milímetros y en 200 en los barrios del norte. Después de mediodía y hasta el cierre de esta edición siguió lloviendo aunque sin la intensidad de diluvio con que lo hiciera a la noche y la mañana.

En la capital provincial llovió casi todo el día ayer y se renovó el alerta por lluvias fuertes para la noche. La situación, según el pronóstico, mejoraría hoy y no volvería a llover hasta el domingo en que si lleverá hasta el miércoles.

"En el norte de la ciudad aún falta infraestructura clave, y por eso en este momento hay dificultades en barrios de ese distrito", explicó el intendente José Corral, durante una conferencia de prensa que encabezó en el Centro de Operaciones en el municipio, donde tiene sus oficinas la Dirección de Gestión de Riesgos.

Para entonces, el agua aunque había entrado en algunos hogares del cordón oeste centro y sur de la ciudad, llegaba al metro adentro de las casas del norte. Según Corral, porque aún restan obras.

Desagües. "La infraestructura de desagües está funcionando a pleno en el sur de la ciudad. Recorrí las obras nuevas, como el desagüe Entre Ríos que, aún sin estar terminado porque faltan 150 metros, está funcionando excelentemente y eso permitió que en barrios como Chalet, San Lorenzo y el norte de Santa Rosa de Lima, el agua escurra razonablemente. También estuvimos en la alcantarilla 1, debajo de la Circunvalación, que también trabaja muy bien. En todo el oeste los reservorios y las estaciones de bombeo están funcionando. Se ven menos situaciones problemáticas que antes de que estén las obras. Y en el norte funcionó bien la obra que hicimos en Estado de Israel. El Lavaisse, con excepción de una esquina (Lavaisse y San Lorenzo) donde había una alcantarilla tapada, funcionó correctamente al igual que todos los aliviadores secundarios. Pero en el norte de la ciudad falta infraestructura clave. Por eso hay muchas dificultades en barrios de ese distrito. Las obras que faltan: son el desagüe troncal Larrea, que fue licitado en el 2007 y que lamentable no se comenzó a hacer; el Espora y el Gorriti", dijo Corral.

Unas 50 cuadrillas sacó el municipio a la calle, varias máquinas y dispuso la atención de más de un centenar de menores y más de 60 adultos evacuados ubicados en los tres centros: La Tablada, un complejo al norte de la ciudad, uno en el barrio Schneider y otro en el distrito costero Colastiné (el más afectado por las lluvias junto con Alto Verde).
  La ciudad se quedó prácticamente sin transporte urbano de colectivos, en tanto que los servicios de taxis y remises se vieron afectados ante la imposibilidad de desplazarse por calles y avenidas que pasado el mediodía todavía se mantenían anegadas. Una situación que dificultó que los santafesinos se trasladaran a sus lugares de trabajo y los alumnos y docentes a las escuelas.
  Falta de energía eléctrica y agua en algunos barrios completaron una jornada extraordinaria, de esas que en esta capital echa a volar sus peores fantasmas. El ministro de Defensa de la Nación, Agustín Rossi, puso ayer a disposición del intendente efectivos del batallón de Santo Tomé ante la eventualidad de que el panorama se agrave con nuevas lluvias.

Diluvio sobre un cráter. Días pasados, un cráter de casi 20 metros de diámetro y 15 de profundidad se abrió en un inesperado y tremendo desmoronamiento de la calzada del bulevar Pellegrini y Urquiza.
  Al parecer una pérdida de caños de agua generó el derrumbe. El dantesco escenario que demandará una quincena de días, al menos, para su reparación, no dejaba de sumar preocupación. Por el mismo lugar del pozo pasa, también, el gasoducto principal de la ciudad.
  A ello, ayer se sumó la lluvia. En esa zona, según los registros oficiales, hasta el mediodía había llovido sobre el pozo abierto más de 100 milímetros.

Cocheras inundadas

La lluvia reactualizó, principalmente en las redes sociales, la polémica por las cocheras subterráneas que se construyen en el parque Alberdi y que generara tiempo atrás una sonora polémica que enfrentó a numeroso grupos de vecinos con el intendente José Corral y a la que la Justicia puso fin habilitando las obras.
  La lluvia convirtió el lugar en la más grande pileta de agua de la ciudad. Una postal amarga para los defensores de la antigua fisonomía del paseo que ejercieron una férrea oposición a la obra con múltiples argumentos entre los cuales está el de que se trata una zona de cota baja y por ende inundable. Ayer entendieron que la tormenta demostró en los hechos que tienen razón y contrastaron en las redes sociales fotos del parque ayer y antes del inicio de los trabajos.

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