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La Liga Casildense estudia medias para terminar con la incitación a la violencia

Ante los frecuentes episodios de agresión, los árbitros de las inferiores podrán parar y hasta suspender los partidos ante actitudes antideportivas dentro y fuera de la cancha.

Domingo 18 de Enero de 2015

Los frecuentes episodios de agresión verbal e incitación a la violencia en partidos de inferiores movilizaron a las autoridades de la Liga Casildense de Fútbol a estudiar medidas para revertir la situación. Tras una prueba piloto en las categorías infantiles, ahora prevén instar a los árbitros para parar y hasta suspender los encuentros de divisiones juveniles donde se registren, dentro y fuera de la cancha, inconductas que afecten la convivencia deportiva y desnaturalicen la sana competencia.

Ocurre que los chicos parecen estar cada vez más expuestos a la presión desmesurada de hinchas que insultan e incluso estimulan actitudes antideportivas bajo la lógica perversa de ganar a cualquier costo. Y aunque suene incomprensible, los simpatizantes más exacerbados suelen ser, en muchos casos, los propios padres de los jugadores.

Alcanza con ir a ver un partido de inferiores, más aún en las instancias definitorias de campeonato, para corroborar lo descripto y no querer volver a experimentarlo. "Quebralo", "cobrá bien inútil" (por decirlo sutilmente), o "seguilo y en la próxima matalo, que vos podés", son apenas algunas de las barbaridades que pueden escucharse durante los partidos.

La problemática se agravó aún más a fin del año pasado cuando en una semifinal de sexta división un jugador de Unión Casildense fue agredido y lesionado por otro que, tras pisarle el rostro mientras se encontraba en el piso, salió corriendo, saltó un tejido y escapó de la cancha. Ese episodio, sumado a otro incidente similar ocurrido tiempo antes, fueron determinantes para que la Liga Casildense de Fútbol profundice su política de prevención de la violencia.

Acciones "ejemplares". "Son comportamientos y reacciones inexplicables que merecen, además de un fuerte rechazo y repudio, de acciones ejemplares para su erradicación", dijo a LaEN_SPACECapital el presidente de la institución, Ricardo Pozzi. Y en ese sentido reveló que están trabajando para que en los próximos torneos de divisiones inferiores, que comenzarán en marzo, los árbitros, acuerdo mediante con el colegio que los nuclea, detengan e incluso pongan punto final a los partidos donde se registren expresiones agresivas o incitación a la violencia por parte de los hinchas.

El juez advertirá e invitará al o los responsables del reprochable suceso a retirarse del estadio y en caso de negarse podrá proceder a suspender el partido. Así lo explicó Pozzi, quien resaltó que "el órgano ejecutivo es un ente elegido por los clubes afiliados y tiene autoridad para implementar medidas de esta naturaleza, más aun teniendo en cuenta la finalidad que se persigue".

Después de la corta experiencia del último año en infantiles ahora será el turno de las divisiones inferiores con el convencimiento de que será un acierto. "Si bien no es tarea fácil cambiar comportamientos indebidos y ya naturalizados, nuestra obligación es al menos intentarlo en resguardo de los chicos y jóvenes que se están formando como futbolistas y fundamentalmente personas", opinó Pozzi tras admitir que "hubo partidos que por suerte no terminaron con consecuencias aún más graves". Y en esa misma línea consideró que "la escalada de la violencia en las canchas es un reflejo de lo que pasa socialmente".

Folclore y presión. Por su parte, el vicepresidente de la entidad y coordinador del departamento infantojuvenil, Gustavo Vittor, si bien evaluó como positivo haber implementado en el fútbol infantil a partir del año pasado la experiencia que ahora se quiere extender a los divisiones inferiores de carácter competitivo, reconoció que "hubo casos en el que árbitro advirtió o paró el partido y se enojaron con él, pero ello no puede frenar que sigamos adelante hasta lograr el objetivo buscado".

Para Vittor, "una cosa es el folklore del fútbol y otra muy distinta la presión que ejercen los adultos sobre los chicos sin tener otro objetivo que no sea ganar, lo cual afecta y hasta termina neutralizando la posibilidad de que el verdadero protagonista del espectáculo, en vez de jugar y disfrutar, termine padeciendo una situación adversa que ya no podemos tolerar ni permitir".

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