El padre, Ricardo, relató cómo se enteró del accidente, destacó la atención médica y planteó sus dudas sobre las explicaciones de la institución
14:02 hs - Lunes 27 de Abril de 2026
La comunidad de la escuela Islas Malvinas de zona sur está de luto por el fallecimiento de una alumna de 6 años tras un episodio registrado hace algunos días en el patio del establecimiento educativo. El viernes pasado, por la tarde, Luna se golpeó la cabeza y tras entrar en paro cardíaco fue derivada al Hospital Vilela donde “hicieron todo lo posible, pero no hubo forma” de salvarla, relató su papá Ricardo Miqueo en LT8.
El relato de Ricardo se entrecorta. En medio del dolor por su reciente pérdida, intenta reconstruir el hecho, pero se encuentra con un laberinto sin salida: ¿cómo fue el accidente que sufrió su hija de 6 años? Según el parte policial, la niña se golpeó la cabeza con un banco de cemento tras tropezarse. En el primer parte oficial se detallaba que desde la institución señalaron que se tropezó con los cordones, pero el papá de la niña lo niega.
El viernes, cerca de las 14.30, llamaron desde la escuela Islas Malvinas a la familia Miqueo Cuello para avisar que Luna se había golpeado, que sangraba por la nariz y que tenía un raspón. "Pasé por casa, agarré una toalla y una remera, porque supuestamente era leve y cuando me acerqué a la escuela veo a la ambulancia y la camilla que entra”, contó Ricardo.
La desesperación invadió al hombre y entendió que “no se trataba de un golpecito, como me dijeron”. Al ingresar a la escuela, lo derivaron a la oficina de la directora donde estaba su hija “ensangrentada y orinada”, según relató. Por su experiencia como empleado en un sanatorio, Miqueo reconoció entonces que Luna “había entrado en paro cardiorrespiratorio”.
Ante esa situación, Miqueo colaboró con el camillero y se subió a la ambulancia que trasladó a la niña la Hospital Víctor J. Vilela, a menos de 2 kilómetros de la escuela. “Ahí la recibieron unas 20 personas para hacerle reanimación”, describió Rircardo.
Pasaron 20 minutos hasta que estabilizaron a la niña, pero seguía grave. Minutos más tarde, los médicos solicitaron una tomografía y la operaron de urgencia por un coágulo en la cabeza, ya que tenía que drenar rápidamente la zona del cráneo porque hacía presión al cerebro.
La familia de Luna la acompañó del viernes hasta el domingo al mediodía, cuando los profesionales comunicaron el deceso de la niña. Miqueo destacó que el cuerpo de médicos “hizo todo lo posible para que se active el cerebro, pero no hubo forma”.
Luego de 48 horas de internación, Luna falleció. Al conocer la noticia, el establecimiento educativo suspendió sus actividades para este lunes.
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Tras decretarse la muerte cerebral, se realizó el proceso de ablación. "Es importante a destacar que la familia haya tenido la voluntad de que su hija sea donante es un acto de inmensa solidaridad", señaló el director del Hospital Vilela, Eduardo Casim, a LT8. Además, detalló que en el proceso se pudieron donar los riñones, las córneas y las válvulas cardiacas.
“Que no haya otra Luna”
Ricardo Miqueo reconoció que aún no pudo hablar con la institución educativa, pero reconoció estar indignado con el parte policial: “Decía que se pisó los cordones, pero cuando yo la levanté a mi hija del piso de la dirección tenía las zapatillas atadas tal cual yo se lo hice cuando salió de mi casa”.
A pesar de que no pudo tener contacto, Ricardo señaló que los directivos de las Islas Malvinas se acercaron al Vilela y dialogaron con su hermana y tía de Luna. “Ellas dicen que escucharon que Luna gritó muy fuerte y se acercaron. Te da impotencia que mientan y le echen la culpa a la nena”, apuntó.
Por el momento, la familia está en luto y aún decidieron no hablar con compañeros de Luna y sus familias. “Tampoco queremos culpar a ninguna criatura, pero da impotencia que digan que mi hija tropezó por los cordones”, aseguró Ricardo.
Luna era nueva en la escuela Islas Malvinas. Apenas dos meses dentro de la institución que habían elegido sus padres por buenas referencias educativas, sin embargo, “en lo humano deja mucho que desear porque el salón o el patio ni lo conocíamos, nunca nos hicieron participar de actos a los padres”.
Por último, Ricardo pidió que retiren los bancos de cemento con los cuales su hija se golpeó y remarcó: “No quiero que haya otra Luna".