Viernes 18 de Enero de 2013
Creo no estar equivocada al pensar que una forma infalible de aprender de plantas es explicándolas de una forma simple, sobre todo, relacionando la especie con algun dato distintivo que nos llame la atención y que permita recordarlo fácilmente. Un claro ejemplo de esta táctica puede ser analizando los nombres que el saber popular le asigna a algunas especies.
En el caso del árbol “pata de vaca” o también llamado “pezuña de vaca”, se lo ha bautizado con ese singular nombre por la forma de sus hojas que se asemejan a la huella dejada por los bovinos. Para quienes todavia no lo conocen, pueden identificarlo en cualquier momento del año por sus hojas, y en éstos meses (enero y febrero) también por su floración.
Sus flores son blancas, de cinco pétalos y parecidas a las orquídeas. Existe una variedad de flores rosadas pero es muy poco utilizada. Una curiosidad un poco más dificil de observar, es la estrategia de reproducción de esta planta. En las tardes calurosas de verano, los frutos que son como vainas , cuando estan maduros se abren con un movimiento rápido y emiten un chasquido simutáneo, arrojando las semillas a cierta distancia de la planta madre.
Sus condiciones ornamentales, su tamaño medio y sus escasas exigencias al ser un arbolito nativo de las selvas del nordeste argentino, lo hacen uno de las especies ideales para arbolado urbano en nuestra región. En Rosario, sobre peatonal Córdoba, desde Laprida hasta Entre Ríos, despues de la última reforma, fueron plantados unos arbolitos, que todavía se mantienen pequeños, pero en los barrios o algunas plazas pueden verse ejemplares adultos en todo su esplendor.
Recuerdo también, en ocasión de visita para recopilar datos de los árboles de Rosario, (y que tan gentilmente me fue entregada) la pata de vaca totalmente florecida ;ya en diciembre; que crece al lado de la oficina y se observa por la ventana de la dirección de Parques y Paseos de la Municipalidad de Rosario.
Buena sombra, linda floración, poco exigente en cuanto a suelos, y como si todo esto fuera poco; dicen los libros; las hojas tienen un efecto sanador de la diabetes: el mejor elogio sería plantarlo...
Laura del Valle Acosta es paisajista, autora de los fascículos Guía de Plantas que se edita con el diario La Capital.