Viernes 25 de Marzo de 2022
"Trabajo cooperativo, sin patrón y sin marido", así se anuncian en la cuenta de Instagram las pibas que elaboran de manera autogestiva la cerveza artesanal "La Wacha", una cerveza "feminista y popular" que desde este viernes lanzó sus lotes a la venta después de casi dos años de trabajo y dedicación. Se trata de un producto autogestivo que llevan adelante alrededor de 15 mujeres, quienes decidieron romper con los moldes tradicionales de la cultura machista y salieron de sus hogares para resignificarse a partir de un proyecto noble y cooperativo que se levanta en el pasaje Puelches al 100, frente al comedor comunitario del padre Edgardo Montaldo y a metros del centro de día Saltimbanqui y de la plaza Pocho Lepratti, en honor al militante barrial asesinado en 2001 en medio de la crisis social y económica.
Aunque parezca extraño, el proyecto comenzó a gestarse mientras tomaban clases de yoga junto a Mati Picech y Luciana Caudana en La Cabida, un centro de gestión comunitaria y trabajo colectivo donde las pibas se juntaban para hablar de la problemática que atravesaba cada una de ellas en sus hogares. Ahí se volcaban sobre la mesa violencia de género y toda clase de reivindicaciones que las chicas del barrio vienen luchando a pulmón. Y en eso surgió la idea de empezar a hacer cerveza artesanal.
“Nos empezamos a juntar para charlar de nuestros problemas y después comenzaron las clases de yoga. De ahí también pasó que algunas chicas se iban del grupo porque tenían que salir a laburar. Entonces, para que eso no sucediera, decidimos hacer un proyecto cooperativo que nos pueda satisfacer las necesidades de trabajo para seguir juntas y poder apoyarnos mutuamente cuando lo necesitemos”, le comenta a La Capital Camila Casas (21 años), quien es integrante de la cooperativa de mujeres que fabrican cerveza artesanal en el corazón del Ludueña.
Todo comenzó paso a paso y de a poco. Camila cuenta que la idea primordial era empezar a cocinar la cebada para ir ajustando la receta hasta encontrarle el punto justo a la cocción. Y una vez que todo marchaba bien, tomaron el impulso para animarse a vender los primeros lotes, que en principio fueron alrededor de 40 litros entre las dos primeras cosechas y sólo se compartieron a modo de prueba. “Estamos por fermentar la sexta cosecha y mañana (sábado) arrancamos con la séptima”, destaca Cami, quien a partir de este proyecto, no solo salió de su casa sino que, además, comenzó a estudiar Administración de Empresas en la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
Para las "Wachas" nada fue sencillo y tuvieron que capacitarse permanentemente motivadas por ese amor propio que las llevó a hacer su propio trabajo, como destacan, "sin patrón y sin marido". Fue así que Melina Lisi, de la Comunidad de Mujeres Cerveceras, comenzó a capacitarlas y asesorarlas sobre todos los procesos que llevan a poder disfrutar de una cerveza espumosa y exquisita.
No obstante, Cami aclara: “Por ahora sacamos los primeros 150 litros a la venta y ya recibimos los primeros pedidos porque hay mucha expectativa, pero no nos queremos quedar con esa sola, vamos por más: por eso vamos a hacer una cata de degustación para incorporar otros sabores tales como la versión negra, roja e IPA, entre otras”.
La fábrica de cerveza La Wacha está ubicada en Puelches 101. Y muchas de las chicas también surgieron del centro comunitario La Cabida, que capacita a pibes y pibas del barrio en albañilería, panificación, serigrafía, entre otras actividades. Y además brinda asesoramiento y contención, puesto que en los barrios siempre se necesita acompañamiento de todo tipo además de ropa, trabajo y comida. Esas capacitaciones también les sirvieron para levantar el nuevo lugar, con una nueva cocina acorde a sus necesidades y baños. Tal es así que ahora la cooperativa que llevan adelante se denomina "Mujeres Libres".
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“Lo nuestro es un movimiento de autogestión y lo hacemos para satisfacer nuestras necesidades, además de pagar el alquiler y la materia prima que necesitamos para hacer cerveza. Hay meses que nos dividimos porque tenemos que hacer una inversión grande, pero por lo general nos ayudamos entre todas”, resalta Camila.
También cuenta que las botellas y etiquetas las fueron recolectando a partir de donaciones y así también generaron sus diseños. “Ya estamos por cambiar el logo y seguir mejorando el proceso de producción, lo mismo sucede con las clases que tomamos para seguir mejorando nuestra tarea a la hora de producir cada vez un mejor producto. De hecho, a partir de la capacitación que recibimos por parte de Melina Lisi (Comunidad de Mujeres Cerveceras) porque teníamos un conocimiento muy básico y, la verdad, mejoramos un montón todo el proceso”, valora.
El próximo paso con los litros que están en camino será agrandar la planta de producción y que La Wacha sea una cerveza cada vez más conocida en Rosario y que pueda seguir siendo la fuente de ingresos de manera autogestiva con la misma filosofía: una cooperativa de mujeres organizadas y autogestionadas.