Cómo es la movida que suma cada vez más fans. Los rosarinos ya tienen un club con enfoque educativo, un museo, una feria anual, catas mensuales y otros eventos
08:21 hs - Viernes 22 de Mayo de 2026
"De todos los bares, en todas las ciudades de todo el mundo, ella entra en el mío". Rick Blaine, protagonista de la película “Casablanca”, ya tomó varios tragos de whisky cuando pronuncia la famosa frase que alude al reencuentro con su antiguo amor Ilsa, incluso golpea la mesa y hace casi caer la botella. Décadas más tarde, el Don Draper de “Mad Men” tendrá siempre en la mano un nostálgico Old Fashioned, de la misma manera que Thomas Shelby de “Peaky Blinders” exhibe su fanatismo por el Wishmills irlandés en honor a sus orígenes.
Un hombre con el ceño fruncido, mirando la nada, moviendo lentamente su vaso con whisky mientras flota en la nostalgia o toma una decisión que cambiará su vida. Esa escena se repite no solo en Hollywood sino en el imaginario cultural cuando se menciona la palabra “whisky”. Pero lo cierto es que la bebida ya no es patrimonio de hombres confundidos, ha extendido su reinado y seduce hoy a un público mucho más amplio. Mientras que a nivel nacional puede rastrearse el impacto del whisky en la coctelería en el año 2000, la movida en Rosario demoró en llegar pero se afianzó en los últimos años. Aunque muchos solo presten atención al vino o la cerveza por su popularidad, lo cierto es que la ciudad ya tiene un club de whisky que funciona como escuela, un museo exclusivo, una feria anual, catas mensuales y otros eventos dedicados a la famosa bebida.
”La actualidad pide prisa mientras que el whisky invita a reflexionar, a conversar honestamente con uno mismo”, dijo el sommelier Bernardo Kaller, uno de los responsables del Rosario Whisky Club. El especialista destaca los tiempos que impone esta bebida, a contramano de una sociedad acelerada. Cree que, en parte, la fascinación que genera está vinculada a esta dinámica. “Lo tenés que tomar en sorbos cortos, descubrir el aroma, se toma lentamente”, explica.
Los tiempos del whisky
“En Rosario, hay una movida interesante vinculada al whisky. Mucha gente quiere conocer más”, confirma. Explica que en el país el whisky ingresó fuerte “a través de la coctelería en el año 2000, con tragos como el Manhattan y el Boulevardier”. El primero es un cóctel clásico combina whisky, vermú rosso dulce y amargo de Angostura en copa de Martini y se decora con una cereza. El segundo, algo más sofisticado, es considerado por muchos “primo” del Negroni: whisky, campari y vermú rosso, decorado con piel de naranja.
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En la ciudad, la movida comenzó a sentirse en prepandemia y tuvo un impulso fuerte en la pandemia durante las restricciones sanitarias ya que, se sabe, el encierro impulsó la venta y el consumo de todo tipo de alcohol.
Los fundamentos del whisky
Sobre Rosario Whisky Club, el sommelier cuenta que la piedra fundacional fue puesta por Matías Luciani, hoy en Irlanda. En 2022, tomaron la posta Kaller junto a Juan Cruz Aragón y Manuel Schellas. “Trabajamos desde un enfoque educativo, estamos más abocados a la docencia que a la venta. Nos interesa que la gente conozca el whisky”, sostiene.
El club tiene una “escuela” que, por estos días, comienza uno de sus dos cursos anuales dedicados íntegramente a la bebida. Se llama “Los fundamentos del whisky” y propone una especie de vuelta al mundo (del whisky) en cinco clases. Este particular viaje comienza el 28 de mayo y parte, durante cinco jueves, desde la Asociación Rosarina de Sommeliers de avenida Pellegrini al 400. Kaller destaca que, contrariamente a lo que se puede pensar, los participantes son muy variados, con creciente porcentaje de jóvenes y mujeres.
En diálogo con La Capital, el experto rememora la primera vez que tomó whisky. “Tendría 15 años cuando probé un whisky nacional y, por supuesto, me quemé”, admite entre risas. De hecho, una de las lecciones que se aprenden en el curso es cómo hacer para que la bebida –cuya graduación alcohólica por ley debe ser como mínimo del 40 por ciento – no genere comezón en la garganta.
Los estudiantes de la “escuela del whisky” aprenden que esta bebida se creó en Escocia, Irlanda y Estados Unidos, países que desarrollaron algunas de las marcas más importantes: el escocés Johnny Walker, el irlandés Jameson o el estadounidense Jack Daniels, por mencionar apenas algunos ejemplos.
También repasan los registros más antiguos. En el continente, el primer escrito donde figura el whisky corresponde a un fraile en 1494, dos años después de la llegada de Colón a América, quien escribe sobre una compra de cebada destinada a ser whisky. En la Argentina, el registro más antiguo data de 1894, cuando se menciona una combinación de malta de Escocia con whisky de granos de Argentina.
Pero el curso no es solo teórico, claro, tiene otros encantos: se prueban durante las clases 35 clases de whisky. En ese marco se puede aprender sobre la diferencia entre las bebidas suaves y dulces con las frutales, críticas, ahumadas y terrosas. También conocer algunos secretos, como que al whisky se le agregan unas gotas de agua para despertar el aroma y también bajar la graduación alcohólica. Incluso, encontrar la explicación detrás del hecho de que el segundo país más consumidor de whisky del mundo sea Uruguay, donde se toma con soda como aperitivo.
Párrafo aparte se lleva el famoso “whisky on the rocks”, ideal para verano pero que demanda cuidado ya que si el hielo se derrite la bebida recibe demasiado agua. “Hay hielos de acero quirúrgico o mármol”, asegura Kaller, entre otras rarezas que todo fan del whisky adorará conocer.
Un mapa del whisky en Rosario
“En el terreno del whisky en Rosario, somos pocos jugadores y todos nos conocemos”, destaca el experto. Es que el Rosario Whisky Club es apenas un eslabón de la –incipiente pero creciente– cadena local dedicada a la bebida. Al ser consultado por La Capital sobre la movida del whisky en Rosario y la región, Kaller cita nombres, delinea un mapa y confirma tendencias.
“En la ciudad se realiza una feria de whisky una vez al año, de la Vinoteca Copados”, comenta. La entrada se realiza con un sistema de tickets que se intercambian por medidas de whisky, para que el visitante pueda probar diferentes variedades.
También menciona la labor de , “una tienda online que además tiene local propio para vender y asesorar". A la vez, rescata el trabajo de Peat Whisky, “que propone catas más jugadas, con whiskies de alta gama con pasos de comida gourmet”, destaca.
En el primer piso de Lehonor, un exclusivo restó y wine bar de Pichincha, hay incluso un museo con una de las colecciones de whisky más grandes del país, con más de 1.200 etiquetas premium exhibidas.
Pero Kaller cree que Rosario da para más. “En general, los bares ofrecen en su carta algún whisky. Pero no hay bar específico. Hubo algunos pubs o bares del estilo O'Connell's pero no prosperaron. Creo que es algo que nos falta y que estaría bueno tener”, se entusiasma.
Claro que los precios de las botellas de whisky no son aptos para todo tipo de bolsillos. Con un piso de 60 mil pesos, los más reconocidos y añejos pueden llegar a superar los cuatro millones. “Pero no se toma de un tirón. Una cerveza te la tomás caminando, un vino lo terminás en una cena, pero una botella de whisky te acompaña”, aclara el sommelier sobre esta bebida que, a paso lento, tal como propone su mismo ADN, se abre camino en la ciudad.