"Walsh nos transmitió que el periodismo debe estar al servicio de los valores y de las causas"
Eduardo Jozami es periodista, escritor, profesor universitario, militante político e integra el espacio Carta Abierta. Esta semana presentó en Rosario una charla debate sobre Rodolfo Walsh: "Etica y política de la comunicación".

Domingo 02 de Abril de 2017

A 40 años del secuestro y desaparición del autor de la Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar, el escritor Eduardo Jozami destacó el significativo aporte del trabajo periodístico de Rodolfo Walsh en la escena nacional. Elogió "la fuerza, el compromiso y el apasionamiento" que impulsaban su acercamiento a la política, y también ponderó que "al mismo tiempo exhibía un gran rigor intelectual y profesional" para ejercer su oficio desde la escritura. "Walsh nos transmitió que el periodismo debe estar al servicio de los valores, y de las causas", se encargó de remarcar Jozami.

   Durante su exposición en la charla debate que lideró el miércoles pasado en la sala Luz y Fuerza, ubicó especialmente el foco de atención e interés en la Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar. "Es que la carta junta un gran texto de Walsh, y un gran texto de literatura política. Es uno de esos raros momentos en que puede coincidir, que puede unirse al mismo tiempo en un hecho, en un texto, esa eficacia política que él reclamaba, con un logro literario. Esa carta significa para Walsh uno de sus textos más importantes", subrayó Jozami.

   —¿Qué cualidades destaca de la Carta?

   —Se convirtió en una referencia obligada. Hoy, cuando se habla de la dictadura militar, es el texto que se lee en los colegios, en los actos, se reproduce de muchas maneras cada 24 de marzo. Y eso tiene que ver con que fue una síntesis de lo ocurrido, fue una caracterización de lo esencial, de los motivos del golpe, y de la política de la dictadura militar, en el primer año. Y, al mismo tiempo, fue un texto que logró cautivar al público. Hay una gran belleza en el texto de Walsh, por su simplicidad, y eso no implica que por momentos tiene picos de gran intensidad en la denuncia. Lo que pienso siempre, es "qué suerte que esta carta la escribió Rodolfo Walsh".

   —¿Qué aspectos fueron los que más lo cautivaron mientras escribió «Rodolfo Walsh, la palabra y la acción»?

   —Hay cuestiones que me cautivaron desde un principio, desde que lo conocí a Walsh, y fueron afirmándose todavía más a lo largo de la investigación. Eso que me cautivaba era la coexistencia en Walsh con mucha fuerza, de dos rasgos que no suelen ir, desgraciadamente, siempre de la mano. Que son el gran compromiso y el apasionamiento por la política; y al mismo tiempo el gran rigor intelectual, profesional, y el cuidado en la escritura. Porque no son pocos los que creen que abrazan una causa justa y por eso ya están liberados de cualquier obligación de seriedad intelectual. Y viceversa, hay gente que alcanza niveles de exquisitez y sofisticación en su escritura, pero a veces uno lamenta que esa mirada no sea aplicada a objetos o temas mucho más relevantes.

   —¿Qué otras cosas impulsaban a Walsh?

   —Es interesante también ver como este gran escritor tenía la preocupación de ser leído por la mayoría. Los libros generalmente no logran ese tipo auditorio, pero sí lo logró con la carta a la Junta Militar. El siempre buscó que sus textos tengan alcance. "Hay que ser diáfanos", decía siempre. Ahí se advertía en Walsh un intento de develar, de exponer muchas situaciones que pensaba que se estaban ocultando, en su verdadera dimensión, en sus aspectos esenciales. Por eso quería llegar a la mayor cantidad de gente, para ser comprendido.

   —Desde su óptica, ¿quién se imponía en la puja entre el Walsh escritor y el periodista?

   —Walsh fue un pionero en el periodismo de investigación. Pero muchas veces no se recuerda que en realidad tuvo una actividad como periodista bastante atípica. No era un típico hombre de las Redacciones. Más bien era alguien que le gustaba la tarea del notero, del colaborador, del que elige un tema y lo trabaja con rigor y tranquilidad. Si bien estuvo ligado a algunas experiencias periodísticas muy importantes, creo que tenía más un ritmo de escritor, más que de periodista. Afortunadamente, hubo un punto de encuentro trascendental entre el Walsh escritor y el periodista, que se produjo en el llamado periodismo de investigación, y el género literario de la no ficción. Desde allí, hubo notables aportes de Walsh.

   —¿Qué pensaría Walsh acerca del debate actual entre asumir posiciones políticas y el ejercicio del periodismo?

   —Es difícil saberlo. Pero hay situaciones de su vida, ejemplos, que nos permiten comprender cómo afrontaba su compromiso político y la militancia. El no sacrificaba una cosa por la otra. Es verdad que estas cuestiones a veces no se asocian bien naturalmente. Requiere un esfuerzo, y Walsh lo hacía.

   —¿Pueden surgir nuevos Walsh en el periodismo, o es imposible en un contexto tan diferente?

   —Hay muchos que lo tomamos como una referencia. Lo recordamos y nos sirve como una fuente importante de inspiración. También es cierto que cambiaron mucho las circunstancias. En la época de Walsh, había quizás más espacio para la iniciativa personal para comenzar investigaciones. Hoy es totalmente imposible, porque las condiciones son muy distintas. Además, hay grandes cambios como el surgimiento de las nuevas tecnologías y las redes sociales, que obligan a redefinir esta profesión. De todas maneras, soy de idea que hay valores que se mantienen, como los de Walsh. Aunque ahora hay que entender este escenario de cambios, y aprovechar las posibilidades que estos cambios otorgan, en cuanto a una mayor horizontalidad y extensión de la comunicación.

   —Si hoy estuviera Walsh, ¿en qué medio trabajaría?

   —Seguramente en Página/12. No por el hecho de que no pudiera escribir en otros medios, sino porque es difícil no asociarlos. Muchos de los que tuvimos relación y trabajamos con él, trabajamos en Página/ 12. Su última mujer, que falleció hace dos años, trabajaba también ahí. El espacio de Walsh fue siempre un diálogo entre el peronismo y el espacio progresista de la izquierda, y bueno, creo eso es Página/ 12. Seguramente, se sentiría cómodo escribiendo allí.

   —¿Qué características del legado de Walsh se deben tener presentes para hacer buen periodismo en la actualidad?

   —En primer lugar, no someterse nunca a las leyes del funcionamiento comercial, de la empresa periodística. Es decir, los grandes periodistas que nosotros recordamos, siempre son los que tuvieron cierta dosis de independencia para mantener ciertos valores, y cierta creatividad en la tarea periodística. Y en segundo lugar, creo que Walsh nos transmitió que el periodismo debe estar al servicio de los valores, y de las causas. Para él, el periodismo estaba al servicio de la verdad, de una sociedad mejor. Tenía una simpatía natural por los más pobres, por los postergados. Asoció siempre el periodismo con la justicia. Eso es lo menos que le puede pedir hoy a un verdadero periodista.