La idea se debate en el Concejo, donde se busca que la provincia agilice la mudanza de la Unidad Penitenciaria Nº3, de Richieri y Zeballos, para reactivar toda la zona.
Jueves 30 de Mayo de 2024
El concejal socialista Federico Lifschitz gestiona ante el gobierno provincial el proyecto de traslado de la Unidad Penitenciaria Nº 3, emplazada en la manzana delimitada por las calles Zeballos, Richieri, Montevideo y Suipacha, con el claro objetivo de avanzar en la reconversión y revitalización total de la denominada Área de Reserva Especial, que completan dependencias ubicadas en la zona delimitada por calle Zeballos, Ovidio Lagos, Pellegrini y Suipacha en las que actualmente funcionan reparticiones públicas municipales. “La ciudad que pienso y debemos planificar no contempla una cárcel en una de las zonas más neurálgicas”, enfatiza el concejal con su proyecto.
A su entender, este traslado “tendrá un impacto positivo para los vecinos de la zona, que se verán beneficiados por la puesta en valor y la reactivación del barrio”. En tal sentido, subrayó que “el tema está en la agenda de trabajo con los funcionarios del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia de Santa Fe”.
La iniciativa, que es acompañada por los concejales socialistas miembros del bloque, Manuel Sciutto y Alicia Pino, contempla que la Municipalidad, “a través de las reparticiones que estime pertinente, inicie un proceso de traslado y reubicación de las áreas y dependencias municipales que hoy funcionan en las manzanas contempladas como Área de Reserva Especial “Penitenciaria”, hacia otros sectores de la ciudad siguiendo criterios de “accesibilidad”, “movilidad” y “funcionalidad” sean más razonables de emplazar”.
Sobre los usos de los terrenos y los inmuebles, el concejal admitió que “hay otras iniciativas previas; proyectos de otros concejales y es una política del Gobierno de Santa Fe”. No obstante, dijo que el proyecto “se está abordando en la comisión de Control Convivencia y Seguridad Ciudadana con la idea de llegar a un consenso”.
El edil está retomando así un proyecto que fue de impulsado por su padre, el exgobernador Miguel Lifschitz, quien durante su mandato dio inicio a las obras para la sustitución de la unidad penitenciaria, en el marco de la política de obra pública carcelaria. Esa acción fue abandonada en los cuatro años que lo sucedieron, pero Lifschitz está convencido de que hoy las políticas penitenciarias que está llevando adelante la administración de Maximiliano Pullaro “generan un marco propicio para retomar la iniciativa”.