La ciudad

Vuelve al Concejo el debate sobre prohibir a los cuidacoches

El tema será central hoy en la comisión de Obras Públicas. "Si no hacemos nada, será cada vez más difícil controlarlos", dijo Rodrigo López Molina, concejal de Unión Pro.

Martes 03 de Junio de 2014

El Concejo pondrá hoy la mirada sobre un tema tan difundido como complejo, la actividad tarifada y obligatoria de quienes se asumen como cuidacoches en lugares y momentos concurridos de la ciudad. Hubo tantas denuncias que un proyecto busca prohibirlos en las condiciones citadas. "Hay que distinguir las bandas de delincuentes del trapito particular", dijo el edil Rodrigo López Molina (PRO).

El concejal desarrollará esta idea en la comisión de Obras Públicas que preside Héctor Cavallero, a quien agradeció por adelantado la oportunidad de exponer el proyecto, que ya elevó un mes atrás sin mayor repercusión. "Quiero habilitar un debate formal, escuchar ideas, reunir consensos", anticipó el edil a La Capital,

El proyecto tiene como objetivo prohibir la actividad de cuidacoches en puntos concurridos o emblemáticos de Rosario.

A modo de ejemplo, espacios públicos, deportivos, boliches bailables, lugares gastronómicos y zonas donde rige el estacionamiento medido.

"De alguna manera son todos aquellos lugares donde, por la mayor concurrencia de público, aparecen verdaderas bandas organizadas que actúan como trapitos", explicó el edil.

Aclaró que en su proyecto distingue a los cuidacoches particulares, que por la necesidad de ganar un sustento para la familia al quedar fuera del trabajo formal, recurren a esta actividad sin fijar tarifas. Para estos casos, la iniciativa prevé un relevamiento e inserción en programas de capacitación de la Municipalidad, la provincia o la nación.

Pero este no es el caso de las "bandas organizadas" que busca neutralizar López Molina porque se apropian del espacio público y cobran una tarifa alta, fija y por adelantado, un combo difícil de asimilar por los ocasionales conductores. Según el edil, en uno de los últimos relevamientos que monitoreó, los trapitos cotizaron entre 30 y 50 pesos, logrados "a través de la extorsión y el apriete".

Cambios. Para el edil, la situación social cambió y cada vez son menos los que ofician de trapitos por extrema necesidad laboral. A contrapelo, lo que aumentan son "las bandas organizadas que toman por asalto una zona de la ciudad como Pichincha, los estadios de fútbol o la Fluvial", aseguró.

"Hace algunos años, la mayoría de los cuidacoches eran personas expulsadas del mercado laboral, ahora la regla es que son grupos de vivos que por inacción del Estado terminan cobrando por lo que no se debe pagar. Esto va en ascenso, sino hacemos nada cada vez será más difícil controlarlo", argumentó.

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