La ciudad

Volvieron las pintadas y disturbios en el arranque del secundario

Malas costumbres. La policía demoró a un joven de 17 años que llevaba aerosol y bombas de estruendo en la mochila. Un molesto ritual que se repite cada año, especialmente en el centro de la ciudad.

Martes 08 de Marzo de 2016

Como viene ocurriendo en los últimos años, un grupo de alumnos que está comenzando el quinto año de la secundaria ocasionó en la madrugada de ayer disturbios, realizó pintadas y arrojó bombas de estruendo sobre el frente de otra institución. Las pintadas terminaron con un joven de 17 años detenido en la zona céntrica

Así, en los inicios de clases hay algunos vicios que se repiten. Malas costumbres. Ritos carentes de sentido alguno que exponen un estado de agitación, confrontación, y una violencia que desborda en diferentes niveles expresivos.

El muchacho que terminó demorado en una seccional fue reconocido por testigos como autor de las pintadas en colores azules y rojos que se realizaron en la fachada del Colegio Marista, en Oroño al 700, en el casco histórico de la ciudad.

Por los colores utilizados en el acto de vandalismo, y por las declaraciones de algunos vecinos, el grupo agresor representaría al colegio Sagrado Corazón, cuyos alumnos ya estuvieron involucrados en hechos similares en años anteriores.

Mientras pintaban insultos hacia Maristas y tiraban bombas de estruendo, vecinos del lugar se encargaron de denunciar la acción llamando al 911. Al poco tiempo, los jóvenes fueron identificados por personal policial de la Brigada Motorizada.

En primera instancia, los agentes arribaron a Maristas y comprobaron las pintadas realizadas en colores azules y rojos sobre las paredes del establecimiento educativo.

En ese momento, un testigo se dispuso a guiarlos y los llevó por Oroño, rumbo al norte. De esa manera, con el asesoramiento del testigo presencial, personal policial logró identificar a uno de los agresores y lo detuvo en las adyacencias de la intersección con calle Urquiza.

Ante la requisa policial, el muchacho de 17 años trasladaba en su mochila cinco bombas de estruendo con mortero y un aerosol de pintura color azul. Con este panorama, los agentes decidieron alojarlo en la comisaría 2ª, a disposición de la Justicia.

Este hecho vuelve a despertar incomodidad y a generar polémica en el escenario de discusión social. Un supuesto festejo de alumnos que están por comenzar el último año de la escuela secundaria se vehiculiza a través de métodos agresivos y daños materiales a otras entidades educativas, con las que aparentemente guardan rivalidades y conflictos. Una celebración mal pergeñada, mal encaminada, y mal dirigida, con un método expresivo absolutamente reprochable.

"Los jóvenes deciden festejar y lo ponen de manifiesto en el espacio público. La Municipalidad dispuso dispositivos de carácter preventivo para evitar problemas físicos en los jóvenes y en otras personas, y a su vez en espacios públicos y en otros colegios o viviendas particulares. Hubo algunas situaciones que se produjeron durante la noche, pero fueron de menor intensidad que años anteriores", señaló Gustavo Zignago, secretario de Control y Convivencia Ciudadana.

Evidentemente, los operativos en conjunto con el Ministerio de Seguridad alrededor del comienzo de clases en las escuelas secundarios no logró evitar este acto vandálico, que debe obligar a las escuelas involucradas en esta modalidad todos los años a desarrollar debates más serios sobre el respeto y el cuidado por el prójimo, por el espacio público y por el espacio privado que conforma el patrimonio urbano de la ciudad.

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