La ciudad

Viviendas sociales: recuperan las que no están habitadas por sus titulares

Un relevamiento de la Secretaría de Habitat detectó irregularidades en una de cada diez casas. Muchas están ocupadas por intrusos

Domingo 20 de Mayo de 2018

Los trabajadores sociales de la Dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo llegaron temprano a la casita dos plantas, de fachada blanca, ubicada en el barrio de Martínez Estrada y Colombia (Sorrento al 6900), en la zona noroeste de la ciudad. Pensaban entrevistar a una pareja joven, padres de un niño pequeño. Sin embargo, en la casa no había juguetes ni pañales; sino un matrimonio de personas mayores que desde hacía unos meses alquilaba el lugar.

   Esa residencia fue una de las tres primeras viviendas sociales que la provincia decidió desadjudicar el mes pasado después de comprobar que no cumplía con los requisitos básicos que exigen los programas oficiales: que las casas sean ocupadas dentro de los quince días de estrenadas y que los beneficiarios las usen como residencia permanente. Un relevamiento realizado por la Dirección de Vivienda en el barrio de zona noroeste permitió detectar irregularidades en el diez por ciento de las casas.

   En ese territorio de cuatro manzanas de construcciones blancas, comenzó el trabajo de seguimiento de las adjudicaciones con el objetivo de "recuperar" aquellas unidades que no cumplan con el bien social para el que fueron construidas, es decir cobijar a la familia que resultó adjudicataria.

   Este censo se replicará en los próximos meses en las mil viviendas que fueron entregadas por la Secretaría de Hábitat en los últimos dos años. Los trabajadores sociales de Vivienda ya comenzaron a caminar las calles de otros tres vecindarios del noroeste de la ciudad: la ex Villa Olímpica (lindera a barrio Rucci), el loteo Avellaneda Oeste (Avellaneda al 4200) y el Parque Habitacional Ibarlucea (Cullen y Ugarte).

   El objetivo del trabajo es detectar las casas que se encuentren vacías, intrusadas, alquiladas o se hayan vendido con el objetivo de "recuperarlas" y volverlas a ofrecer entre las familias que quedaron en los sorteos en calidad de suplentes.

El barrio está a unas diez cuadras de Sorrento y Provincias Unidas. En unas tres manzanas se levantan 244 casas de dos dormitorios, la mayoría en dúplex, con servicio de agua potable, cloacas y energía eléctrica.

   El barrio empezó a llenarse de doñas, niños y mascotas hace poco más de un año. Meses después empezaron a correr comentarios sobre casas en venta o en alquiler o sobre personas que merodeaban en busca de unidades vacías.

Certeza   

Muchos de estos corrillos resultaron ciertos. El seguimiento realizado por el personal de la Dirección de Vivienda mostró que una de cada diez casas no albergaba a sus adjudicatarios originales.

   Además de tres viviendas que ya fueron entregadas a nuevos beneficiarios, el monitoreo permitió detectar también otras 26 casas con distintos tipos de irregularidades. Algunas estaban vacías, otras habían sido alquiladas o incluso se ofrecían para la venta a través de una publicación de Facebook.

   Actualmente, 6 de estas viviendas están en proceso de adjudicación a las personas que quedaron como suplentes en los sorteos, en unos 7 casos se intimó a los propietarios a corregir las anomalías halladas y se está evaluando el destino final de otras 13 casas.

"Hay muchas familias esperando una casa propia, por eso queremos que las unidades que construye el Estado sean para vivienda permanente", explicó el secretario de Hábitat de la provincia, Diego Leone.

   El funcionario subrayó que el seguimiento de los beneficiarios de los programas sociales es posible a partir de la implementación del Registro Digital de Acceso a la Vivienda, una base de datos que contiene información al detalle de las familias que participan de cada sorteo y de quienes reciben cada una de las casas.

   Los operativos pretenden recuperar viviendas en las que se registran irregularidades o cuyo destino social haya sido vulnerado. Y se intima a los titulares del contrato a corregir la situación.

   Si esto no sucede se pone en marcha el procedimiento para recuperar la unidad y entregarla a otra familia. En caso de que se confirme que la unidad fue alquilada, vendida o usurpada se realiza también una presentación judicial.

   Para Leone se trata de una situación de justicia. "El gobierno provincial cumple con la responsabilidad y el deber de garantizar el acceso a la primera vivienda propia a familias de trabajadores. Creemos que la responsabilidad de las familias no sólo es cumplir con el pago de las cuotas sino también, con el reglamento de usufructo de las viviendas sociales, es decir que los grupos familiares adjudicados tienen que habitar las casas, no las pueden vender ni alquilar", enfatizó.

Un barrio que todavía está en construcción

El pasado 28 de abril, los vecinos del barrio de Martínez Estrada y Colombia sacaron la mesa a la vereda. Festejaban el primer año del vecindario de 244 casas construidas por la provincia para familias de trabajadores de clase media, policías y docentes. Muchas de estas viviendas todavía exhiben en la puerta pilas de ladrillos y bolsas de arena que, en breve, se transformarán en una nueva habitación o en cocheras. De a poco, también, van apareciendo las primeras granjas y quioscos. Y los vecinos están tramitando permisos para armar una plaza en el terreno donde estaba el obrador de la empresa que construyó el barrio.

   "Es un lugar nuevo, todavía está en construcción", dice Gisele Juárez, una de las primeras en llegar al vecindario de casas de dos plantas y veredas angostas con canteros de césped.

   Gisele nació en Santiago del Estero y llegó a la ciudad hace seis años para estudiar la licenciatura en periodismo en la Universidad Nacional de Rosario. El plan quedó trunco cuando decidió formar una familia y tener un hijo.

   Para probar suerte, se anotó en el registro de la Dirección de Vivienda y dos años después salió sorteada para acceder a una de las viviendas del barrio de la zona noroeste.

   Gisele recuerda que recibió la noticia el mismo día que su hijo Teseo cumplía un año. "Siempre digo que no llegó con un pan bajo el brazo, sino con una panadería", dice sentada en el living de su casa, mientras el pequeño muestra sus juguetes.

La joven dice que el barrio es tranquilo y que ni bien llegaron armaron con los vecinos un grupo de WhatsApp para ayudarse y cuidarse entre todos. Además, para organizar torneos de fútbol y festejos en la calle.

   "Afortunadamente" remarca, en su casa no se encontró con problemas, "sólo algunas cosas por las que reclamé y se fueron arreglando". Otros vecinos no tuvieron la misma suerte, las viviendas tienen problemas de humedad o desagües que todavía están pendientes de reparar.

Para familias de trabajadores

El Secretario de Hábitat de la provincia, Diego Leone, remarcó que las viviendas construidas por el Estado se entregan a través de sorteos públicos entre las personas que se anotaron en el Registro Digital de Acceso a la Vivienda. El trámite es personal y no requiere de intermediarios ni gestores.

Las casas están destinadas a postulantes que deben conformar un grupo familiar, ser argentinos o extranjeros naturalizados, poseer ingresos demostrables, residir o trabajar desde hace dos años en la localidad donde se sortean las viviendas y no tener otro inmueble de su propiedad o patrimonio suficiente para solucionar su situación habitacional. El programa considera obligatorio que las unidades sean habitadas, es decir, ocupadas de manera permanente. Sin posibilidad de vender, canjear, alquilar u ocupar parcialmente. Así, se habilitó un correo donde se puede denunciar en forma anónima situaciones de maniobras fraudulentas: registrovivienda@santafe.gov.ar.

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