La ciudad

Viajar, la mejor excusa del cronista

El periodista y escritor Pablo Bilsky acaba de publicar "China", un libro de crónicas que cuenta de los contrastes que ofrecen diversas ciudades.

Sábado 07 de Abril de 2018

Los cronistas han intentado acercar el mundo a los lectores. O más bien, mundos. No hay una mirada única, sino miradas diversas, incluso en plena globalización. Pablo Bilsky, escritor, periodista y docente, publicó China, un libro que reúne un conjunto de crónicas de viaje. Alejadas de la mirada del turista, narran la complejidad desde el asombro y la curiosidad. Su lente devuelve lo que muchas veces se niega a la mirada, aquello que se esconde tras una suerte de escenografía y que muchas veces oculta la historia, la memoria.

   Bilsky camina los lugares, los estudia, busca en la historia, elige sus destinos tras los pasos de la memoria del lugar. Rastrea huellas, pero eso no le impide ver y contar lo que ocurre hoy. El resultado es un juego de contrastes que hilvana con los recursos de la escritura.

  En la mochila que lleva el escritor siempre está a mano la libreta de anotaciones del periodista. La caja de herramientas incluye a escritores, filósofos, historiadores que hacen de guía en los distintos lugares elegidos. Praga, París, Oslo, Nueva York, Varsovia, La Habana, Hollywood son tan sólo algunos de los destinos reunidos en China.

   Editado por Baltasara, el libro se presentará el jueves, a las 19, en la Facultad Libre, ubicada en 9 de julio 1122. Acompañarán al autor Horacio Çaró y la editora Liliana Ruiz.

   Sobre su deseo de viajar, escribir crónicas y publicarlas, Bilsky dialogó con La Capital.

   — ¿Las crónicas que narrás son el resultado de un mismo viaje, Europa, América, Medio Oriente?

   —Son el resultado de más de una década de viajes. El más reciente, entre julio y agosto de 2017. El más remoto, 2005. Pero también hay restos dispersos, jirones de recuerdos de viajes anteriores.

   —¿Siempre escribís cuando viajás? ¿Hubo una decisión previa respecto a escribir las crónicas?

   —Siempre escribo cuando viajo. Me acompañan una libretita y varios cuadernos, de distintos tamaños, además de una computadora. De las notas que tomé fueron cobrando forma, a través de los años, las crónicas que integran China. La decisión de escribir siempre estuvo. No le encuentro sentido a viajar sin tomar notas. Luego surgió el juego con esas notas, la experimentación, y después la posibilidad de darles forma de libro.

   —Cuando uno viaja, quizá como una deformación profesional, puede sentir que los lugares hablan, ¿te ocurrió algo de eso?

   —Los lugares hablan, claro. Los objetos incluso. Porque habla la historia. Y las personas que uno entrevista hablan con todo el peso de esa historia y del imaginario que uno lleva consigo.

   —¿Es obvio que cuando viajás te interesa ser cronista, sos turista también? ¿Cómo definís a uno y otro?

   —Cuando uno viaja es muy difícil, muchas veces imposible, dejar de ser turista. Más allá de que se puede ser turista de muchas maneras, claro, siempre habrá algo de frivolidad e ignorancia en nuestra mirada, aunque pretendamos ser cronistas, viajeros o cualquier otra cosa que nos suene más lindo.

   —¿Planeas los viajes, itinerarios, lugares a recorrer, qué museo ver? ¿Te perdés, te dejás perder?

   —Estudio durante algún tiempo, lo más que puedo, cada lugar que voy a recorrer. Sobre todo su historia, las cuestiones políticas actuales y determinados artistas que me interesan. Y armo itinerarios bastante detallados que después, en general, no puedo cumplir. Me pierdo siempre. Me pierdo y me dejo perder. Dejo de buscar. No soy bueno con los mapas, ni siguiendo indicaciones de ningún tipo. Entonces encuentro en vez de buscar.

   —¿Los escritores, la literatura, son una suerte de guías? ¿Recordás alguna crónica de viaje de alguno en particular?

   —Los escritores y la literatura son una gran guía. Sobre todo, son un modelo sobre cómo mirar. Y una reflexión sobre los límites de la lengua a la hora de lidiar con lo que denominamos realidad. Tengo muy presente el asombro y la ignorancia de los cronistas de Indias y las crónicas de Roberto Arlt.

   —¿Hacés crónicas de este tipo sobre Rosario, es posible viajar en la propia ciudad?

   —Claro que sí. Mis primeras crónicas fueron sobre Rosario. Es posible viajar en la propia ciudad, e incluso encontrar la otredad a la vuelta de la esquina, en el propio barrio. Es posible viajar en la propia casa, sin moverse incluso.

Bío y algo más

Pablo Bilsky nació en Rosario, en 1963. Es profesor de Literatura Española en la Facultad de Humanidades y Artes. Como periodista publica en Rosario 12 y en la cooperativa La Masa. En 2015 publicó la novela Herodes (Yo soy Gilda). Su libro Sfruttatori ganó una mención en el I Concurso Nacional de Poesía de la Editorial Municipal de Rosario, que está por publicarlo.

   —Si tuvieras que presentarte sos...

   —Un trabajador. Un lector, escritor, un docente, alguien que trabaja con la palabra.

   —¿Te interesa la música? ¿recordás algunos temas que te acompañaron en los viajes que publicas en "China"?

   —Me interesa la música. Y musicalizo mis caminatas cuando viajo. Recuerdo, por ejemplo, escuchar Buena Vista Social Club recorriendo La Habana. Y Californication en California. Soy redundante y obvio.

   —¿Tenés un lugar preferido en Rosario?

   —Me muevo por el centro y la zona junto al río y el Parque a la Bandera, me gusta mucho caminar la ciudad y especialmente ese sector. No uso ningún tipo de transporte, camino.

   —¿Te gusta la ciudad? Si un cronista que llega a la ciudad te pide que le armes un recorrido para narrar, ¿qué le recomendás?

   —Me gusta mucho la ciudad. Para un cronista, es una ciudad infinita, tendría para elegir, según qué tipo de crónica quiera hacer. Es una ciudad de grandes contrastes, una ciudad que expone toda las violencias y las injusticias del sistema económico y social imperante. Le ofrecería varios recorridos alternativos, a ver cuál prefiere, o cuál se banca. Es una ciudad grande y compleja. Un gran desafío para un cronista.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario