Vecinos de la zona sur ven cada vez más rituales Umbanda en los espacios públicos
Los habitantes de la zona de Oroño y Circunvalación suelen hallar comida y gallinas muertas en espacios verdes. Son ofrendas a los "orixás", señala el doctor en Antropología Alejandro Frigerio

Viernes 30 de Junio de 2023

"Esto seguramente lo dejaron anoche, pero no es la primera vez que se ven estas cajas o fuentes platos con comidas, granos y gallinas muertas". El comentario lo hace María B., mientras apunta con el dedo las ofrendas con las que se topó una vez más mientras caminaba para distenderse por zona sur, cerca de una colectora de Circunvalación, en dirección Oroño. Y lo que señala es precisamente una hilera de seis cajas con frutas, comida, bebida y una gallina muerta. Un rito umbanda, una devoción popular de religiones de matriz afro, más habitual de lo que muchos rosarinos imaginan.

De hecho, en noviembre del año pasado se rescataron 40 animales que iban a ser sacrificados en un supuesto ritual de este tipo una medianoche, en una vivienda de Humberto Primo y Felipe Moré, del barrio Ludueña.

La sección Ecología de la Policía Comunitaria, tras una denunica al 911, detuvo en ese momento a un hombre de 45 años acusado por el delito de “crueldad animal” (ley 14.346). Se habían secuestrado 16 gallos, 17 gallinas, 5 cabras y 2 chanchos que se encontraban encerrados en corrales precarios.

Y en febrero de este año, 5 gallos, 4 gallinas, 2 palomas blancas y una oveja estuvieron también a punto de ser sacrificados por la misma razón.

En calle Navarro al 5800, en un lugar adornado con flores, velas, agua, elementos "sagrados", alimentos y cuchillos, había ocho personas vestidas de blanco que no se resistieron al operativo y entregaron los animales de forma voluntaria.

El responsable de la policía Ecológica, Daniel Ojeda Medina, le dice a La Capital que a pesar de que se desbaratan estos sacrificios cada vez se realizan más y sobre todo los jueves y viernes de cada semana y el último jueves de cada mes.

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"Esto me parece que se hace acá porque hay fábricas o empresas y a la noche nadie los joroba. Siempre dejan cosas como ofrenda, que terminan pateadas por la gente o los animales o bajo la lluvia. Esta vez la ofrenda es más importante que las anteriores", remarca María.

Oficialmente, la religión afrobrasileña umbanda suma seguidores en Argentina desde 1966, año en que se registró la apertura del primer templo, pero tuvo un crecimiento informal sin precedentes después de la crisis de 2001.

Aunque la Dirección Nacional de Cultos registra varios cientos de templos umbanda en el país, la mayoría en el Gran Buenos Aires, la estimación extraoficial más aceptada suma miles de fieles si se toman en cuenta cientos de casas particulares sin estructura fija, donde se improvisan lugares para recibir consultas o hacer reuniones.

Esta expansión, ligada sobre todo a la búsqueda de soluciones mágicas, alentó prácticas utilitarias que los fieles tradicionalistas consideran más alejadas de la esencia de la religión que parece culturalmente extraña, pero en realidad resuena con ciertas tradiciones mágico-religiosas muy presentes en la clase media del país y de esta región, siempre invisibilizadas y estigmatizadas.

Los templos siguen distintas líneas donde asisten los "hijos" de la "mai" (madre) o "pai" (padre" de la religión), quienes con ropa blanca ofrecen una visión encantada del mundo donde conciben el bienestar fìsico, psicológico y social. Reúnen en una persona funciones que suelen desempeñar curanderos, videntes o adivinos. En los lugares de reunión puede darse cierto sincretismo al exhibir desde la bandera de colores Ogun (verde-rojo y blanco) , el San Jorge cristiano (Dios de la Guerra) y el atabaque africano (tambor para acompañar sesiones semanales).

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Umbanda made in Rosario

Cuando se le muestran las imágenes al doctor en Antropología, investigador y fundador de la Asociación de Cientistas Sociales de las Religiones en el Mercosur, Alejandro Frigerio, no duda. Dice que "por la manera en que están dispuestas las cosas en los cajoncitos, parece que es un 'despacho' de lo utilizado en rituales en el templo. Se lo deja en la naturaleza, que se vaya desintegrando y volviendo a ella, o que se lo coman los animales, como otra forma de reintegrarlo a la naturaleza. Lo ideal es que no esté cerca de vecinos pero a veces los practicantes no tienen medios para movilizarse más lejos y lo dejan en los espacios verdes cercanos", señala.

Frigerio aclara que si bien las prácticas difieren bastante de templo en templo, de manera general lo que se encuentran son ofrendas que se realizan "para lograr la ayuda de los orixás de batuque". Se refiere así a "los guías o entidades espirituales de la umbanda" en su variante más africana de la religión en Argentina".

Dice, además, que a veces se encuentran "los Exús de la Quimbanda". En definitiva todas deidades en relación con elementos y lugares de la naturaleza.

"Tienen sus 'moradas' en diferentes contextos naturales -según algunos practicantes ellos 'viven' allí, según otros son portales especiales de conexión con estas fuerzas espirituales-. Por eso se dejan ofrendas entre otros lugares en: arroyos, cascadas, playas, cruces de caminos o lugares verdes en general. Y también, dependiendo del motivo por el cual se realiza un ritual, se pueden dejar ofrendas cerca de bancos o cajeros automáticos (prosperidad), hospitales (salud) o plazas (para bienestar de niños)".

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Entonces, según a quienes se dirigen, "las ofrendas pueden tener papas, ser maíz torrado, pochoclo, manzanas, bananas o comidas algo más elaboradas. También bebidas, que difieren según la naturaleza del espíritu a considerar. Todas estas ofrendas, de acuerdo al tipo de ritual realizado, o a lo que diga el oráculo (el jogo de buzios), o el conocimiento del paí o de la mae de santo, o lo que digan las propias entidades cuando ocupan el cuerpo de los médiums en trance, son dejadas frente a los altares en los templos o directamente en sus 'moradas' en la naturaleza", dice Frigerio.