La ciudad

Vecinos del sudoeste de Rosario viven una pesadilla por los reiterados cortes de luz

A los vecinos de barrio Alvear la falta de energía eléctrica no les da tregua desde hace una semana. Primero fue la feroz tormenta, luego los fuertes calores de Noche Buena y ayer el generador...

Viernes 28 de Diciembre de 2012

A los vecinos de barrio Alvear la falta de energía eléctrica no les da tregua desde hace una semana. Primero fue la feroz tormenta, luego los fuertes calores de Noche Buena y ayer el generador que la Empresa Provincial de la Energía (EPE) tiene en la esquina de Doctor Riva y Constitución explotó y los dejó nuevamente a oscuras. A la incomodidad lógica de estar casi una semana sin luz, se suman como siempre pérdidas de alimentos y electrodomésticos quemados. "Cuando había luz, (la tensión) subía y bajaba todo el tiempo, ¿cómo no se van a quemar las cosas?", comentaban las vecinas.

"¿Navidad? ¿Qué como la pasamos? A oscuras y cuando volvía, la tensión estaba tan baja que la lamparita parecía una vela", contó ayer Lula —como le dicen en el barrio—, mientras estaba sentada en la vereda de su casa de Doctor Riva al 3700 esperando una vez más que volviera la energía. "Todo este problema me quemó el aire acondicionado, que es nuevito", contó la mujer. Quiso hacerlo revisar por un técnico, pero cada vez que va a su casa, nunca tiene luz.

El problema empezó con la tormenta del miércoles pasado. Las calles se convirtieron en un río —es más, los vecinos aún muestran las imágenes registradas con celulares sobre calle Castellanos y la violencia con la que bajaba el agua— y automáticamente el barrio se quedó sin luz. Lucía Cenitagolla vive justamente en la esquina de Doctor Riva y Castellanos y aseguró que "los cables del alumbrado público están rodeados de ramas y esa noche salían chispas que parecían fuegos artificiales", y recalcó que "desde hace cinco años está el reclamo para que poden, pero no pasa nada".

Así, aunque el servicio se repuso, el calor del 24 de diciembre volvió a dejarlos a oscuras. Lucía y su marido Rinaldo venden en su casa huevos y ofrecen comida hecha, como ensaladas, canelones, milanesas, pescados y tartas. "Tuvimos que llevar todo a la casa de unos amigos que tienen freezer porque acá la comida no la podíamos tener", afirmó la mujer.

Los relatos y las quejas se repitieron en la verdulería de enfrente, también en Doctor Riva y Castellanos. Liliana, madre del dueño del comercio, contó que ni el 24 ni el 25 de diciembre hubo luz, y aseguró que "cuando volvió el miércoles, subía y bajaba todo el tiempo la tensión". En ese punto se sumó Roxana, otra vecina a la cual los bajones de tensión ya le quemaron un DVD y un televisor.

Explosión. Cuando ya habían superado las consecuencias de la tormenta y el calor, el problema volvió ayer, sobre las 9, cuando un transformador de la EPE explotó y volvió a dejarlos a oscuras. "Fue una explosión terrible, un cable se cayó y terminó sobre una zanja", contó Juana, que tiene el quiosco justo en diagonal a donde estaba ubicado el equipo.

El ruido se escuchó a varias cuadras a la redonda. "Yo estaba baldeando la vereda y tembló todo, encima por ahí justo pasaba caminando una chica y podría haber sido una tragedia", contó Lula, que tiene su casa a menos de 50 metros del lugar.

La preocupación de todos durante la mañana era que los operarios de la empresa pudieran llegar a tiempo para arreglarlo. "Esperemos que terminen hoy porque no se puede vivir más así", se quejó una mujer.

Daiana Peñalba es la dueña del quiosco de Doctor Riva al 3700 y ante la situación ya había llamado a la casa de su mamá para tener una heladera lista si el servicio no volvía en pocas horas.

"Tengo helados, leche, fiambres y todo eso, si no lo arreglan para el mediodía, tengo que llevarlo a otro lado para no perderlo", contó la mujer, mamá de cinco chicos.

El responsable de la cuadrilla de la EPE que trabajaba en la esquina de Doctor Riva y Constitución explicó que el desperfecto se originó cuando una lámpara del alumbrado público tocó parte del transformador y lo hizo explotar.

Ya sobre el mediodía y mientras los operarios trabajaban en la instalación del nuevo equipo y la antena correspondiente, el hombre reconoció que hacía nada más que 24 horas ya habían estado en el mismo lugar por otro desperfecto.

"Vinimos apenas supimos del problema y esperamos restablecer el servicio para las 14", dijo. Los vecinos, agradecidos.

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