La ciudad

"Vamos a ir sobre los inescrupulosos que se enriquecen a costa de otros"

A la misma hora en que se produjo la explosión en Salta 2141 se hicieron sonar las sirenas.

Miércoles 06 de Agosto de 2014

"Salta no olvida ni perdona. Con sólo uno que quede en esta lucha bastará para seguir por justicia y memoria. No es trascendente el grito, el llanto o las peleas que podamos tener. Las peleas están en las historias de todas las grandes civilizaciones. Es trascendente el reclamo que tenemos: Justicia y memoria".

Esas fueron las primeras palabras que se escucharon desde el escenario montado en Salta 2100, al iniciarse el acto en el que se recuerda la tragedia de calle Salta 2141, donde 22 personas murieron y otras 60 resultaron heridas.

El acto comenzó a las 9.30 cuando las autobombas y ambulancias que estaban en el lugar hicieron sonar sus sirenas. Lo hicieron durante un minuto aproximadamente, lapso en el que la emoción, mezclada con la congoja invadió el lugar.

Luego, Alicia Vidal, madre de Maximiliano Fornarese, leyó desde el escenario un emotivo discurso..

"Nosotros tenemos un reclamo trascendente: justicia y memoria. Poco haríamos por las víctimas si sólo lloráramos y gritáramos. Todos sabemos lo que perdieron. Sus vidas, sus alegrías, sus esperanzas, sus sueños y proyectos. Todo. No hay escuela que enseñe a  seguir viviendo con este dolor. Cada uno lo intenta cada mañana como puede. La impotencia se siente a diario. Saber que otro ser humano quiere mirar al costado para no sentir culpa ni responsabilidad calienta la sangre", expresó la familiar en uno de los primeros tramos del discurso.

En el escenario montado frente al terreno donde se levantaban las torres, Vidal apuntó sin medias tintas, aunque sin mencionarlos, a la empresa Litoral Gas, Ente Nacional Regular del Gas y los funcionarios que debian controlar el servicio, algo que hubiera evitado la tragedia.

"Vamos a ir igual sobre ellos.  Hay tantos seres inescrupulosos, inoperantes, inexpertos y mentirosos que están en este mundo para enriquecerse a costas de la vida de  otros. Son inescropulosos que sólo piensan en recaudar. La soberbia no los dejó ver que no podíancon esto y avanzaron igual para abandonar a seres que estaban en peligro, sin pensar cuántos más estaban en la misma situación", añadió.

"Aquella mañana, en sus hogares, qué podían imaginarque sus destinos dependerían de este montón de irresponsables que venían de a poco gestando este final. Nadie puede decir hoy que no era clave lo que venía sucediendo aquí. Confiados, trabajaban, estudiaban, descansaban en sus casa, cómo podían saber que no iban a ver más a sus nietos, abrazar a sus padres o apretar la mano a un amigo, compartir con un hermano o estar con una novia", agregó.

"Cómo iban a saber que les arrebatarían la vida así porque sí. No hubo una sola persona que evitara el peligro. En este país somos todos expertos de nada y sabedores de todo sin medir las consecuencias de la gran mentira. No podemos caminar sobre una ciudad en la que desconocemos lo que hay abajo. Las llaves de corte no existen. Los caños son viejos. Los artefactos son obsoletos. Y la vida transcurre en medio de la desidia con el cálculo de que nada va a suceder", afirmó.

Vidal prometió "seguir trabajando" para aliviar el dolor "haciendo que cada día tenga razón de ser vivido, concientizando a cada ciudadano en el peligro en que vive. Nos vamos a concentrar en nuestra lucha para poder alcanzar justicia, memoria y esperanza. Esas son las palabras que nos sostienen, nos unen y nos dan aliento por nuestras víctimas".

Sobre el final, y cuando un cálido aplauso cubría el lugar, la madre de Maximiliano Fornarese agradeció "los abrazos, los besos, las caricias, las palabras y hasta al silencio. Sabemos que tenemos la compañía de todos a pesar de que el dolor se siente con crueldad en la soledad de cada uno".

El acto se cerró con unas palabras del periodista Daniel Amoroso, quien se refirió a la labor de los colegas en aquellos días,  y con la cantante Cecilia Petrocelli, quien entonó "Honrar la vida", de Eladia Blázquez.

Más temprano

 Los familiares de las víctimas acamparon anoche frente a Tribunales para pedir Justicia. Hoy a las 8 marcharon hasta Litoral Gas donde realizar un escrache en la empresa de Mitre y San Lorenzo y desde allí se dirigieron a Salta y Oroño, para participar del acto central. A las 9.38, hora de la explosión, sonarán las sirenas.

"Con impunidad no hay justicia", reza una de las pancartas colocadas en uno de los escenarios preparados para los actos coronada por las fotos de las víctimas fatales de la explosión.
A primera hora de la mañana de hoy se respiraba una calma tensa, no porque exista algún riesgo en la zona, sino por la tristeza y por la invasión de recuerdos de lo que fueron los primeros minutos de tragedia.

Sergio, el portero del edificio ubicado en Salta 2108, rememoró en el programa "El primero de la mañana" de La Ocho lo ocurrido hace exactamente un año. En ese complejo de departamento no se produjeron víctimas fatales ni heridos, pero si una importante pérdida en lo material.

"Cuando pienso en lo que pasó me cuesta creer que esté vivo. En esos días me costó mucho dormir. Anoche, justamente, no pudo pegar un ojo en toda la noche. No se por qué, si fue por tristeza, pero no pude", sostuvo el encargado del edificio.

Aquel 6 de agosto de 2013, Sergio trabajaba normalmente. "Yo no tenía noción del peligro que corríamos. Esa mañana, estaba trabajando, apareció una vecina que se iba a trabajar y me dijo: Sergio me llevo al perrito porque hay un olor tremendo a gas. Cuando volví a entrar al edificio para avisar a la gente ahí explotó todo. En ese momento no pude reaccionar hasta que apareció otro vecino y fuimos a ver si había gente atrapada. Algunas personas las rescatamos de los departamentos. En el edificio por suerte hubo daños materiales nada más", recordó.

"Esto fue lamentable. Es la cuadra fantasma. Está todo vacío, poca gente volvió al barrio. Queda la impresión, el miedo. Cualquier ruido que escuchás querés salir corriendo". Así resumió esta mañana Griselda, una comerciante que tiene su local a escasos metros de donde estaban las torres.

La mujer contó al móvil de La Ocho sus sensaciones a un año de la tragedia. "A los vecinos nos quedó mucho miedo. Cuando escuchamos la explosión (de la EPE) el otro día y las sirena de una ambulancia te querés morir. Esto está presente todos los días. Por más que uno quiera borrar de la mente todo lo que pasó, siempre hay alguien que viene y te pregunta y todo vuelve a aparecer. Todos los días te acordás de lo que pasó", agregó.

Griselda mencionó en ese sentido las fotos de los vecinos fallecidos que se colocaron en el lugar. "Vemos las imágenes de la gente con la que tratábamos todos los días y el recuerdo es muy fuerte", añadió.
"Más que imágenes recuerdo ruidos. Sirenas, vidrios que se rompían, gente que lloraba, que gritaba con desesperación. Tras la explosión me fui del negocio, pero no recuerdo cómo me fui. Estaba en shock. quería ver a mis vecinos de todos los días, quería saber qué les había pasado, pero había tanto despliegue que no veía a nadie", dijo Griselda.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS