La ciudad

Usurpaciones y violencia detrás del cierre de un salón

Estaba en San Martín al 1600. Quienes iban a realizar fiestas allí, protestarán esta tarde. El dueño terminó ayer de vaciar el local.

Martes 07 de Agosto de 2018

El cierre de un salón de fiestas infantiles en pleno centro de la ciudad comienza a desnudar una historia de ausencia de controles y usurpaciones a metros de la avenida Pellegrini. El comercio tuvo que cerrar sus puertas a raíz de una ola de robos y actos vandálicos que comenzaron casi al mismo tiempo en que una pensión que ocupa la planta alta fue usurpada por una decena de personas. Antes, allí vivían cadetes de la policía. El ex socio del propietario del salón infantil, Ezequiel Lowen, aseguró ayer que esa pensión era regenteada por el dueño del comercio, que cerró sin dar más explicaciones y dejó a varias familias con eventos señados y sin realizar. Es más, esta tarde, a las 18.30, los damnificados por el cierre del local y vecinos cansados de los problemas de convivencia en el barrio protestarán ante las puertas del inmueble.

La historia del cierre del salón "Hasta el Cielo", en San Martín al 1600, casi esquina Pellegrini, comenzó a desnudarse el domingo pasado en La Capital. Según había narrado una ex empleada, el local cerró porque "no podía seguir adelante a raíz de los constantes robos y problemas de vandalismo".

Según detalló, esos problemas se originaron hace unos meses, cuando la pensión que ocupa toda la planta alta del inmueble fue usurpada. Allí no sólo empezaron sus padecimientos, sino también los del barrio.

Robos, arrebatos, peleas y constantes incursiones de la policía fueron moneda corriente en el inmueble de San Martín 1655, el ingreso a la pensión de la planta alta. Sitio donde vive una decena de personas entre cables tirados, paredes repletas de humedad y colchones y maderas esparcidas por doquier, que el sábado 28 de julio entraron en combustión y debieron ser sofocados por una dotación de bomberos zapadores.

El origen

En diálogo con La Capital, Lowen dio ayer detalles de los inicios de esa pensión, que según consignó el secretario de Control y Convivencia, Guillermo Turrin, fue "inspeccionada varias veces sin novedades" por el municipio.

"Hace unos años, en el techo del local teníamos un problema de humedad y yo subí para ver si lo podíamos solucionar. Ahí me encontré que la planta alta era muy grande y se me ocurrió la idea de hacer un hostel o una pensión", narró.

Sus socios, Emiliano Dutra y la ex mujer de éste, Sandra Vallejos, vieron con buenos ojos la idea y a los pocos meses empezaron a llegar allí cadetes de la Escuela de Policía. "Todo iba bien hasta que los cadetes ya no empezaron a salir tanto de franco y cada vez teníamos menos huéspedes", recordó Lowen.

El 22 de septiembre de 2017 Lowen fue víctima de un asalto en Alem y Cochabamba en el cual resultó herido de un balazo en la pierna y le robaron el auto. Según consignó, mientras se recuperaba de ese trauma, Dutra lo dejó sin trabajo. Desde ese día mantienen un pleito judicial y él se alejó de la pensión y del salón de fiestas.

Sin policías, a la pensión llegaron nuevos huéspedes. A juzgar por la habitual presencia del Comando allí, algunos con problemas con la ley.

Semanas después comenzaron los robos en el local. "Entraban por atrás, donde hay acceso desde la pensión", dijo una ex empleada.

Los problemas de convivencia en el barrio se acrecentaron. El salón perdió prestigio y clientes. Los problemas edilicios eran evidentes. Lowen asegura que los denunció en el Distrito Centro. Nada ocurrió hasta hace dos semanas, cuando Dutra cerró el local sin explicaciones. Todos los que están damnificados por esta situación se concentrarán allí esta tarde. Ayer, una camioneta llegó para llevarse lo poco que quedaba adentro.

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