La ciudad

Una víbora inofesiva apareció en La Florida: la devolvieron a la isla

Una visitante inoportuna. Ocurrió el sábado a la tarde. Creen que el animal venía en un camalote por la crecida del río y traspasó la barrera de contención.

Martes 20 de Enero de 2015

Justo un fin de semana de extremo calor en que 11 mil personas se dieron cita en La Florida, a una víbora se le ocurrió aparecer serpenteando en la playa. Todo indica que el animal logró sortear la barrera de contención que separa el balneario del curso del río, por donde actualmente pasan infinidad de camalotes debido a la altura que el Paraná ostenta frente a la costa local. De todos modos, el ofidio, que no era venenoso, sólo causó revuelo entre los pocos bañistas que se dieron cuenta de lo que pasaba y en cuestión de minutos fue apresado por personal de mantenimiento del lugar. Más tarde, lo cargaron en una lancha y lo devolvieron a su hábitat natural en la zona de islas.

Aunque se trata de habitantes propios de la geografía y el ecosistema isleños, las víboras no suelen aparecer en las costas de Rosario y menos en la playa de La Florida, donde existe una barrera de contención que impide a los camalotes y sus eventuales "polizones" llegar hasta la arena.

"La verdad es que ni siquiera recuerdo la última vez que apareció una", contó ayer el titular de la Empresa del Estado Municipal Costanera Rosario, Lucas de la Torre.

Lo cierto es que el animal "desembarcó" sin previo aviso en el balneario de zona norte el sábado después del mediodía. Cuando el público, atónito, la detectó, dio aviso a los guardavidas, que de inmediato se comunicaron con los encargados de mantenimiento.

"La situación se resolvió en una cuestión de minutos, el personal logró apresar a la víbora y después la llevó con una lancha hasta la zona de islas", relató el funcionario.

De hecho, recordó, no se trataba de un ofidio venenoso, por lo que "no fue lastimado ni produjo ningún daño". Su presencia sólo causó "curiosidad y alguna tensión" entre las personas que se encontraban más cerca y que fueron quienes dieron el alerta.

La hipótesis es que el animal pudo haber traspasado las barreras que están dispuestas a metros de la costa y que impiden que los camalotes lleguen a la playa.

De la Torre recordó que gracias a esa protección la playa se ve libre no sólo de esas plantas acuáticas, sino también de los animales que suelen pasar con ellas.

"Cuando el río sube y hay crecida en las islas, hemos visto hasta chanchos y vacas", afirmó.

De todos modos, el curioso episodio no causó ni siquiera demasiada alarma. "Diría que la mayoría de la gente ni se enteró", dijo el funcionario. Y de hecho, sólo ese día disfrutaron del balneario unas seis mil personas.

Por si llueve. El domingo la playa también amaneció tempranamente concurrida, pero la inminencia de la tormenta que se desató antes del mediodía obligó a poner en marcha el protocolo de evacuación y unas 700 personas se resguardaron de las descargas eléctricas sobre las que advertía un alerta de Defensa Civil.

Pasada la intensa, pero también breve lluvia, por la tarde el balneario volvió a colmarse, recordó De la Torre.

Y, en total, durante todo el fin de semana la concurrencia a La Florida superó las 11 mil personas.

Río alto, pero aún lejos del alerta

El Paraná muestra por estos días una altura considerable frente a las costas de Rosario. Según la última medición realizada por la Prefectura Naval Argentina, el río se ubicó ayer a 4,26 metros, tres centímetros por arriba de la marca previa. A nivel local, el curso de agua llega al alerta cuando alcanza los 5 metros y al punto de evacuación a los 5,30. Hace exactamente un año, el río tenía una altura de apenas 2,40 metros, casi la mitad del registro actual.
 

Más consultas a causa de la "gata peluda"

Como si con alacranes y mosquitos no alcanzara, ahora también están las gatas peludas. En verdad, su presencia en la zona no representa una novedad, pero este verano abundan las consultas por la severa irritación que su mero contacto causa en la piel. En principio, la lesión no genera mayor riesgo, sino sólo dolor similar al de una quemadura. Sin embargo, si es extendida o sangra, se aconseja visitar al médico, que podrá recetar antihistamínicos o corticoides en caso de ser necesario. En la Dirección de Vectores municipal recordaron que el insecto no es un vector "porque no transmite enfermedades ni constituye un peligro para la salud pública". Aun así, confirmaron haber recibido "consultas", sobre todo desde sectores cercanos a la costa.

"La gata peluda llama la atención porque se agrupa, aparece de a montones, con frecuencia sobre los sauces", explicó el titular de Vectores, Guillermo Palombo.

Se trata de la fase oruga de una especie científicamente llamada Hylesia nigricans y popularmente conocida también como "bicho quemador" o "azotador".

De color negruzco con áreas amarillentas, su cuerpo está cubierto de pelos urticantes que al entrar en contacto con la piel de una persona generan mucha irritación y una dermatitis extendida.

La directora del servicio privado Toxicología, Asesoramiento y Servicios, también a cargo del área en el Hospital Provincial, Silvia Martínez, admitió que reciben consultas por lesiones causadas por distintos tipos de gatas peludas, de mayor y menor riesgo.

La más peligrosa es la Escolopendra o ciempiés, que puede llegar a generar una lesión hemorrágica, pero la que más se ve en esta zona es la Hylesia, responsable de producir una dermatitis urticante donde se posa, por ejemplo, al desprenderse o caer de una planta sobre la piel humana.

"Genera una sensación de quemazón, aunque en algunos casos puede ir más allá y causar una lesión más grave, incluso también hemorrágica", sostuvo la toxicóloga. En esos casos se trata de algo "bastante más serio que requiere estricto control médico", alertó.

Usualmente, sin embargo, sólo produce fuerte irritación. Si la "lesión es mínima", el consejo es aplicar una compresa fría. Si no, acudir al médico, que podrá recetar antihistamínicos o corticoides.

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