La ciudad

Una variante del virus de la hepatitis E circula en la región

Lo confirmó un trabajo de científicos rosarinos. Puede ser peligroso para inmunodeprimidos que coman carne cruda de cerdo

Domingo 02 de Febrero de 2020

Un proyecto conjunto de investigadores del Conicet y de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, hepatólogos del Hospital Centenario y del Sanatorio de Niños permitió detectar la circulación de una variante del virus de la hepatitis E (el llamado genotipo 3) en Rosario y zonas aledañas gracias al desarrollo de una herramienta diagnóstica mucho más sensible y efectiva que las que existían hasta el momento.

La preocupación reside especialmente en el posible contagio desde animales a pacientes trasplantados (y por ende inmunodeprimidos) que, de contraer hepatitis E, pueden tener consecuencias severas en su salud.

Sucede que si un individuo recibió un trasplante y come carne cruda de cerdo u otros animales infectados puede enfermarse. No habría mayores riesgos para la población general, comentaron los especialistas a La Capital .

De hecho, en la última campaña de detección de enfermedades hepáticas que llevó adelante el servicio de Gastroenterología del Centenario, en diciembre pasado, se determinó que el 5,8 por ciento de las personas analizadas tenían anticuerpos para hepatitis E, es decir, en algún momento habían estado en contacto con el virus y no por eso se habían enfermado.

Alejandro Costaguta, pediatra hepatólogo del Sanatorio de Niños e investigador en este proyecto, señaló: "La importancia de este trabajo radica en que pudimos detectar la circulación regional del virus gracias a una herramienta molecular diagnóstica que fue creada por este grupo de profesionales", y puso el acento en la importancia del desarrollo tecnológico local.

La investigación fue posible además por el apoyo de la Fundación Villavicencio (que aportó fondos para la investigación) y subsidios obtenidos por los científicos gracias a la originalidad y las características del trabajo.

Los investigadores confirmaron que el virus está presente en criaderos de cerdos de la región (lo que también sucede en otros lugares del mundo, incluida Argentina) y que existe el potencial peligro de que personas con una salud vulnerable, como los trasplantados, ingieran carne cruda de animales infectados y se enfermen. El grupo de profesionales analizó más de 100 muestras de sangre en niños y más de 100 en adultos sanos. En los menores se comprobó que no habían tenido contacto con el virus, pero sí se detectó en mayores de 18 años, en niveles similares a los reportados en otras poblaciones.

El próximo objetivo es determinar el impacto real del virus de la hepatitis E en quienes tienen más riesgo de contraer la infección, profundizar la investigación en los trasplantados pero también en personas con enfermedades hepáticas crónicas, inmunodeprimidos por diversas patologías y pacientes oncológicos.

En el Hospital Centenario, Costaguta recibió a este diario junto al equipo que participó de este logro: Daniela Gardiol y Ana Laura Cavatorta, investigadoras del Conicet en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR) y docentes del área de Virología de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas (UNR); Julián Acosta, bioquímico y becario doctoral; Federico Marziali, becario posdoctoral; María Virginia Reggiardo, médica hepatóloga del Centenario; y Alceo Galimberti, médico clínico. También estuvo presente Fernando Bessone, jefe del servicio de Gastroenterología del hospital. También participaron de la investigación las ingenieras agrónomas Patricia Silva y Patricia Skejich, de la Facultad de Ciencias Agrarias.

Los resultados ya fueron publicados en una importante revista científica mundial sobre zoonosis.

Así, integrantes del equipo remarcaron la importancia de una tarea como ésta, que unió a profesionales de la investigación básica con médicos que trabajan en áreas asistenciales, permitiendo crear una herramienta que ayude a la población. "Los científicos estamos promoviendo cada vez más estos acuerdos, estos trabajos conjuntos, que lleven la experiencia del laboratorio a situaciones concretas, que permitan soluciones de problemas de la vida cotidiana", remarcó Daniela Gardiol.

La transmisión

Las zoonosis, enfermedades que se transmiten de animales a personas, son una preocupación importante en el mundo entero. En los últimos años, junto con las alteraciones del medio ambiente y sus efectos negativos en la población, son motivo de atención y difusión permanente por parte la Organización Mundial de la Salud (OMS). El nuevo coronavirus, que genera por esta horas un alerta sanitario internacional por el número creciente de casos, es también una zoonosis.

En el caso de la hepatitis E, explicó Alejandro Costaguta, "intentamos adelantarnos a lo que podría ser un problema; no es hoy un motivo para alarmar a la gente, sino para que los médicos estemos atentos, para que los trasplantados recuerden que no pueden comer carne cruda y para seguir investigando para saber realmente cuáles son los riesgos en otras poblaciones vulnerables".

Historia

En 2008, en la zona sur de Francia, detectaron por primera vez hepatitis E (genotipo 3) en individuos que habían recibido un trasplante. Las pesquisas permitieron encontrar el virus en criaderos de cerdos y animales salvajes, como ciervos y jabalíes. Al igual que el hallado en la región no representa una amenaza para la población general ni particularmente para las embarazadas —como sí otras formas del virus—, más allá de que las mujeres gestantes no deben ingerir alimentos sin cocción en ningún caso. El genotipo 3 puede constituir un problema grave en las personas inmunosuprimidas, es decir, con "defensas bajas".

"Nuestro trabajo representa un puntapié importante en este tema. Ahora sabemos que el virus circula en nuestra región, lo comprobamos. Queremos seguir avanzando para conocer cuál es realmente la magnitud del problema", detalló Costaguta.

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