La ciudad

Una repatriación imposible y una tumba prestada en el cementerio

Así fue el triste final del joven haitiano que murió atropellado por un colectivo mientras hacía repartos. Sus amigos exigen Justicia.

Lunes 25 de Mayo de 2020

Emma Riosendaulv Joncka, el haitiano de 23 años que murió el 10 de abril pasado en un choque con un colectivo de la línea 113 cuando hacía repartos en moto para Pedidos Ya no fue velado, sus restos no pudieron repatriarse y sólo unos pocos amigos pudieron, una vez realizada la autopsia, acompañar el cuerpo a una tumba en el cementerio El Salvador. Sus padres y una hermana intentaron venir a Rosario, donde vivía desde hacía dos años, pero el cierre de fronteras lo impidió, al igual que la repatriación.

"El costo no era un problema, el problema es el contexto del coronavirus", explicó a La Capital Wadly Dugue, uno de sus compañeros, y aseguró que el hecho "fue una catástrofe para la familia y conmocionó a la comunidad".

La colectividad haitiana sigue de cerca la causa judicial e incluso juntan firmas en la web para exigir que la investigación aclare qué sucedió esa noche, pasadas las 22, en la esquina de Francia y Cerrito. "Hay contradicciones y queremos saber qué fue lo que pasó y cómo murió Emma", exigen en el documento que ya tiene más de 600 adherentes.

El siniestro se produjo en plena cuarentena, cuando Emma entregaba pedidos de productos esenciales y por eso tenía permitida la circulación. Eran las 22.30 y circulaba por Cerrito en una Honda Waze cuando en la esquina de Francia chocó con un colectivo y murió en el acto. Si bien las fuentes policiales indicaron que la moto embistió al ómnibus, la investigación aún está en curso en manos de la fiscal Mariana Prunotto Laborde (ver aparte). A las 24 horas de su muerte, sus compañeros de trabajo lo despidieron, con distancia, en Pellegrini y Mitre. Una forma de homenajearlo, pero también de visibilizar la precariedad laboral en la que desempeñan su labor en las aplicaciones de cadetería.

Fronteras cerradas

Wadley tiene 27 años, lleva seis en Rosario y estudia programación. También es haitiano y fue uno de los "camaradas" que acompañaron el cuerpo de Emma al cementerio.

"La Municipalidad se comunicó con nosotros y apenas pudimos ir tres a acompañar su cuerpo al Cementerio El Salvador, a una tumba que nos proporcionaron", indicó.

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Los amigos de Emma estuvieron en contacto con su familia, que tuvo intenciones de viajar, pero les resultó imposible por el cierre de fronteras. Tampoco se pudo repatriar el cuerpo a su ciudad de origen, Cabo Haitino, 200 kilómetros al norte de la capital.

"Para la familia fue una catástrofe. El costo de venir o llevar el cuerpo no era un problema, el problema era la pandemia que no los dejó despedirse de ningún modo", señaló Wadley y remarcó el impacto que la muerte de Emma tuvo en la comunidad haitiana en Rosario.

Para la familia fue una catástrofe. El costo de venir o llevar el cuerpo no era un problema, el problema era la pandemia"Es la primera vez que atravesamos una situación así, es una responsabilidad enorme acompañar el entierro de alguien a distancia de su familia y además poder informarles sobre la situación y la forma en la que murió", dijo.

Wadley apuntó que "no está para nada claro qué fue lo que pasó esa noche y cómo se dio la mecánica del accidente".

Con la responsabilidad delegada por la familia para seguir la causa judicial, sus compañeros, migrantes de otros orígenes y rosarinos, pusieron a circular en internet (https://emmaj.serviscloser.com/) un documento para pedir el esclarecimiento del hecho.

El texto recalca que al momento de su muerte "Emma se encontraba trabajando como repartidor a domicilio de insumos esenciales para la ciudadanía durante la pandemia, y estaba en regla con todos los requisitos exigidos para desarrollar esa actividad enmarcada dentro de las exceptuadas".

Señalan la "sorpresa", pero también la "indignación" que les provocaron las "contradictorias" versiones que circularon tras las primeras horas del siniestro.

"Afirman que Emma venía a gran velocidad y chocó al colectivo. Algo falso, pues el cuerpo de nuestro compatriota, al igual que su moto, se encontraban delante del vehículo de transporte público sobre una vía unidireccional; por lo que es claro e indiscutible que Emma fue atropellado por el colectivo", señalan los amigos del joven haitiano.

Investigación abierta

Desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) señalaron que aún no está todo dicho en la investigación del accidente fatal que lleva adelante la fiscal Mariana Prunotto Laborde. Restan cámaras por peritar y testigos por declarar.

De las imágenes de las cámaras de seguridad ninguna por ahora muestra el instante de la colisión entre la moto y el colectivo; aunque sí permite ver que el ómnibus circulaba a baja velocidad y con prioridad de paso.El resultado de la autopsia mostró que el traumatismo de cráneo que sufrió el joven podría dar cuenta de que no llevaba colocado el casco, así y todo aún es materia de investigación.

A la colectivera, de 42 años, se le abrió una causa por homicidio culposo, y resta tomar el testimonio de dos personas. Del primero falta resolver cuestiones vinculadas al idioma, y del otro se esperaba la confirmación de la identidad.

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