La ciudad

Una planta autorizada para importar efedrina

Viernes 16 de Marzo de 2018

El laboratorio Apolo era uno de los principales productores de sueros medicinales del país. La empresa fundada por Antonio, Rafael y Francisco Iudica empezó a transitar un concurso de acreedores en 2005. Desde entonces, al frente de la planta se sucedieron los empresarios Jorge Salinas y Ariel García Furfaro, pero persistieron los problemas económicos de la firma, que tenía varios pedidos de quiebra en la Justicia.
   La explosión del laboratorio destapó también otros problemas. Puso en cuestión los permisos para que una planta fabril funcionara en ese lugar, decenas de denuncias hechas por los vecinos por los daños provocados por el funcionamiento de la planta y una oscura trama de irregularidades en los negocios que se tejieron desde el laboratorio, de los que fueron advertidos la Justicia Federal y la Unidad de Información Financiera (UIF). El laboratorio era uno de los pocos autorizados por la Anmat para importar efedrina.
   Poco tiempo después del estallido, la jueza de instrucción en lo Civil y Comercial, María Mondelli, dictó la quiebra de la firma.
   Sin embargo, a sólo un mes y medio del siniestro, uno de los accionistas de Apolo anunció la apertura de una fábrica similar en Ramallo, para la producción de suero fisiológico.


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