La ciudad

Una mujer y su hijo murieron electrocutados durante la tormenta en barrio Acindar

El joven tenía 23 años y falleció al tocar una escalera que se electrificó tras la caída de un cable. Su madre intentó ayudarlo.

Jueves 31 de Enero de 2019

Josué Peaglotti y su mamá Delia Manoni murieron ayer en plena tormenta a raíz de una letal descarga eléctrica. El hecho conmocionó a la familia y a los amigos, que no dejaron de acercarse a la vivienda de Iriondo al 4800, donde se produjo el hecho. Según indicaron los propios allegados, la cuadrilla de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) se acercó recién varias horas después de la tragedia. Mientras la Unidad de Homicidios Culposos del Ministerio Público de la Acusación (MPA) investiga una posible conexión clandestina como causa del hecho, los amigos del joven fallecido, de 23 años, se reunieron en silencio en la puerta de la casa. "Este es un momento muy duro", fue todo lo que comentaron.


La tormenta se había desatado en las primeras horas de la madrugada. En casa de barrio Acindar, a unas pocas cuadras de la aceitera que es la referencia en la zona, dormían Delia, de 64 años, su esposo y sus tres hijos: dos varones —entre ellos Josué— y una adolescente.

De acuerdo a la información oficial de la Fiscalía, las hipótesis apuntan a que el fuerte viento hizo zafar un cable que al desconectarse parcialmente tocó una de las paredes de la vivienda que está en contacto con una escalera, electrificando ese sector de la casa.

La tragedia se habría desatado cuando Josué se acercó a la escalera, ya que su habitación estaba en la planta alta, y recibió una descarga eléctrica que resultó mortal. Su madre escuchó el grito del chico y se acercó a socorrerlo, pero al hacer contacto con la escalera también recibió una mortal descarga eléctrica.

Alto riesgo

Alertados por una llamada al 911, a los médicos del Sistema de Emergencia Integrado (Sies) no les resultó fácil acceder a la vivienda por el peligro de electrocución que persistía en el sitio en momento en que arribaron. Incluso horas más tarde, el hijo mayor de la mujer fallecida se quejó de que había sido la propia familia la que debió cortar la energía eléctrica por la demora de la cuadrilla de la EPE. "La tuvimos que cortar nosotros porque ellos recién llegaron a las 8", comentó entre el llanto y la bronca.

El subdirector del Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria (Sies), Cristian Bottari, explicó que cuando los paramédicos llegaron, antes de las 6, "la vivienda estaba electrificada", y relató que el esposo de la mujer estaba en la puerta en estado de shock. "No podíamos ingresar para atender a los pacientes, por lo que se tuvo que asegurar el lugar para que nadie entrara ante el riesgo que había, e incluso una de las hijas que estaba en la planta alta tuvo que salir por una ventana ayudada por los vecinos", contó horas más tarde.

El primero en hacer referencia a una "conexión irregular" fue el subdirector de Defensa Civil de la Municipalidad, Gustavo Ratner, quien incluso señaló que "hubo dificultad para trabajar en la zona debido a la lluvia, y había riesgo de que toda la casa estuviera electrificada".

Horas más tarde, tras el paso de detectives de la Policía de Investigaciones (PDI) por el lugar, la información oficial de la Fiscalía apuntó la principal sospecha en la misma dirección.

Impacto

La casa de Delia y su familia está sobre el final de la última cuadra de Iriondo, donde la calle se cierra. Frente al portón de la vivienda transcurrieron ayer las primeras horas de la mañana, cuando los amigos y allegados, e incluso nietos de la mujer, se fueron enterando de lo sucedido durante la madrugada.

En ese mismo lugar Josué había estado con uno de sus mejores amigos casi hasta la medianoche del martes tomando una cerveza.

"Era mi amigo, como mi hermano, andábamos todo el día juntos", contó un joven en medio de la conmoción que le provocó la noticia, que había recibido por teléfono en las primeras horas de la mañana. Según su relato, toda la familia estaba en la casa en el momento del hecho, pero nadie pudo dar más precisiones.

En la puerta, un toldo, un banco y la inscripción "Quiosco" anunciaba la actividad del negocio familiar en el que se vendían "bebidas frías, cigarrillos, golosinas, artículos de limpieza, bijouterie y perfumería".

Allí estaban los "amigos del barrio de Josué", tal cual se definieron ayer unos seis varones y chicas que no se movieron del lugar a pesar de la lluvia que reinó durante la mañana. No hubo muchas más palabras. "Estamos con la familia, este es un momento muy duro", dijeron lacónicos en un barrio Acindar conmocionado por la tragedia.

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