La ciudad

Una mujer herida durante un violento asalto a un ómnibus de pasajeros en Fisherton

La víctima había subido al 133 en Santa Fe y Wilde. Dos delincuentes quisieron robar al pasaje y, por los forcejeos, cayó del micro a la vereda. Sufrió un fuerte golpe en la cabeza y fractrura de un tobillo.

Viernes 14 de Diciembre de 2012

Un violento intento de asalto a bordo de un colectivo del transporte urbano terminó ayer con una pasajera herida con un fuerte golpe en la cabeza y un tobillo fracturado. Ocurrió a las 13.30 a bordo de una unidad de la línea 133 que circulaba por Santa Fe y Wilde, en el corazón de Fisherton.

"Marco el viaje y veo que se viene un hombre, que se levanta la remera mostrando un revólver. Y atrás ya habían empezado a forcejear un pasajero con otro ladrón, que en un momento dado lo tiró para el lado del chofer. Después de eso, aparecí en la vereda", reconstruyó Miriam Benítez ante La Capital. La víctima fue socorrida en el lugar y trasladada al Sanatorio Laprida.

El interno 144 de la línea 133 (perteneciente a la empresa municipal Semtur) iniciaba su recorrido habitual desde la punta de línea por Wilde, cuando en las esquinas de Santa Fe, primero, y Urquiza, después, ascendieron dos hombres al colectivo.

Benítez ascendió en Tucumán y, a los pocos instantes, se desató el intento de asalto. "Subió una chica adelante mío y, frente a la canceladora de las tarjetas, veo un tipo grandote que, mostrando un arma, exigió que me sentara", recordó la mujer en la guardia del Laprida.

En el fondo del ómnibus, el cómplice del ladrón había empezado a forcejear con un pasajero y, según el relato de la víctima, en la refriega recibió un fuerte golpe en la cabeza (los médicos intuyen que fue un culatazo del revólver). "Después aparecí en la vereda", agregó.

La mujer, de 36 años y madre de dos nenas, se desplomó en la vereda. Media cuadra después, el chofer pudo detener la unidad.

Fue entonces cuando los dos ladrones bajaron y emprendieron la fuga por calle Navarro, aunque sin llevarse pertenencias del pasaje.

"No había tantos pasajeros, y en su mayoría estaban sentados. Iba al centro a hacer unos trámites", dijo el ama de casa, que fue golpeada. La ambulancia llegó rápidamente, al igual que un patrullero del Comando Radioeléctrico.

"Uno tenía una remera azul Francia y el otro una de color blanco. Ambos lucían gorras y tendrían entre 25 a 30 años, pero no pude verles la cara", alcanzó a describir Benítez, quien es vecina de Fisherton y ya fue asaltada en otra oportunidad en una farmacia del barrio.

Por su parte, los médicos del Laprida indicaron que la víctima tuvo un traumatismo de cráneo sin perdida de conocimiento, con una herida cortante que fue suturada con tres puntos.

También presentó una fractura en el tobillo izquierdo, que requeriría una intervención quirúrgica. El mal trago llegó a cuatro días de su cumpleaños. "A tener paciencia", acotó su marido a un costado de la camilla.

Zona caliente. Por razones de jurisdicción, intervino la comisaría 17ª. La causa fue caratulada como tentativa de robo calificado. Y, si bien los asaltantes no consumaron el hecho, ocurrió justo en un sector de la ciudad al que el concejal Héctor Cavallero (PPS) cuestionó en una carta enviada al ministro de Seguridad santafesino Raúl Lamberto.

En la misiva le solicitó que "analice con carácter de urgencia la posibilidad de intervención de la seccional 17ª, equipándola con personal con instrucciones claras del ministerio" y que haga un relevamiento, "a través del cual se pueda establecer un mapa del delito". E instó a encarar "tareas de prevención y acción sobre los delitos menores".

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