Una inédita "peluquería anti piojos" abrió en pleno centro de Rosario

Hacen diagnóstico y tratamiento de pediculosis. Quiénes son las personas que utilizan el servicio y qué método tienen para desterrar "a los intrusos"

12:54 hs - Lunes 23 de Marzo de 2026

Aunque no hay muchos estudios específicos, se estima que en edad escolar en la Argentina hay una alta prevalencia de pediculosis, por lo que se lo considera un problema de salud escolar. Una investigación realizada antes de la pandemia de Covid reveló que alrededor del 70 por ciento de los chicos argentinos tenía o había tenido piojos al menos una vez. Durante el aislamiento, esa cifra se ubicó entre el 25 al 40 por ciento, mostrando claramente que el contagio se produce por la cercanía en las aulas, clubes y otros espacios compartidos. Ahora, cuando el "contacto" entre niños, niñas y adolescentes es normal, los piojos volvieron a hacer de las suyas. En este contexto, en Rosario abrió una "peluquería" que en realidad es un centro de pediculosis que promete irse del salón sin un solo piojito.

Si bien los dermatólogos están habituados a atender a chicos con piojos, y tratarlos, este es el primer espacio de la ciudad que ofrece ocuparse de manera específica.

Agustina Di Bernardo es la titular de esta clínica ubicada en la zona céntrica de Rosario que abrió sus puertas hace un mes y ya recibió numerosas consultas. En diálogo con La Capital, contó por qué tomaron esta decisión (es una franquicia internacional y ella coordina toda Sudamérica), quiénes son los "pacientes" y cuál es el método que usan para ofrecer resultados eficaces.

La pediculosis es el "terror" de las familias, ya que cuando el cuero cabelludo se llena de piojos (cuyo nombre es Pediculus humanus capitis) comienza una batalla casi interminable. Los insectos se alimentan de sangre y causan picazón intensa, aunque no en todos los chicos la reacción es la misma. Sacarlos lleva tiempo, paciencia, y casi nunca se logra el cometido.

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"Lo que abrimos es una clínica especializada en pediculosis, un centro especializado en la eliminación de piojos y liendres", contó Di Bernardo, una joven emprendedora que viene de familia de farmacéuticos.

Agustina vivía en España y le llamaba la atención la cantidad de lugares como éste que había distribuidos en el país europeo. "Me preguntaba por qué en Argentina no existían, teniendo en cuenta lo que había visto y padecido de niña, y después como mamá y tía", le dice a este diario.

"Sin Más Piojitos", así se llama el centro, tiene 80 locales en todo el mundo, muchos de ellos en Sudamérica "donde los números de contagios son muy similares en todos los países".

El estigma de tener piojos

Di Bernardo destaca que tener piojos sigue siendo motivo de burlas y es un estigma, tanto como lo era décadas atrás. "No depende ni de la limpieza del cabello ni de la situación socioeconómica de las familias, pero sigue dando vergüenza".

Desde que abrieron en Rosario se acercaron, en su mayoría, madres y padres con niños y niñas de entre dos y doce años, la etapa de la vida en la que es más frecuente lidiar con piojos.

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Menos tiempo y más desesperación

"La realidad es que hoy las madres, que son en general las que se ocupan de pasar el peine fino, de ver que no queden liendres -algo súper difícil- tienen mucho menos tiempo. Además, llegan desesperadas porque ya probaron de todo y nada les da resultado, es bastante frustrante", señala Agustina.

Es que el piojo, en rigor, no desaparece para siempre. Lo que sí es posible es evitar el contagio constante, que es producto de que los chicos pasan horas en las aulas, en las piyamadas, en las colonias. "El piojo no salta, es un mito, se infectan por estar cabeza con cabeza, ahí sí tiene la habilidad de pasar de pelo en pelo muy rápido".

El tratamiento más eficaz que habitualmente se hace es: vinagre, peine fino o alguna loción que "creés que los mata, pero no", dice.

"El desgaste de lidiar con piojos es muchísimo. Las madres te cuentan que no dan más, que les pusieron de todo, cremas, lociones, y los mismos dermatólogos piden que no se les ponga cualquier cosa porque es riesgoso", señala.

En muchas familias hay varios hijos y nenas con el pelo muy largo. Se pueden llegar a "perder" horas en esta tarea.

Ni un piojo: cómo es el tratamiento

"Lo que ofrecemos no es magia, es dedicación y un método. Te vas del lugar con un diagnóstico claro: si es un caso leve, moderado o severo, y la persona (niño o adulto, porque se trata a la familia) se va sin liendres ni piojos. Los dejamos en cero y con recomendaciones para evitar que vuelvan a infectarse rápido", señala la titular del centro, quien comenta que entre cinco y siete días posteriores a estar en la peluquería para el "despiojado" se hace una nueva revisación.

El diagnóstico es gratuito, señala Agustina Di Bernardo. "Los dividimos en estándar, que son los que tienen algún que otro piojo y linedres, después casos medios y casos severos están minados de ambas cosas".

"El tratamiento tiene tres pasos: una aspiración, que hacemos con una aspiradora profesional especialmente diseñada para este fin. Dividimos el pelo por secciones y se van quitando la mayoría de piojos y liendres. Todo lo que sacamos va a un filtro donde les mostramos lo que tenían en la cabeza. Ahí observamos el tamaño del piojo, si es adulto, si es linfa... para saber dónde estamos ubicados".

"El segundo paso es el uso cuidadoso y minucioso del peine fino para sacar las liendres pegadas al cuero cabelludo. Usamos un peine canalado especial".

Y el tercer paso "es una revisión con lupa, donde analizamos toda la zona para que no se nos escape ningún piojo ni liendre, para que quede 100 por ciento limpio", comenta.

Luego recomendamos productos naturales, que son lociones que se colocan cuando van al colegio, a un cumple, a una piyamada y que colaboran para evitar el contagio rápido.

El cambio y limpieza de sábanas y toallas cuando termina el tratamiento es crucial, lo mismo que chequear a toda la familia: "A veces, hay varones que ni se rascan, entonces los padres creen que no tienen piojos y cuando los revisamos hay un montón", ejemplifica.

En cuanto a los costos, el diagnóstico es gratuito y los tratamientos arrancan en 60 mil pesos. La sesión dura entre 45 minutos y una hora.