La ciudad

Una historia de sometimientos que terminó a los cuchillazos

Un hombre permanece detenido luego de herir a su mujer delante de su hija de 10 años. La audiencia reveló una sórdida trama de violencia doméstica.

Martes 15 de Mayo de 2018

Yamila y Sergio escucharon hablar a la defensora y casi como un reflejo se pararon y salieron de la sala de audiencias. El acusado era su papá y la abogada que lo representaba hilvanaba argumentos para justificar por qué el lunes de la semana pasada había acuchillado en el pecho a Lorena, su mamá, en la calle y frente a su hermanita de 10 años. La letrada utilizó estrategias que se repiten cada vez que un hombre acusado por violencia de género llega al banquillo. Habló de cómo lo había afectado separarse, de la tristeza de un hombre que se había quedado solo y quería recuperar el contacto con sus hijos. Ellos no toleraron lo que, en definitiva, estaba diciendo la defensora: que la responsabilidad del ataque era de su mamá y no de su papá, que había intentado matarla.

Lorena está internada en el Heca desde el lunes 7. Tiene 38 años y se recupera de dos cuchillazos que Faustino Leoncio R., su ex marido, le dio en el pecho. También de un tajo que le hizo en el cuello con el mismo cuchillo. Los médicos dijeron que le llevará cerca de 25 días recuperarse, y por ese dato la fiscal que llevó adelante la investigación por ahora sólo pudo imputarle el delito de "lesiones leves", y no la tentativa de femicidio que reclaman sus hijos.

Todo pasó el lunes 7, a las 18.30. Aunque no todo. Ese día, Leoncio la atacó con una cuchilla porque ella se animó a dejarlo después de años de miedo. Si la separación fue hace un mes, hace menos de dos que Lorena sabe lo que es la violencia de género. La información le llegó a través de una mujer que trabaja en uno de los comedores donde ella busca a diario la comida para sus hijos más chicos. "Le dio un folletito, pero mi mamá es analfabeta, así que pidió ayuda para leerlo", contó Yamila, la mayor, que está embarazada y el miércoles a la tarde asistió al Centro de Justicia Penal junto con su hermano Sergio y dos de sus tías.

A partir de esa información, Lorena entendió que la violencia no eran sólo los golpes que desde chica aprendió a tolerar. Sino que cada vez que Leoncio la insultó, la dejó mal parada delante de la gente, le prohibió que saliera de la casa sola, le coartó la posibilidad de que se relacionara con sus hermanas sin que él estuviera presente, la obligó a tener relaciones sexuales cuando ella no quería y a hacer en la cama cosas que jamás hubiera hecho, también era violencia. Y lo fue desde siempre.

La historia

Lorena nació en Reconquista, al norte de la provincia, y cuando tenía 12 años sus padres fallecieron. Los chicos quedaron solos y los más grandes se hicieron responsables de los más pequeños. A ella le tocó quedarse con su hermana de 16. En realidad, irse, porque su hermana se puso en pareja y se fue a vivir a un pueblo del Chaco.

Su nuevo cuñado la obligaba a trabajar en la cosecha de algodón y se quedaba con todo el dinero que recibía por estar horas en el campo y descalza. "Mi papá fue el primero en comprarle un par de zapatos", contó Yamila. Era el primo de su cuñado.

El padre de Yamila es Leoncio y cuando comenzó a cortejar a Lorena, ella aún tenía 12 años. l, 27. A los pocos meses la dejó embarazada y la obligó a parir en el Hospital Centenario, en Rosario. Sola, porque temía ir preso por abusar de la nena que había convertido en su mujer y a la que ya no mimaba regalándole las cosas que nunca había tenido, sino que golpeaba en forma brutal cuando llegaba a casa y algo no estaba como él quería.

Fue en 1992. Lorena y Yamila estuvieron unos meses al cuidado del Estado, hasta que Leoncio reapareció y volvió a llevarla al Chaco. "Yo en el Registro Civil figuro como que nací en el Chaco un 24 de julio, pero nací en Rosario el 25 de julio. El nombre de mi mamá no figura porque mi papá tenía miedo de ir preso. Por eso también me anotaron con otra fecha de nacimiento", dijo Yamila.

Víctimas

La joven tiene siete hermanos que nacieron en Rosario, después de que se mudaran en 1996. Sergio, el que siguió a ella, tiene 22 años. El más chiquito, 4. Ella recuerda el nacimiento de todos y cómo cada uno se transformó en una víctima de su papá. "Nos pegaba a todos. A veces mi mamá se metía para que no nos pegara y le terminaba dando a ella, pero el doble", asegura.

Yamila recuerda agresiones brutales que sólo de mencionarlas le hacen escapar las lágrimas. Y enumera elementos: la fusta para el caballo, cables, cadenas.

"Mi mamá no podía ir ni al baño sola. El la controlaba todo el tiempo. No tenía amigas, no la dejaba ir sola a la casa de las hermanas ni hablar mucho con ellas. También le daba plata a mis hermanitos para que le contaran todo lo que hacía ella cuando él no estaba. Trabajaba como albañil, pero hace unos meses dejó de trabajar para controlar a mi mamá, porque decía que se iba a ir con otro. No podía hablar con nadie", narró la joven.

El lunes de la semana pasada Leoncio quiso cumplir con la amenaza que le había hecho una semana antes: "Si te veo con otro macho en cosas raras te voy a cortar el cuello a vos y a él", le dijo, violando la orden de acercamiento que Lorena había conseguido el 16 de abril en el Juzgado de Familia Nº 3.

El ataque

A las 18.30, ella había salido de su casa de Navarro al 5400, cerca del Village, para ir a la escuela Luisa Mora de Olguín. Se había anotado en la nocturna para aprender a leer y a escribir, porque de chica no terminó primer grado. "Mi papá se anotó con ella, para que no hablara con nadie", contó Yamila. Pero después de la separación, Lorena encaró el proyecto sola.

Estaba con su hija de 10 años, Valentina, que fue testigo del ataque: Leoncio salió de la casa de un familiar que vive en la misma cuadra, la golpeó, le cortó el cuello con una cuchilla, la arrinconó contra una pared y le clavó el arma blanca en el medio del pecho. Después la tiró al piso y volvió a acuchillarla. "Mi hermanita le empezó a tirar piedras para que se fuera", contó Yamila. Valentina cumplió 11 años el mismo día en que se celebró la audiencia imputativa contra su papá.

La fiscal Silvana Valero contó el ataque frente al juez Héctor Núñez Cartelle y pidió que Leoncio R. quedara imputado por los delitos de lesiones leves agravadas por la relación preexistente y el contexto de violencia de género, y desobediencia de orden judicial.

Leoncio R. permanecerá con prisión preventiva los próximos 60 días, por orden de Núñez Cartelle. En ese tiempo, la fiscalía prevé conseguir elementos que permitan agravar la acusación en su contra.

reclamo omnipresente. Se multiplican las marchas en las que se exige un freno a la violencia de género.

Diez años de cárcel

El juez de primera instancia, Carlos Leiva, condenó ayer a Cristian Contreras, de 41 años, a la pena de 10 años de prisión efectiva por el delito de homicidio doblemente calificado por haber mantenido una relación de pareja y convivencia y mediar violencia de género, en grado de tentativa; y amenazas simples. La apuñaló en 2016.

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