La ciudad

Una feria en la plaza para zafar de la malaria

Las mujeres empezaron a juntarse hace casi diez años a partir de la feria informal que organizaron en la plaza Santa Isabel de Hungría, de Garibaldi al 3700.

Lunes 17 de Septiembre de 2018

Las mujeres empezaron a juntarse hace casi diez años a partir de la feria informal que organizaron en la plaza Santa Isabel de Hungría, de Garibaldi al 3700. El próximo sábado, volverán a montar los stands en el espacio verde de zona sudoeste. "Es una feria para zafar de la crisis, para ayudar a la economía familiar", dice Elda Pedraza.

La mujer advierte que en los barrios más alejados del centro "no hay una plaza que no tenga una feria". Un termómetro de cómo se hace sentir la crisis económica en los hogares de trabajadores.

La Santa Isabel de Hungría es uno de los pulmones del barrio Alvear. Ayer, jóvenes y chicos compartían los espacios recientemente remodelados. Mientras tanto, en la vereda de enfrente, una decena de mujeres se reunía en la biblioteca para organizar los pormenores de la feria.

En uno de los rincones de la sala de lectura, escritas con fibrón negro sobre un papel afiche, estaban las "reglas" que las mismas mujeres consensuaron para llevar adelante el modesto emprendimiento donde cada una ofrecerá "lo que pueda": artesanías, adornos, alimentos procesados, torta asada, budines o pastelitos, y también ropa usada recuperada.

Todas acordaron también que de la oferta quedarían excluidos celulares, cualquier tipo de autopartes, medicamentos, productos de distribución gratuita, electrodomésticos y animales; para evitar que la feria pueda utilizarse para comercializar objetos que podrían provenir de circuitos ligados al delito.

También hay acuerdos sobre cómo se exhibirá la mercadería, los horarios de funcionamiento y la limpieza del lugar, una vez que se desarmen los puestos.

La feria arrancará el sábado, con algunas de las vecinas que la comenzaron allá por el 2009, cuando comenzó también el trabajo de la biblioteca, y otras tantas que se fueron sumando en el camino.

Para Gisella Cornero, una de las pibas más jóvenes, será una oportunidad de "convertir necesidades en proyectos colectivos", dice con una sonrisa franca.

Por ahora, empiezan con la feria. Quizás después vengan otros.

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