La ciudad

Una experiencia que comenzó con el Papa

Martes 02 de Octubre de 2018

Los centros de vida en los que trabajan los sacerdotes y voluntarios de la Comunidad Padre Misericordioso pertenecen a la Federación "Familia Grande Hogares de Cristo". Se trata de una obra nacional llevada adelante por el padre Pepe Di Paola desde hace más de una década, que comenzó en su momento con el cardenal Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco.

En los centros de vida se realizan talleres y cursos de oficios y culturales, apoyo escolar, escuela para adultos, actividades deportivas y musicales, meriendas y cenas, charlas con profesionales y catequistas, salidas recreativas y educativas. "El objetivo es generar en los jóvenes una dinámica de vida en la que el consumo de sustancias no sea la única opción a la que están expuestos en el barrio", asegura un documento en el que se plasma el trabajo pastoral y social de la comunidad.

Dos días después del ataque a balazos a la parroquia María Reina, el grupo de sacerdotes que integra la Pastoral de Drogadependencia emitió un duro comunicado en el que señaló, por ejemplo, que "la violencia se ha apoderado de nuestros barrios, y nos hace vivir, a chicos y grandes, en estado de alerta permanente a raíz de tiroteos, enfrentamientos, amenazas y robos. Esto está potenciado por la creciente tenencia de armas que se ha vuelto masiva en los domicilios y en las calles, y las aparentes complicidades que nos llevan a vivir en un estado de impunidad".

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