La ciudad

Una escuela de la zona norte ya sufrió 35 robos en tres años

En el último, rompieron un vidrio de un salón y se llevaron prendas que iban a vender los chicos en una feria para poder viajar a Mar del Plata.

Martes 06 de Noviembre de 2018

Todos los martes, al mediodía, los alumnos de quinto año de la escuela San Juan Diego hacen una feria de ropa para poder pagar el transporte hasta Mar del Plata para conocer el mar y festejar su graduación. Ayer, cuando llegaron al colegio de Juan José Paso y avenida de la Travesía, tuvieron una triste sorpresa: la ventana del salón estaba rota y el armario donde guardan las prendas, saqueado. El robo fue el 35º que sufrió la comunidad escolar en los últimos tres años, un promedio de uno por mes. El edificio tiene alarmas y rejas, pero además está a 20 metros de la sub comisaría 24.

La historia se repite en buena parte de las escuelas, clubes o centros comunitarios que, en los barrios más vulnerables, resisten como pueden los efectos más diversos de la exclusión. A las 4 de la madrugada del sábado pasado, se activó la alarma en el edificio que comparten un jardín de infantes, una escuela primaria y una secundaria.
La notificación llegó al celular del director de la escuela, Lucas Policardo; pero como el sacerdote estaba en medio de un retiro fuera de la ciudad, recién ayer se dieron cuenta de lo que había pasado. Los ladrones habían roto el vidrio de una de las ventanas del salón de quinto año, habían ingresado por allí y, rompiendo la cerrado, habían abierto el armario metálico donde los alumnos guardaban las prendas que iban a vender hoy y se habían llevado cuanto pudieron.
Los adolescentes que cursan el quinto año en el colegio no conocen el mar. Por eso, todos los años, como viaje de fin de curso parten hacia Mar del Plata, junto a los alumnos del secundario Marcelino Champagnat, que los hermanos Maristas sostienen en el barrio La Boca del distrito Oeste.

Robo San Juan Diego
Mil rejas

El edificio del colegio San Juan Diego es una gran mole de cemento y vidrio que ocupa casi media manzana en Juan José Paso 1930. Los accesos, completamente cubiertos por rejas, se abren a un hall con tres portones: por el de la derecha se accede a la escuela primaria, por el de la izquierda a la secundaria. En el medio está el comedor donde los chicos asisten de enero a diciembre, puntualmente todos los días.
La mayoría de las puertas que dan a las aulas o salones donde de reúnen los docentes están rotas a la altura de las cerraduras. Son las marcas que van quedando tras los reiterados robos que sufrió el colegio. El director de la escuela, Lucas Policardo, lo menciona después de cerrar su despacho. Allí también las aberturas están rotas.
Policardo destaca que el colegio es una institución "muy querida" en el barrio. Aún así, eso no alcanza para evitar los ataques que, dice, son obra de los mismos pibes del barrio. "Son robos comunes, no tienen ningún mensaje. Son los chicos que buscan plata para comprar drogas, saben que acá no hay plata pero se llevan lo que hay", afirma el sacerdote.
Y da una señal de alerta sobre un fenómeno que complejo: el crecimiento de episodios de violencia precaria que golpean a las instituciones el Estado. Paradójicamente, las mismas que construyen ciudadanía en los territorios más vulnerables.

Sólo el amor

La San Juan Diego es una escuela de gestión privada, que pertenece a la Iglesia Católica. El edificio donde funciona fue construido por el municipio, a través del Servicio Público de la Vivienda, con financiamiento del gobierno nacional, en el marco del Proyecto Travesía (ex Sueños Compartidos, desarrollado por las Madres de Plaza de Mayo). Las familias de los alumnos que asisten a la escuela no pagan cuotas ni matrícula, la provincia afronta los sueldos docentes y la iglesia el mantenimiento del edificio.
"El amor de muchos nos sostiene", dice una bandera colocada cerca del ingreso al salón de quinto año, precisamente el robado el sábado pasado. Policardo advierte que no hay que perder las esperanzas. "Este es un lugar de contención para los chicos del barrio. No podemos desesperanzarnos", explica.
Por eso afirma, los chicos no se quedarán sin su viaje de estudios. "Alguna cosa se nos va a ocurrir. Algo vamos a hacer para poder viajar", afirma.
A la escuela asisten unos 500 chicos y, además, ensayan allí los integrantes de la escuela orquesta San Juan Diego. En dos semanas, el 22 de noviembre a las 18, habrá un concierto en el patio del colegio. Por esa fecha esperan también inaugurar el frente donde se está pintando la bandera wiphala. Todo el barrio está invitado.

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